EL PRIMER HOMBRE DE ROMA – Colleen McCullough

El primer hombre de RomaCuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo reconoceréis porque todos los tontos se unen contra él (Jonathan Swift)

Conozco tres clases de aficionados a la novela histórica: los que casi veneran a Colleen McCullough, los que la detestan y los que aún no la conocen. Para los primeros, la lectura de “El Primer Hombre de Roma” constituyó posiblemente un auténtico hallazgo, un feliz encuentro que los impulsó a leer inexorablemente (como si algún escondido resorte hubiese saltado al iniciar su lectura), las nada menos que 5.000 páginas que integran una de las más famosas y comentadas series de “novelas de romanos”. Los segundos naufragaron probablemente entre docenas de personajes, vertiginosos cambios de escenario, constantes digresiones explicativas y un rosario de acontecimientos históricos que parece no tener fin. Y los terceros… han vivido, con toda seguridad, en algún planeta lejano durante los últimos años.

Porque la serie de McCullough no suele dejar indiferente a ningún aficionado al género. Y aunque sólo sea por la magnitud de la empresa y por el titánico esfuerzo de la autora, su obra debe ser adecuadamente ponderada y, al menos, respetada. La serie no constituye, desde luego, una obra de referencia para interpretar la Historia de Roma, pese a que el lector perciba con frecuencia la sensación de estar leyendo una versión novelada de la monumental obra de Mommsen y pese a que algunos, desde una perspectiva tan subjetiva como hiperbólica, lo pretendan . No. La serie es, al fin y al cabo, narrativa y ficción. Pero, al mismo tiempo, es producto no sólo de un profundo conocimiento de las fuentes y de la historiografía republicanas, sino del loable empeño de la autora en respetar absolutamente la verdad de los acontecimientos. En realidad, McCullough propone al lector un ejercicio de prosopopeya, en el que aquéllos que fueron los protagonistas reales de la República cobran vida ante sus ojos, ofreciendo su rostro más humano, y aproximándolo a lo que pudieron ser (subráyese el carácter probabilístico) sus pasiones, sus ambiciones, sus sentimientos, sus frustraciones…

Y es que todo en “El Primer Hombre de Roma” fue real… o pudo serlo. Por eso, la novela adolece del mismo defecto que el de sus secuelas: es tan compleja como lo fue la mismísima realidad histórica que le sirve de escenario. Lejos de ofrecer un argumento más o menos lineal, aun con sus correspondientes ramificaciones, la autora construye un puzzle de infinitas piezas que a duras penas encajan…, del mismo modo que la realidad suele ser confusa, enmarañada e inabarcable. Y así, más que ante una obra coral o polifónica, el lector se encuentra ante una auténtica sinfonía politonal donde conviven, yuxtapuestas, prolijas aclaraciones sobre el origen y funcionamiento de las instituciones republicanas; intensos y enconados debates senatoriales; descripciones pormenorizadas de escaramuzas, batallas y campañas militares; encuentros, acuerdos y discursos en el Foro; frecuentes aproximaciones a las costumbres y creencias de la Roma republicana y de sus pueblos limítrofes; y todo ello aderezado con un despliegue casi impúdico de relaciones humanas y sociales entre los protagonistas tan complejas como lo fueron realmente las redes clientelares romanas. Naturalmente, el conjunto acaba por asustar al inocente lector que busca una sencilla historia con la que entretenerse durante algunos ratos de ocio…

Pero, pese a la superposición de elementos, “El Primer Hombre de Roma” no es, en absoluto, una obra caótica ni una mera exposición de acontecimientos. Muy al contrario, McCullough logra envolver al lector capaz de vencer las inercias iniciales en una aventura emocionante que lo cautiva hasta el final de sus casi 900 páginas y casi lo hipnotiza para los volúmenes siguientes de la serie. Porque no hay asepsia, ambigüedad ni frialdad calculada en la obra de la australiana, maestra, por otra parte, en urdir tramas de corte romántico. Aun sin declararlo explícitamente la autora toma partido, casi desde la primera página, por el bando de los políticos “populares” durante la Crisis de la República. Y de hecho, el anómalo “cursus honorum” de Cayo Mario, uno de sus más insignes representantes en la generación anterior a la de César, y su creciente rivalidad con Lucio Cornelio Sila, su futuro encarnizado enemigo, es el eje vertebrador de la novela.

En la identificación emocional con uno de los bandos habita precisamente el alma de “El Primer Hombre de Roma” y de sus continuaciones. Si la novela merece tal nombre es exactamente por la capacidad que demuestra para embaucar sentimentalmente al lector, predisponiéndolo hacia la figura del insigne arpinata, de su causa política y de sus ambiciones personales. De la mano de McCullough el lector se involucra en el ascenso social y político de Mario, y acaba identificándose con su carrera hasta la consecución del glorioso destino anunciado por Marta (la pitonisa de origen sirio que predijo al general sus siete consulados), decantándose rápidamente a su favor e incrementando, a medida que avanza la lectura, la aversión hacia sus enemigos. Y una empatía similar hacia el mismo bando, pronto representado en la figura de César, embarga al lector a lo largo de toda la serie, que en este caso y muy apropiadamente cabría denominar “saga”.

Pero como suele ser habitual, en las virtudes residen agazapados los defectos. Y el riesgo –literario e histórico- de un planteamiento semejante es, sin duda, el maniqueísmo. De hecho, el carácter promariano y procesarista de la obra es, aunque disimulado, tan innegable como su latente animadversión hacia los “optimates”, especialmente hacia Sila, Catón, Pompeyo, el clan de los Metelo e incluso Cicerón. Sin embargo, tanto desde la perspectiva literaria como histórica, una interpretación parcial -¿partidista?- como la que McCullough propone es plenamente legítima, mucho más si nace desde el respeto a los hechos y a las fuentes, como es el caso.

La polarización de las opiniones tiñe de riesgo, al fin y al cabo, la tarea de valorar una obra como “El Primer Hombre de Roma” y la serie que inauguró, tanto por las discrepancias que puede suscitar una valoración concreta como por la dificultad de establecer un balance objetivo. Porque confieso encontrarme bastante más cerca de los admiradores que de los detractores. De hecho, no puedo sino recomendar encarecidamente la obra a los amantes de la Antigüedad, porque disfrutarán siguiendo la pista a Mario y, poco después, a su sobrino, el joven César, en una de las recreaciones más coloridas (¡y largas, desde luego!) que se hayan escrito jamás sobre uno de los periodos más fascinantes de la Historia.

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339 comentarios en “EL PRIMER HOMBRE DE ROMA – Colleen McCullough

  1. Blueberry dice:

    Supongo que es algo comentado hasta la sociedad, pero para mi resulta de capital importancia, el partidismo que plasma en sus páginas y que a mi modo de ver le restan ciertos puntos a esta obra (Lo que no quiere decir que no posea relativa exactitud histórica).

    En otro orden de cosas, Aquiles, me ha echo gracia ver aquí las palabras de mr Young
    “It’s better to burn out
    Than to fade away”
    del mítico My My Hey Hey

    Un saludo

  2. Blueberry dice:

    evidentemente quería decir “hasta la saciedad”
    culpa mia

  3. Urogallo dice:

    Increible, he conseguido acabar “La corona de hierba”, y como voy adelantado con CESAR, dire que hay un error: Afirma que las monturas de los galacios llevaban herraduras.

  4. Fabián dice:

    -Me quede estancado en “Las mujeres de César…” :(
    Creo que es mi destino (al conocer a Colleen por ese libro y terminar con el mismo? ) al no poder encontrar “César”.

    fuck

  5. jerufa dice:

    Bueno, yo, como siempre, llego tarde a todas las cosas buenas en hislibris. Pero, como el célebre refrán, “nunca es tarde si la dicha es buena”.
    Tal y como comenta Arauxo en su excelente reseña, yo me encuentro en los que están en el tercer grupo. O sea, ese conjunto de seres extraños que viven en otro planeta y desconocían -por pura lógica, claro está- su existencia.
    Pero, claro, para eso están las personas desprendidas que, de forma altruista- “donan” a la familia semejantes regalos para que luzcan hermosos en sus estanterías. Si, si…mi querida hermana Ascanio me ha “regalado” los seis volúmenes de la saga de Mc Cullough.
    Aunque ahora que lo pienso…¿lo habrá hecho de buena fe o será alguna represalia oculta en su mente hacia su pobre hermano?, porque pretender empaparse 5.000 páginas no está al alcance de cualquier mortal que disponga de un mínimo de tiempo.
    Sin embargo, sin embargo…
    he de reconocer que me estoy encontrando con una maravilla de novela hasta el punto de que no dudaré de que -pese a llevar leídas las primeras 250 páginas-, pasaré a engrosar ese afortunado primer grupo de lectores a los que Arauxo alude en su, de nuevo, cautivante reseña.
    Gracias a los dos por semejante obsequio. Sois fabulosos, de verdad.

  6. hector dice:

    bievenido al club Jerufa

    ya esta por salir en ingles, el ultimo y definitivo de la serie, creo q tenia fecha Oct07 de edicion

    como sabras, cada tanto se arma alguna polemica sobre esta obra, esperemos verte participar

    Arauxo, esto viene muy soso, deberiamos armar algun lio!!!! a ver si terminas eso que prometiste sobre Roma….

    Hec

  7. Arauxo dice:

    Sisisisisisisisí, no te falta razón, Héctor. Hace tiempo que no discutimos sobre las aportaciones del grandísimo Cicerón y sobre las aventurillas del personajillo ese de César y sus amigotes… pero todo se andará. Voy a pedirte un poquito más de paciencia, porque estoy retomando mis deberes -durante largo tiempo abandonados- y volveremos a montar el taco. Lo prometo.

    Se nota que tú eres un hombre de acción trepidante a raudales y yo… soy más relajaíto y acobardaillo… Y por eso nos peleamos por el mequetrefe de César y el polifémico Cicerón, claro…

    Un saludo y gracias por tu constante estímulo.

    (¿Me ha salido equilibrado, comedido e imparcial el comentario?)

  8. hector dice:

    Arauxo
    tampoco me gusto que por alli pusiste a Demostenes en la misma categoria de Lope y otros proceres…
    pero como esa area pertenece a los helenos, lo dejo pasar…

  9. Valeria dice:

    Pues imparcial, imparcial, no sabría que decirte, Arauxo. Mequetrefe es claro, pero ¿polifémico? No se, parece que mequetrefe es vulgo vulgaris, un insulto para la escoria de la plebe, y polifémico un calificativo que, aunque pretenda denostar (¿lo pretendes?) es propio de los boni, un dechado de cultura, siempre guardando las formas. Me temo que esto de la imparcialidad tienes que trabajarlo más.

    Y un comentario al margen, si me lo permiten. “Nunca es tarde si la dicha es buena” me parece que se utiliza comúnmente, pero de forma equivocada. La dicha siempre es buena, si no lo fuera, sería desdicha. ¿No será tal vez “nunca es tarde si la dicha LLEGA?

    Un saludo.

  10. Arauxo dice:

    ¡¡¡Pero Héctor!!! ¿Cómo infravaloras a Lope, Dios santo? ¡Pero si Lope es el mayor genio que ha dado nuestra lírica! ¡El Fenix de los ingenios! ¡Ya quisiera Demóstenes haber podido hablar en verso como el gran Lope, el Monstruo de la Naturaleza al decir de Cervantes! ¡Loor y Gloria al de Vega y Carpio!

  11. hector dice:

    no no no.. digo q no corresponde en esa categoria de proceres , poner a Demostenes, si al resto…

  12. Arauxo dice:

    Aaaaaaaaah, perdón, te había malinterpretado…
    ¿Quién fue Demóstenes, por cierto? ¿Era escultor? ¿Limpiabotas? ¿Regentaba algún lupanar? ¡¡Ínfórmanos, Cavilius, que estamos en ascuas!!

  13. Epaminondas dice:

    Alguién que intentó combatir la tiranía que venía de Macedonia, desafortunadamente sus resmas solo sirvieron para que el augusto hijo del magno Filipo limpiara con ellas sus regias posaderas.

    Alumno aventajado del viejo Epam fue este Filipo, pero solo quedaban palomas en el que fue nido de águilas…

  14. cavilius dice:

    Pues seguid, seguid en ascuas. Idos girando de vez en cuando para que os doréis por delante y por detrás, que luego haremos la costillada.

  15. Arauxo dice:

    ¡Ah, claro, Epaminondas! Demóstenes fue el de las Filipinas ¿no?

  16. Epaminondas dice:

    Efectivamente!, resistió durante nosecuantos meses en una pequeña misión perdida rodeado de hostiles tagalos mientras rechazaban sin balas los ataques furibundos al grito de ¡Viva España!

    ¿era este Cavi?…joer…¿me estaré confundiendo?

  17. cavilius dice:

    Clara confusión, Epaminondas: el grito era ¡Viva Iberia! El de “viva España” era un tal Manolus Escobárides, procónsul romano desterrado a la Tarraconensis por desacato a la Loba Capitolina, a la que llamó “hija de perra” en un ataque de ansiedad.

    Que lo ratifiquen hector o Arauxo, que estaban presentes en el momento de los hechos jugando a las tabas.

  18. Epaminondas dice:

    ahhhh!….ya me sonaba a mí.

    Esta bien eso de de tener testigos oculares, no sabía que los pitufos vivian tanto.

  19. Poveda dice:

    Buenas. Humor aparte, hace un par de días leía en unos artículos sobre la revolución americana que Catón era el ídolo de la de buena parte de los líderes revolucionarios. George Washington le tenía gran admiración y a menudo le citaba en su correspondencia privada, además su obra de teatro favorita era precisamente “Catón”, de Joseph Addison; obra que mandó representar para “elevar el espíritu” de la tropa durante el terrible invierno que pasaron en Valley Forge.

  20. Arauxo dice:

    Pues no deja de ser curioso, porque el pensamiento catoniano se parece al revolucionario como un huevo a una castaña…

  21. jerufa dice:

    Valeria, tienes razón. Ese dicho está mal dicho. Mejor desdicha que dicha. He dicho.

    Adió, adió.

  22. Poveda dice:

    Pues sí arauxo, a mi también me sorprendió. De hecho gente a priori mucho más liberal que Washington, como Benjamin Franklin o Adam Smith también profesaban una gran admiración por Catón (y hablaban maravillas de de la tragedia que escribió Addison, he estado buscando infomación pero parece que no hay ninguna traducción al castellano disponible).

    Quizás más que el estoicismo o la propia causa optimate lo que les fascinaba era su determinación y cabezonería hasta sus últimas y trájicas consecuencias en defensa de la República. Porque hay que recordar que el estudio de la antigüedad en aquella época era más bien escaso y de erudición dudosa (con la honrosa excepción del gran Edward Gibbon). Así por asociación de términos la República representaba los ideales de libertad y justicia -(y Catón una especie de símbolo romántico de la resistencia contra la opresión del líder autócrata y su camarilla, en este caso el rey de Inglaterra)-, mientra que César era el tirano autócrata que la suprimía. Esta concepción empezó a invertirse principalmente a través de la obra de Mommsen, verdadero punto de inflexión en el tratamiento del tema.

  23. Arauxo dice:

    Absolutamente sí, Poveda. La obra de Mommsen fue, en efecto, determinante para invertir los términos. Hasta entonces (pero muy especialmente en los entornos ilustrados y en las proximidades del pensamiento revolucionario), los optimates habían gozado del beneplácito de la historiografía y la admiración política. Cicerón, Catón, Pompeyo e incluso Bruto eran considerados valientes luchadores tenaces en pro de la libertad y defensores a ultranza de la legitimidad constitucional frente a las ambiciones del dictador; y el tiranicidio de los idus de marzo era el ejemplo más sublime de gesta heróica para salvar la República, de sacrificio por la patria, por el pueblo y por la legalidad vigente. Mommsen le dio la vuelta a la tortilla, despertando un interés y una admiración por César inusitados hasta entonces, describiendo sus hazañas y su empeño personal en transformar la sociedad romana, y caracterizando al gran general y político como un patriota y un clarividente adelantado a su tiempo. Como contrapartida de esa interpretación, la actuación de los optimates aparecía miope y mezquina, movida siempre por sus intereses egoistas y atentos sólo a defender sus privilegios, aun poniendo en riesgo la supervivencia de la República.

    En realidad, ocurrió lo que tantas veces ha ocurrido con las escuelas historiográficas: la ley del péndulo. Y los buenos buenísimos se transformaron en malos malísimos (con su correspondiente viceversa). Afortunadamente, el tiempo acaba poniendo las cosas en su sitio. Los historiadores actuales suelen ser mucho más ponderados y equilibrados. Y aunque todos tienen sus simpatías, la interpretación maniquea de los acontecimientos ha dado paso a análisis mucho más asépticos en los que se reconoce la culpa que unos y otros tuvieron en el enfrentamiento civil que acabó dando al traste con el régimen republicano… sin renunciar a exponer las heroicidades o virtudes de unos y otros.

  24. MOLLETENSE dice:

    Hola. Compré recientemente un ejemplar de “el caballo de César” y lo mantenía reservado con cierta precaución. El tamaño me intimidaba.
    He topado casualmente con estos comentarios y me han animado a iniciar la lectura del citado libro.
    El entusiamo que aplicáis a vuestras intervenciones es contagioso. Son las 11 de la noche e inicio mi aventura en Roma. Ya os explicaré el resultado.
    Buenas noches y gracias por los consejos.

  25. Urogallo dice:

    No te arrepentirás, es el mejor de toda la saga.

  26. Arauxo dice:

    Te arrepentirás, es el peor de toda la saga.

  27. Urogallo dice:

    Te arrepentirás, Arauxo ha entrado en el hilo.

  28. Ascanio dice:

    Cierto, “El caballo de César” es el peor. Uro, ¿te has equivocado con el de la reseña o realmente te pareció el mejor?

  29. Arauxo dice:

    Te arrepentirás, Ascanio, Urogallo es el peor de toda su saga.

  30. Urogallo dice:

    No, pero Molletense dice que es el que tiene. De todas formas, como novela, me pareció el mejor, ahora bien, como novela histórica, el peor…Quizás por eso era el más ameno, por que se concentraba más en menos personajes.

  31. Arauxo dice:

    A mí, como novela histórica, me pareció la peor. Y como novela a secas, la peor. Como libro, en sí, el peor. Y como comentario, éste es el peor.

  32. Epaminondas dice:

    Los tres primeros son los….los dos primeros realmente son los….bueno, el primero es el mejor, creo (y opino).

  33. Urogallo dice:

    A mi los primeros me parecen más interesantes, pero peores novelas, demasiados personajes, imposible seguirles el paso a todos…Según avanza concentra mucho más la acción en menos personajes, y las novelas ganan en claridad.

  34. Ascanio dice:

    Zzzzzzzz….

  35. Epaminondas dice:

    Ascanio!, Ascanio!, que te duermes!.

  36. Arauxo dice:

    Pues a mí el último me pareció una novela carente de emoción. Narra los hechos, pero… sin chispa.

  37. marcelotodi dice:

    arauxo
    carente de emocion?
    no recuerdas la escena en que un conocido nuestro pierde las tripas en Utica?? como disfrute… una gozada.. magistral Colleen….

  38. Valeria dice:

    Pues a mí también me parece que El Caballo de Octubre (lo siento, pero me niego a usar la traducción oficial. Ya dije una vez que ese título me recuerda a la Mula Francis) es el más flojo de la saga. Pero si a Molletense le gusta o le sirve para leer los demás, mejor que mejor.

  39. jerufa dice:

    Un tonto más a la pandilla.
    Yo, como soy muy ordenado y siguiendo consejos familiares, estoy leyendo El primer hombre de roma, o sea, el primero de la saga y aunque es muy ameno, si soy de la opinión de Urogallo. Los que no estamos “duchos” en historia nos cuesta seguir tanto personaje y tanto vínculo de familia.
    Por lo demás, me está encantando.
    Adió, adió.

  40. Arauxo dice:

    Qué va, Marcelotodi.

    El único momento de la novela realmente emotivo es aquel en el que ciertos idealistas cosen a puñaladas a cierto ambicioso en ciertas escalinatas. Glorioso. Sublime. Aunque la Colin intente camuflarlo, todo un canto a la libertad. Qué guay, esto del tiranicidio…

  41. Derfel, el blanco dice:

    Creo que llego tardísimo a esta reseña, en fin…

    Estimado Arausho:

    Lo cierto es que he intentado leer uno de los libros la serie (El caballo del Cesar, creo que se llama, por recomendación de Urogallo), y lo hice tras releer Los Idus de Marzo, que creo que es uno de los libros que más te gustan. A mí me ocurre lo mismo.

    No me quiero poner en plan fisno, pero sinceramente: entre leer a Julio Cesar hablando por boca de T.Wilder a hacerlo por boca de esta señora, existe una moderada diferencia.

    ¿A parte de datos y amenidad, merece la pena leer a Collen McCullogh?

    Un saludo

  42. marcelotodi dice:

    arauxo

    no te imaginaba con ese “lado” sanguinario.. ja ja ja

    pero te justifico, ya Santo Thomas en su “Gobierno de los Príncipes” decia que el Tirano es quien desprecia el bien común y busca el bien privado; “se ha de proceder contra la maldad del tirano por autoridad publica”

  43. marcelotodi dice:

    perdon, “Santo Tomas”, no se de diablos donde saque la “h”

  44. Ascanio dice:

    Derfel, eso te pasa por hacer caso a Urogallo, que es un liante de cuidado ;-)
    Empieza por donde hay que empezar, o sea, por el primero.

  45. Epaminondas dice:

    Definitivamente empieza por el primero, además es el mejor (opino).

  46. Derfel, el blanco dice:

    Gracias a todos por vuestros consejos.

    Un abrazo,

    Derfel

  47. jerufa dice:

    Yo estoy a punto de terminarlo. Me faltan una 20 páginas que machacaré con absoluto deleite en breve. Tiene, a mi parecer, una parte central un poquitín pesada pero en seguida vuelve a coger ritmo. Y tal y como comenté antes, si lo dejas de leer, te pierdes entre tanto nombre y tanta familia, pero es una interesantísima novela.
    Yo dispongo -por herencia de uniones de hecho- de los ejemplares de la saga que iré leendo con calma pero he de reconocer que después de zumbarme 900 páginas más o menos de letra pequeñita, pasaré a otros momentos estelares de la historia para desconectar.
    Adiodió.

  48. Arauxo dice:

    Querido Derfel:

    No me oirás decir nunca que la Colin pueda llegar a compararse a Wilder. Ni a su puñetera sombra, tampoco. Son cosas diferentes (y muy diferentes). Pero… no incompatibles. Aprecio las novelas de la Colin por el esfuerzo que suponen, por lo instructivas que resultan y por la dramatización -hasta la hipérbole- de aquellos -pocos- años y -muchos- personajes. Uno parece sumergirse en la Roma republicana con todos sus sentidos e inicia una laaaaaaarga aventura en muchos momentos emocionante. Y eso ya es mucho.

    Pero Wilder es Wilder, por Venus y Minerva. A la reseña de Los idus de marzo me remito, donde expresé mi opinión sobre el autor y su obra.

    Y haz caso a los demás: empieza por el primero.

    Un saludo también para ti.

  49. Dustinthewind dice:

    perdona mi ignorancia arauxo, Yo he leido a colin, pero no a Wilder, así que te agradecería bastante si me indicas un poco sobre por donde debo empezar y esas cosas

  50. richar dice:

    Saludos Dustinthewind y bienvenido a Hislibris.

    Aún a expensas de lo que te pueda comentar Arauxo, yo te recomendaría ambos, empezando por cualquiera de los dos, el que más te apetezca o el que tengas más a mano. Eso sí, la obra de Colleen es de 6 tochos y el de Wilder es bastante ligerito, pero como entretenidos y bien escritos, ambos cumplen.

    Un saludo y ya nos contarás tu elección.

    Richar.

  51. Jerufa dice:

    Uno es novelado y otro epistolar. Cuidadito.

  52. richar dice:

    Bueno, vale, pero ambos son muy entretenidos. Que el “cuidadito” da un poco de miedo :-)

    Saludos,
    Richar.

  53. Arauxo dice:

    Querido Dustinthewind:

    No entiendo muy bien tu pregunta, porque no sé si te refieres a ambos autores, a la saga de Collin o a la obra de Wilder. Si te refieres a la saga de esta reseña, debes empezar por El Primer Hombre de Roma. Si te refieres a la obra de Wilder, debes tener en cuenta que, aunque escribió otras novelas (incluso de corte histórico, como La mujer de Andros que, por casualidad ando leyendo ahora), Wilder fue sobre todo dramaturgo. Por ello, si lo que quieres es leer una novela histórica, Los idus de marzo es, sin lugar a dudas, la mejor elección. Pero siempre teniendo en cuenta la advertencia de Jerufa: es una obra de género espistolar, en la que la novela se construye por superposición de cartas que se escriben y remiten unos personajes a otros. Y teniendo en cuenta, además, que Wilder -y así lo advierte en la primera página- no respetó escrupulosamente los hechos históricos. Pero, por encima de todo eso y si hablamos en términos estrictamente literarios, la obra de Wilder es un gran libro, muy superior a los de McCullough.

  54. richar dice:

    Pues lo que yo decía, los dos muy entretenidos…

  55. Arauxo dice:

    Eeeeeeezo é.

  56. Amiano Marcelino dice:

    Tras leer el debate apasionado que ha suscitado la “saga” de Collin Mccullough, que considero soberbia a pesar del partido que toma en su redaccion, me asalta una, de muchas, pregunta importantísima: ¿cuándo se editará la séptima parte ya publicada en el mercado anglosajón? ¿alguien lo sabe?

  57. jerufa dice:

    Yo creo que está publicada ya, ¿no, Arauxo?

  58. Amiano Marcelino dice:

    No sé si sera asi, como dices jerufa, pero no he hallado ninguna referencia al libro en castellano. Probablemente, además, yo pertenezca a los que veneran a Colleen, por lo que la continuación de “El Caballo de Octubre” ma ha chocado mucho. No parecía realmente interesada en seguir el hilo de la narración, aunque yo, si estuviera en mi mano, le rogaría encarecidamente con la masa de conocimientos que tiene en este momenot, que lo hiciera y cubriera la etapa relatada por Robert Graves en Yo, Claudio, y Claudio, el Dios. Mi impresión es que es una narradora extraordinaria, con capacidad de discernimiento y con una vasta erudición. Otra cosa es que tome su partido. Eso es totalmente lícito para un novlista, en tanto en cuanto no arruine los datos históricos, cosa que Colleen nunca hace, y cuando se aparta de un dato ofrece explicaciones satisfactorias. Hay que tener en cuanta, además, que Robert Graves sí novela los chismes de Suetonio y Tácito. Y me encantaria leer una versión diferente de la gran obra de Graves que, desde mi punto de vista, ha adolecido siempre de ese defecto (por mucho que el autor luego en la segunda parte se esmerase en ofrecer una extensa bibliografía de autores que había consultado). Dicho lo cual, creo que Colleen nunca llegara a tanto, más por sus propios intereses que por su capacidad real. En fin, al menos me conoformaré con el nuevo título si es que se edita pronto y es traducido debidamente, y no como el último, que arruina la misma narración de una autora extraordinaria. Saludos.

  59. Laurence dice:

    Pues mucho me temo pero en castellano no está publicada la última entrega de la saga. Yo la tuve en mis manos pero en inglés a principios de octubre de año que acaba de terminar. Y de hecho cuando pregunté en una librería para cuándo se esperaba la edición en español casi me toman por una loca porque decían que no se había publicado nada nuevo tras “El caballo de octubre”. Hace unos días pregunté en mi librería habitual, al menos para saber si en los mentideros libreriles se rumoreaba quién tendría los derechos sobre la nueva novela, Planeta o Ediciones B, y futurible plazo de entrega. Pero no supieron darme certeza de nada. Al menos sí que piensan que si no uno u otro grupo editorial lo acabará publicando, pero me avisaron que como poco pasarían unos 8 meses desde su publicación en inglés. Habrá que esperar un poco…. con tal de que lo publiquen, claro¡¡

    Saludos.

  60. Incitatus dice:

    publicarla la publicarán y seguro que Planeta que es la misma que ha publicado las otras, que para algo es dinero seguro… SE ESPERA CON ANSIA

  61. Laurence dice:

    Humm…. sólo recuerda que la entrega de “El caballo de octubre” se publicó con Ediciones B, así que seguro que los derechos siguen correspondiendo a Planeta??. A mí me es indiferente con tal de que lo publiquen y que esta vez la traducción sea mejor. Porque sí…. sí que se espera con ansia. Yo confieso que tengo mono de la saga de Colleen.

    Saludos.

  62. Valeria dice:

    Eso, eso, que la traduzcan como Dios manda. Y que no se inventen un título nuevo. Me encanta que haya más hislibreños que se nieguen a utilizar el título “El caballo de César”.

  63. Arauxo dice:

    Eso, eso. Que traduzcan la nueva como Dios manda y no como hicieron con El corcel de otoño.

  64. Amiano Marcelino dice:

    Compruebo con entera satisfacción que la saga de nuestra querida Colleen ha sido muy querida. Ciertamente hay muchos motivos para considerar la obra literaria sobre el final de la república como una de las grandes apuestas noveladas de la época. Y, siguiendo el hilo de los comentaristas, espero que, sea cual sea la editorial que al final la lance al mercado, lo haga con un respeto. “El caballo de octubre” no se aprecia con la misma eficacia que las demás por la torpe, ridícula y despreciable traducción. Su misma versión entorpece continuamente la lectura de la obra y no permite verla con los mismos ojos que, por ejemplo, “César”, que personalmente me parece impecable. Espero ansiosamente que los traductores, si ya los hay, lean estos foros y tengan el respeto que merecemos para traducir la obra, y los lectores seamos quienes valoremos si esta a la altura o no de las demás. Ruego asimismo encarecidamente que si hay alguien que lea estos comentarios y sepa algo, por poco que sea, sobre la edición de la siguiente obra de Colleen tenga a bien comunicarlo. Lo espero con verdadero interés. Saludos.

  65. richar dice:

    Pues yo por mi parte he preguntado a Planeta a ver si saben algo. En cuanto tenga respuesta os digo… ansiosos, que sois unos ansiosos :-)

    Saludos,
    Richar.

  66. Laurence dice:

    Ahí Richar, ahí, con estilo y elegancia natural a la par que directa y contundente reacción … ¡¡preguntando directamente a la editorial!!

    Oye, y digo yo…. ya puestos a abusar…. ¿no se les puede preguntar también por “El Asirio” y “La estrella de sangre”?. Y… ¿quién decíamos que tenía los derechos sobre la saga de Benasur?? Aprovecha, aprovecha. Estoy convencida que más de uno/a te lo agradeceremos. E igual, con un tanto de suerte, si ven que hay interés…. quién sabe, quién sabe. (Esto va a ser que estoy exultante porque preguntando con mucho morro y a la desesperada he conseguido hoy una ayuda con la que jamás pensé que contaría, así que si eso ha pasado me creo que pueda pasar hasta que reediten esos libros que tantos anhelamos. La esperanza es lo último que se pierde, ¿no? y por preguntar que no sea).

    Saludos.

  67. richar dice:

    Pues siento comunicar que en Planeta no tienen noticia alguna sobre el libro de McCullough, pero prometen informarme puntualmente si saben algo (son bien majetes).

    Los de Guild, ¿eran de Planeta también? ¿Y los de Benasur?

    Que yo por preguntar no pierdo nada…

    Un saludo,
    Richar.

  68. Urogallo dice:

    Sí, Guild era de planeta, y se re-editaron en la colección Best-Sellers Planeta.

  69. Arauxo dice:

    Y los de Benasur, también.

  70. Laurence dice:

    Uis, menudo pleno. Ánimo Richar, que ya son tuyos¡¡

  71. Urogallo dice:

    Bueno, estoy despachándo “Las mujeres de César” el último que me quedaba, y me parece que me he dejado el peor para el final. Es el más soso y aburrido de todos, sobre todo la parte de Catilina que me ha resultado soporifera.

    Encima, la elipsis respecto al periodo de César en España como Pro-Pretor me ha parecido insultante.

    Qué se le va a hacer.

  72. Amiano Marcelino dice:

    Hola, pues Urogallo, yo en eso, como en tantas cosas en la vida y con tantos puntos de vista, estoy en desacuerdo. A mi “Las mujeres de César” y “César”, con el partidismo que despliega descaradamente la autora me parecen geniales: divertidos, amenos, eruditos, con una estupenda redacción (que la traducción de Planeta respetó). YO diría, incluso, que “César” es el mejor de la saga, y después “Las mujeres de Cesar”. Aunque, en verdad, todos son tan buenos, que es dificil definir alguno de la colección como “malo”, sino como “menos bueno”. Creo sincéramente que Colleen ha desplegado tal esfuerzo personal que ha logrado su objetivo: conseguir emular a los grandes de la narrativa histórica, y rivalizar con autores como Pierr Grimal (Memorias de Agripina), Robert Graves (Yo, Claudio, Claudio el dios y su esposa Mesalina, El Conde Belisario), Gore Vidal (Juliano el Apóstata) o mi querida Mary Reanult con la mejor trilogía de Alejandro escrita nunca (Fuego del Paraíso, El muchacho persa y Juegos funerarios). YO empecé a leer de otra forma: descubrí “Las mujeres de César”, después pasé a “César”, “El Caballo de Octubre”, y volví atrás, como una precuela, “El primer hombre de Roma”, que estoy acabando (sencillamente genial), y después leere “La Corona de hierba” y “Favoritos de la Fortuna”. De este modo, estare preparado para el siguiente volumen, que espero no sea el último y tengan a bien traducirlo pronto (y bien, por favor!). En cualquier caso, estamos ante una de las escritoras mas importantes en novela histórica de los últimos años y merece nuestro agradecimiento y un brindis porque siga escribiendo. Este tipo de personas hace de la lectura algo mas que una simple lectura: fascinan, entusiasman, nos hacen pensar, reflexionar. No deberian morirse. Pero la vida es asi, y Colleen ha dejado ya un legado para la historia de la narrativa histórica, eso para mi es un hecho indiscutible. Podemos discrepar de muchos puntos de las novleas, y todos serán legítimos, pero nunca de su erudición y de su rigor a la hora de escribir. ¡Ojalá escriba hasta la epoca julio-claudia y nos revele si puede superar (y yo creo que sí) al mismísimo Robert Graves. Saludos.

  73. jerufa dice:

    Desde luego, el esfuerzo de su obra bien lo merecería.
    Ese mérito es indudable.
    Yo he leído sólo el primero y si el resto es cuando menos, parecido en calidad, no puedo por menos que quitarme el sombrero ante tamaño esfuerzo narrativo.

  74. Urogallo dice:

    Vale por “César” pero no por las “Mújeres de César”. En todo caso creo que ya le ha encontrado el “punto” narrativo a la historia.

  75. Amiano Marcelino dice:

    Respeto absoluta y totalmente tu opinión personal sobre “Las mujeres de César” Urogallo, pero en ese punto nos distanciamos. Yo disfruté muchísmo con esa parte de la obra: el personaje de Clodio me pareces asombroso, el perfil de Aurelia increible; Craso parece incluso palpable; Lúculo interesantisimo, y un largo etcétera. A mi me pareció perfectamente construida, animada, erudita. De todas formas, acepto tu interpretación. soy consciente del partidísmo que despliega Colleen sobre el personaje de César. Pero es muy creíble. En rigor, yo estoy convencido que César debió ser un personaje especial, un increíble estadista y un gran militar. No hay que olvdarlo nunca, y es factible interpretar un personaje histórico de tal calibre de la forma que lo hace la autora. De hecho, es uno de los mas grandes personajs de la Historia de Occidente, junto con Alejandro Magno o Napoléon. Asi que,aun con las desviaciones conscientes de narrativa que hace la autora, la obra queda enmarcada ya dentro de los grandes. Ya lo he dicho y lo defenderé siempre. Son novelas, pero pueden pasar por obras de investigación amena. En fin, no deseo aburrir a los foreros. Pero me encanta hablar de la obra, y es tan prolífica y se pueden discutir tantos puntos que daria para mil páginas. Un saludo.

  76. Urogallo dice:

    Pero si yo no he criticado su partidismo, solo que hay demasiados personajes, y la historia se regodea en detalles que retrasan la narración.

  77. Amiano Marcelino dice:

    Ya Urogallo, si te entiendo. Pero para ti “Las mujeres de Cesar” es la más floja, y para mi justo al contrario, es una de las partes más interesantes de su magna obra. Además, simplemente estamos departiendo de forma curiosa las diferentes perspectivas de las obras de Colleen. No pretendo nada mas quee eso. Simplemente resaltar en la medida de lo posible tan sobresaliente narración de una escritora cuyo sobreesfuerzo ha dado un fruto imperecedero para la literatura histórica. Supongo que yo estoy dentro de los que “veneran” a Colleen. Tampoco esta mal. Un saludito, y a ver si sabemos algo de la nueva novela, que se hará esperar, aunque no sé por qué…

  78. David dice:

    Hola a todos he leido los libros de esta saga y me parecieron muy buenos en realidad, me encanto como Colleen nos presento a Sila, particularmente este es mi personaje favorito, ni siquiera Cesar con todas sus perfecciones logra tener ese misterio que rodea Sila y a su vez con todos sus defectos humanos y debilidades… eso el q se pueda equivocar y cometer errores es lo que lo hace mas valioso a este personaje, igual q no siempre gane ( como cuando no pudo ser elegido pretor x culpa de Escauro) y el esfuerzo tan tremendo para obtener la corona de la hierba. En cambio Cesar es retratado con mucha perfeccion y arrogancia por lo cual entiendo el motivo por parte de la autora pero que no comparto del todo… Bueno en general recomiendo mucho esta saga aunq al principio cueste un poco leerla.

    Saludos

  79. glaudius dice:

    Hola, soy nuevo, he visto que utilizais nombres romano, la mayoria de los que admiro estan ya tomados, reclamo para mí el nombre de la famosa espada corta romana procedente ne nuestro pais (Hispania), creo que es un hilo conductor de todo un periodo historico, el mas largo que ha existido.

    Para mi una de las mejores series de novelas historicas que he leido.
    Los conocimientos que he adquirido sobre la republica romana me hacen un admirador de la misma, considerandola uno de los momentos historicos mas interesante. Me encanta leer sobre historia sea cual sea el libro e ir relacionando con lo que he leido anteriormente reconociendo errores, lugares personajers tratados de diferente forma, es fascinante. En el caso de esta serie terminé totalmente obsesionado como nunca me habia pasado, iba por la calle intentando reconocer los aspectos físcos de los personajes descritos, las formas politicas, las relaciones actuales, las mujeres influyentes, la inteligencia, etc.
    He llegado a leerme tres veces las serie, pues la pirmera me la lei desordenada, ( la descubri en una promocion de novela historica por semanas).
    Volví a fascinarme de nuevo escuchando por la radio al profesor de historia de instituto un tal Subirón, que tenia una colaboracion en la madrugada creo que en RNE.

    No volví a fascinarme otra vez hasta que callo en mis manos la serie de Peter Berling los hijos del grial, entonces nueva obsesión con la edad media.
    hoy he descubierto esta pag www, y la posibilidad de compartir esta afición.
    gracias a todos.

  80. Javi_LR dice:

    Bienvenido, Glaudius. Por lo que cuentas, creo que eres “carne de Hislibris”, como todos nosotros. Así que siéntete como en casa.

    Por cierto, hablando de Souvirón, hace un par de días publicamos una reseña de un libro suyo. Te dejo el enlace por si lo quieres leer: ‘Hijos de Homero’, Bernardo Souvirón.

    Saludos

  81. glaudius dice:

    gracias Javi no recordaba el nombre de pila del profesor Souviron y no sabia como se escribía, a veces deseo desvelarme para escuchar algo de historia en la radio pero ultimamente no hay nada que merezca la pena, gracias a la radio descubrí muchas buenas novelas hiatoricas.
    En el caso de Souviron y sus explicaciones sobre el cursus honoris junto con la novela sobre la que ahora debatimos me hizo admirar la civilización romana, sobre todo la república. Cuantas cosas nos hace comprender viendo el panorama politico actual, por algo la civlilzación romana duró tanto y sus cesares eran considerados como dioses.

  82. Incitatus dice:

    Bienvenido Glaudius, un romano más siempre es bienvenido

  83. Aljavi dice:

    Soy un apasionado de las novelas historicas, y esta me esta dejando buen sabor de boca.

    Saludos

  84. Camelot dice:

    Siempre me gustaron las novelas históricas y cuando le eché mano al Primer Hombre de Roma no pude detenerme hasta conseguir la serie completa.

    Una novela que he leído repetidas veces con placer, me cautivó el vaiven de la serie a la jocosidad que brinda con escena vívidas y verosímiles.

    Por ejemplo, me viene a la mente ese delicioso intercambio entre Aurelia y su padre político Marco Aurelio Cota cuando éste le informa que tendrá que escoger marido (contrario a las costumbres), Aurelia queda tan consternada ante tal perspectiva que sólo atina a decir: “¡No es… no es romano!! -Es cierto -reponde Cota-. No es romano, es rutiliano”

    He leído los siguientes dos libros pero me falta tiempo últimamente para continuar con la empresa pero de seguro lo haré.

  85. ARKANTOS dice:

    Estoy en la mitad de Cesar, y no me acuerdo que se mencione la muerte de Craso en Carrhae o se mencione dicha campaña. Estoy en lo cierto?

  86. glaudius dice:

    si os quedais con la miel en los labios despues del caballo de octubre, os recomiendo” no digas que fue un sueño” de Terenxi Moix, sobre cleopatra.

  87. glaudius dice:

    tambien disfurté mucho con MEMORIAS DE CLEOPATRA DE Margaret George

  88. Espartako dice:

    ¿Saben algo del último libro de la serie?: Cesar y Cleopatra.
    En Argentina..¿Se puede conseguir?

    Recomiendo “La huida de Morgan”
    Como todo lo de Colleen, magnifico.

  89. Espartako dice:

    Corrijo, el nuevo libro que se publicó el año pasado en ingles se llama. “Antonio y Cleopatra”

  90. carcaba dice:

    Me sumo al consejo de Espartako, “La huida de Morgan” es una novela magnífica.

  91. Sertorio dice:

    Es verdad lo que se dice que cuando empiezas ha leerlos te engancha…..

    Y ahora a esperar el ultimo que se titula como dice Espartako, y creo que sale a la venta en octubre pero no se ni en que editorial ni en que fecha exacta, solo se que saldrá por la veintena. si alguien puede confirmarlo….

  92. amiano marcelino dice:

    ¡Al fin! ¡Alabada sea Planeta! Se ha editado el último y parece ser último libro de la saga de Roma. Ayer lo adquirí y empecé a leerlo. La traducción es de Planeta y parece, hasta dónde he leído, muy correcta, en la línea de las que ha ido haciendo la misma editorial. He leido 50 páginas y también creo distinguir maestría, realismo y dedicación. No esperaba menos de mi querida Colleen. Aún asi, seguiré leyendo para poder comentar cuál es mi impresión. Eso sí, me ha llamado mucho la atención que la autora no hace ninguna declaración de intenciones ni hace referencia a la bibliografía. Hay un único glosario. Imagino que no querrá dar ninguna explicación de los motivos que la han impulsado seguir la saga, que en el anterior tomo daba por finalizada. En fin, seguiré comentando. Saludos.

  93. Arauxo dice:

    Gracias por la información, Amiano.

  94. Germánico dice:

    Hoy fui a la librería habitual a preguntar por la novela, y cuál sería mi sorpresa cuando la chica, tras consultar el ordenador, me dice que la tiene en bolsillo, en tapa dura, en edición de lujo, bilingüe… Me quedé flipado, pensando que por fin el mundo editorial español se había puesto a la altura del anglosajón, pero… la muchacha no había caído en que el autor de semejantes tentaciones era don Guillermo Shakespeare…

  95. amiano marcelino dice:

    ¡Buenas a tod@s de nuevo!
    Pues, en la línea de mi anterior post, he de decir que el libro sigue a la altura de los precedentes. La descripción de Cleopatra, hasta el punto en el que estoy leyendo, resulta soberbia. La de Antonio, que retoma el personaje nuevamete, sigue siento abslutamente creíble y muy realista. Aún he de llegar a la de Octavio tomando las riendas del poder y la de un personaje al que admiro: Livia Drusila, la futura esposa de Augusto. Por cierto, el tradutor transcribe, erróneamente, Livia Drusilia. Ignoro por qué las buenas traducciones se estropean por el desconocimiento de los mismos de los nombres propios y su translación al idioma castellano. En fin, creo que es un excelente final, y seguramente me quedáré con las ganas de que siga y entre en la parte novelada del gran Robert Graves. Algo que no hará, desgraciadamente. Saludos y os recomiendo que la compreis, y asi podáis criticarla. Merecida es la compra. Saludos.

  96. Marbenes dice:

    “Merecida es la compra. ”
    “Y gustarte podría, sí.”
    Maestro Jedi Yoda

  97. Amiano Marcelino dice:

    Saludos de nuevo.
    He concluído el primer capítulo de la novela Antonio y Cleopatra, titulado Antonio en Oriente. La sensación que me ha quedado es el de una gran profundidad y madurez. La autora ha hecho un retrato de Cleopatra y Antonio, a mi modo de ver, soberbio. Bien es cierto que el anterior tomo, “El Caballo de César”, contiene tan mala traducción que es difícil compararlo con el presente libro, y no hay que olvidar que la semblanza de Cleopatra ya se había realizado. Sin embargo, bien por la tradución bien por otros motivos, aqui percibo una sutileza extraordinaria. Resulta interesante, ameno, fiel a la Historia. Incluso la aparición, espectacular, de Livia Drusila y su primer bosquejo personal me ha llenado de orgullo. Creo que “Antonio y Cleopatra” retoma la brillantez de los mejores volúmenes de la autora. Sin haber leído toda la obra, creo que las mas de 100 páginas leidas ya pueden deducir la brillantez y solidez del último retoño de la saga de Roma. Mi veredicto: brillante.
    Amiano Marcelino

  98. varo140 dice:

    Pasmado estoy.Una serie “cerrada”(Colleen dixit) tiene un tomo nuevo…

  99. Amiano Marcelino dice:

    Aunque la autora dijera (Colleen dixit) que cerraba la saga con “El Caballo de Octubre” y haya continuado, y a pesar de que no haya una explicación por parte de la autora en el sentido de por qué ha decidido seguir adelante, creo que lo importante es que una de las mejores novelistas de Historia en la actualidad siga escribiendo y nos siga regalando su extraordinario saber. Creo que esto ya en sí mismo es lo que justifica su nueva obra, que, en mi modestísima opinión, debería dar continuidad en la medida de sus fuerzas. Sería un gran legado cultural. Saludos.
    Amiano Marcelino

  100. Amiano Marcelino dice:

    Siguiendo mis reseñas anteriores he de hacer algunas precisiones ahora que estoy al final de la obra. Consindero que sigue la línea soberbia de las anteriores de la saga. Los personajes están muy cuidados: un Marco Antonio hedonista, juerguista y perezoso frente a un Octavio lúcido, frío y de extraordinaria capacidad. Cleopatra es para la autora una gran inteligencia fundida en riquezas, ambicionadas por Roma. Hay personajes secundarios adorados por Colleen que ocasionan cierta deficiencia, como la descripción de un Cesarión casi imposible. Por lo demás, estoy encantado con la novela. Es impresionante. Un final absolutamente grandioso para una saga monumental. La traducción, que al principio parecía buena, se torna con el paso de las hojas en pésima: hay errores muy grandes, desde la traducción literal del inglés que deja ininteligibles algunas frases hasta la dejadez en la traducción de los nombres. En eso se puede decir que la traslación ha sido catastrófica, haciendo perder parte del encanto de la obra. ¡El traductor no sabe quien es Fidias y lo traduce por “Filias”! Es desolador. Pero no es solamente eso. Livia Drusila es para el traductor Livia Drusilia (¿de dónde se lo ha sacado el majadero?), Catón es Cato, Libón es Libo, por no hablar de los topónimos en los que se pierde hasta límites infinitos. Nadie consentido común puede saltarse tales hechos. El caso es que desmejora la obra, la desprestigia. Y he de concluir que es extraordinaria, como el resto de la saga, pero la mala traducción empequeñece, como pasó con la anterior. En fin, una conclusión esperadísima que pasará a la Historia de la literatura histórica. En fin, cuando acabé daré opinión final, que sigue siendo extraordinaria.
    Amiano Marcelino

  101. Amiano Marcelino dice:

    Finalmente, acabé la novela. Es una obra de extraordinario valor literario e histórico. Mi opinión, sabiendo el que me lee que soy procesarista y venerador de Colleen, es que ha culminado su saga de Roma de manera soberbia. Los personajes, ya cercanos al Yo Claudio de Robert Gravez, soy reconocibles y muy bien definidos: Livia Drusila, la esposa de Augusto, Octavio, Marco Antonio, Cleopatra, Mecenas, Agripa y toda una pléyade de personajes secundarios perfectamente trazados. El relato es ágil. No hay imprecisiones históricas, a las que nos acostumbran demasiados arribistas de la novela histórica. Colleen se mantiene procesariana y sigue su relato desde ese punto de mira, de ahi que trace una semblanza de Cesarión casi imposible de creer. En cualquier caso, es coherente con toda la saga, y aqui no hace más que culminar la labor de los “populares” que finalmente, en es eslabón de Octavio, se materializa en el Principado, es decir, la llegada del Imperio que se mantendrá en pie 5 siglos.
    Todos los errores se deben, a mi modo de ver, de la pésima traducción de la que ya he hablado. Es deprimente que una obra excelente quede “manchada” por la labor de un traductor malo y una editorial de prestigio que no ha revisado el trabajo como debiera. Eso nos cuesta 22 euros, que hacen que de la erudita y extraodrinaria labor de Colleen parezca inferior a las demás. No hay explicación posible para tamaña equivocación. En cualquier caso merece la pena leerla y releerla. Nadie quedará insatisfecho, como nadie ha quedado asi en ninguna de las entregas de su famosísima saga.
    Para quienes no vean en mi ninguna critica sí diré que has tiene. El personaje de Cesarión, como ya he dicho, es casi imposible. Hay cierta sensación de celeridad en la confección de la obra, quizás porque no tenía que haberse llevado a cabo, dadas las palabras de la misma autora en el sentido de que con El Caballo de Octubre era el final de la saga. Dicho lo cual, creo que la novela, una vez vistos sus puntos débiles, se engrandece y cobra las dimensiones de las demás.
    Sin mas, os recomiendo encarecidamente su lectura. Es un final extraordinario
    Amiano Marcelino

  102. Urogallo dice:

    Bueno, yo también he empezado a incarle el diente. De la madurez de Colleen no hablo, por que su avanzada edad ya habla por si misma, ahora bien, de la calidad de la novela si que hablaré algo.

    Es más de lo mismo queridos, esos recorridos fascinantes por las ciudades de oriente, la severa dignidad romana enfrentada a las tortuosas razones de los despotas orientales, la antiguedad viva y fluyendo ante nosotros…

    Fantastica.

  103. JJsala dice:

    No voy a aportar nada a este hilo que no haya sido dicho ya, en relación a la serie de la Mc Cullough, únicamente que mi enfermizo amor por la historia de Roma, se vió magnificamente correspondido con su lectura.

    Por cierto, esta autora tiene publicado un tomo de una posible saga, que se titula “La huida de Morgan” y vá sobre la colonización británica de Australia, de donde es nativa la Mc Cullough. Aconsejo su lectura.

    Arauxo, menudo eres haciendo reseñas. Felicitaciones.

    Salud

  104. Arauxo dice:

    Gracias, JJSala, por tus cariñosas felicitaciones y por tu comentario.

    Y gracias, también, a Amiano Marcelino y a Urogallo por sus siempre bienvenidas opiniones.

    En mi caso y de momento, me abstendré de leer ese último volumen. Y no por razones más o menos inconfesables, sino por una simple cuestión de apetitos literarios coyunturales. Tal vez más adelante.

    Salve.

  105. Ascanio dice:

    ¿Apetitos coyunturales? Pues sí que suena inconfesable, sí…

  106. jerufa dice:

    ¿Tú no tienes nada que ver en eso, no?

  107. JJsala dice:

    ¡Perdón!. Acabo de descubrir que mi enfática recomendación de lectura de la “Huída de Morgan” está de sobra, ya que Atilio la reseñó tiempo ha.

  108. Aretes dice:

    Nunca está de más una buena recomendación, que luego todos esos consejos se sepultan en miles de comentarios, JJsala.

  109. Terminus dice:

    Es una obra impresionante,te sumerge verdaderamente en la antigua Roma,acabo de empezar la lectura del último volumen “Antonio y Cleopatra”y estoy disfrutando,espero que continúe hasta el MCCXXIX auc.

  110. Amiano Marcelino dice:

    Me alegro que tengáis ese soberbia impresión de la última obra de “Antonio y Cleopatra”. Ciertamente es tan buena como las demás. Despliega todas sus buenas artes para hacer del binomio amoroso el eje central de una trama mucho mayor, que finaliza con el triunfo del partido “procesariano” o “popular”, del que es acérrima partidaria la Mc Collugh. Los personajes que desfilan, como he dicho, son reales, vivos, mágicos. Es un final fantástico. Se echa de menos un epílogo, como en el resto de las obras, y aún más que no continúe. Me encantaria imaginar que se lo piensa y se adentra en la trama, excelentemente novelada (aunque muy fantasiosa), escrita por Robert Graves en Yo Claudio y Claudio el Dios y su esposa Mesalina (obras de perfecta factura, aunque de difícil credibilidad en muchos aspectos, y os aseguro que es una de mis novelas favoritas). Espero que se sienta con ánimos y encuentra la excusa (porque, según su proyecto, no entraría la “novelación” de la primera época imperial, iniciada por Augusto) de embarcarse en tamaña hazaña y nos regale otros 2 o 3 tomos de incalculable valor. Saludos.
    Amiano Marcelino
    Sigo recomendando encarecidamente su lectura para los aficionados a la saga. Es un final fantástico.

  111. Nestor dice:

    No termino de leer un libro de la serie de roma que ya estoy en la libreria comprando el siguiente.

  112. marcelo dice:

    tranquilo q tenes para leer como 6000 hojas

  113. Tiopúas dice:

    Voy a tener que dejar de leer estos hilos, porque si ya tenía pendientes (y comprados en casita) la tira de libros, ahora, me apetece sobremanera leer esta obra. y como es pequeña..´.vamos, que éramos pocos y parió la abuela.

  114. Urogallo dice:

    Te jubilas antes que acabarlos.

  115. Terminus dice:

    Os recomiendo la lectura de “ROMA ETERNA” de Robert Silverberg,es una ucronía deliciosa sobre la tésis de que el IMPERIO ROMANO nunca cayó,como dice el prólogo: “No hay ningún poder sobre la faz de la Tierra capaz de resistir la acometida del IMPERIO ROMANO.Así es,así ha sido y así será.”

  116. Urogallo dice:

    Yo os recomiendo lo contrario. Vaya bodrio de libro.

  117. Germánico dice:

    Suscribo. Salvo el capítulo de la llegada a América, malísimo, en mi opinión.

  118. Terminus dice:

    Es cierto,el libro tiene altibajos pero,en conjunto,destila originalidad y,sobre todo,nos hace partícipes de la magia perdida del mundo pagano sin contaminar por el cristianismo.En aquel mundo los soldados mortales luchaban junto a los fantasmas de la tradición,los mismos fantasmas(Héroes griegos,líderes desde Alejandro a Julio César…..) que les inspirarian grandeza durante mil años,antes de apagarse….en nuestro mundo real.

  119. mario dice:

    A mí me encantó toda la saga… Magnífica aventura… El resultado es creíble y terriblemente adictivo…por favor MÁS

  120. Madhatter dice:

    Como diría Gandalf…. “huíd, insensatos!”
    jeje, si, yo he estado viviendo en otro planeta los últimos 30 años. Pero llevo leídas 100 páginas de este libro y estoy muy emocionado con las espectativas que proporciona. Por fin puedo pasearme por la Roma republicana con una compañera fiel que conoce las inquietudes de un plebeyo del siglo XXI y disfrutar de las realidades sociales forjadas en Italia en su época más maravillosa. Realidades familiares precursoras del género mafioso italicoamericano que tanto me apasiona. Las mismas estructuras que servirían a Isaac Asimov para escribir la saga de Robots. Es curioso cómo la lectura puede llevarte desde el universo de Asimov a las gestas de Alejandro Magno para terminar con el gérmen inspirador del autor ruso: Roma. Reconozco que me “comido” las dos temporadas de la serie de la HBO “Rome” en cinco dias, y creo que, en realidad, buscaba el instrumento perfecto para quedarme en la Roma republicana unos dias más, en su intimidad y con un guía de categoría.De hecho creo que con este libro lo he encontrado.

  121. glaudius dice:

    hoy he recibido mi mejor regalo de reyes, lo esperaba con impaciencia, y ya estoy enganchado al nuevo libro. Llevo unas 50 pag. y espero mucho de esta novela, creo que tengo por delante unas horas de placer. por lo que llevo leido en la misma linea de los otros libros, la verdad como en los otros episodios que tratan de los territorios en asia te hces un poco de lio entre tantos reyes pero es fascinante seguirles el hilo.

  122. Rafa dice:

    Bajo mi punto de vista me han regalado una obra excelente, atractiva, que te anima a seguir indagando en la historia de Roma, un trabajo para recomendar a mis allegados y que guardaré para volver a leer con los años.
    Sin lugar a dudas, adquiriré el resto de sus obras, empapándome de forma gratificante y satisfactoria de una parcela tan interesante de nuestra historia.

  123. DanteDeNarb dice:

    Bueno, por fín he acabado de leer esta saga sobre el final de la república romana.
    Veamos, en general debo decir que me ha parecido de una calidad bastante por debajo de lo que podía esperarse por su fama.
    Pero no nos apresuremos, vamos a intentar hacer un buen análisis acerca de estos libros. En primer lugar hay que decir que es una serie bastante completa y bien documentada, con un buen ritmo que en determinados momentos engancha bastante en su lectura, además añadiré que no es que la prosa sea torpe o carezca de calidad.
    ¿Cual es por tanto el problema? Si me fuerzo a la objetividad, puedo señalar una serie de cosas que a cualquier lector imparcial probablemente le harán sentir incómodo.
    En primer lugar su exacerbado partidismo. Para la escritora todos los personajes se dividen en los que la caen bien, que gozan de toda clase de virtudes y cualidades y los que no, que son generalmente monstruos y patanes (si bien es más notorio en aquellos que cuentan con su favor) De todo esto se podrían poner muchos ejemplos, cómo cuando Octavio huye en la batalla de Filipos, en realidad no huye, simplemente tenía asma, y por encima de todos Cesar, que hace palidecer a cualquier otro personaje en cualquier actividad, sirvase como ejemplo Cicerón, cuyas habilidades retóricas o como escritor, no llegaban a ser ni siquiera la mitad de buenas que las de Cesar. Un caso curioso seía el de Pompeyo, quien cuando es aliado de Cesar posee ciertas virtudes, es maduro, inteligente y actua con conviniencia y cuando es su rival, es poco mas que un niño grande y caprichoso. Pido que no se vea en esto más que ejemplos casuales que han venido a mi mente mientras escribia, simplemente vienen a destacar la tónica general de la novela, no aludo a ellos por su interés específico.
    Su otro gran fallo es el modelaje de los personajes, que como ya he esbozado antes, es terriblemente plano y carente de matices o de realismo. Admito la dificultad de escribir novela histórica, y en especial si se aspira a dar una vision fidedigna, o al menos, razonablemente verosimil de lo que aconteció, pero es aquí donde Colleen McCullough fracasa estrepitosamente.
    Citando un parrafo del epílogo de la propia autora “Siempre que el autor permanezca fiel a la historia y se resista a la tentación de volcar sus propias actitudes, ética, moral e ideales modernos sobre el periodo histórico concreto y sus personajes, la novela es un medio excelente para explorar una época distinta” Me permito hacer una reflexión de cómo ha caido totalmente en el vicio que loablemente denunciaba. Tal y como he dicho más arriba, la autora posee una gran documentación y unos conocimientos muy amplios sobre el periodo, lo cual esta fuera de toda duda, pero aprovecha los vacios existentes y la flexibilidad que da la novela para establecer la ética y motivos de los personajes para justificar sus propias tesis y hacer pasar por verdades lo que meramente eran opiniones y deseos.
    En conclusión creo que no es exagerado afirmar que si bien McCullough es una buena escritora, es una mala novelista. Quizás pudiera sacar mucho más partido a sus virtudes y minimizar sus defectos en otros generos literarios, dado que la novela, y particularmente la novela histórica es particularmente peligrosa para alguien partidista y subjetivo.
    Para ilustrar esto, me permitiré comparar (y soy consciente de que en muchas ocasiones las comparaciones son odiosas) con otra novela que probablemente muchos ya conocerán. Puertas de Fuego, de Steven Pressfield, es a todas luces menos rigurosa y menos ambiciosa que la que aquí nos atañe. Sin embargo, como novela es ampliamente mejor, dado que el autor se abstiene de juicios de valor y se centra más en contar una historia y presentar unos personajes que encajen en ella.
    Lamento haberme extendido. Un saludo para todos.
    PD: No sabiendo muy bien donde ubicar este texto, lo voy a pegar aqí y en el hilo abierto para el último libro de la serie. Pido disculpas por las molestias que esto pueda ocasionar.

  124. Vorimir dice:

    Pues yo estoy de acuerdo con casi todo lo dicho arriba.
    Así que no lo apedreeis mucho al pobre.

  125. Urogallo dice:

    Yo estoy de acuerdo con los hechos, no con las conclusiones. La tía es novelista, así que si quiere crear algo, tiene que transmitir sus propios sentimientos.

    ¿Sentimientos totalmente Cesaristas?.

    Pués bien.

    Por cierto, otro error que ya me rechinaba y lo habíamos comentado: Los glandes de plomo se fundían desde el siglo V a.c. Confirmado via Quesada.

  126. Ascanio dice:

    Dios Santo, Uro. Con tu último párrafo se me han quedado las patas colgando. Y los ojos como platos.

  127. JJSala dice:

    Lo siento pero, por esta vez, no he tenido la paciencia de leerme todo el hilo.

    Únicamente declararme fiel seguidor de la saga y admirador profundo de Doña Colleen, de quien también he leído La canción de Troya y La fuga de Morgan.

    Mi tardía felicitación Arauxo por su siempre cualificada reseña.

    Salud

  128. Liviadrusa dice:

    Debo declararme fiel seguidora de Colleen he leído todos sus libros aunque me quedo con la saga de la Antigua Roma.

    Tengo que reconocer que al principio “El primer hombre de Roma” no me fue fácil de leer, pues venía de novelas más ligeras (del tipo Lindsey Davis) y estaba entrando en el mundo de la novela histórica a mis 18 añitos. Debo agradecer a mi familia que aquella Navidad me regalara 6 ejemplares de “Una virgen de más” (supongo que a todo el mundo le hablé de él) cosa que me permitió cambiar 5 de ellos por los 5 de la saga de Colleen publicados por aquel entonces.

    Superado el “trance” inicial después fue fácil seguir con la lectura del primero y de todos los otros y, aunque en este foro se le ha criticado por ello, reconozco que ¡¡¡me encantó que la autora se mostrara parcial respecto a la figura de César!!! Tampoco me importó en absoluto que tratara a Cicerón y Catón como a dos víboras… sinceramente en mi época de estudiante de latín siempre opiné que eran dos personajillos pagados de sí mismos (uno por su ascensión siendo un”pueblerino” con perdón y el otro por su casta antigua… aún se me ponen los pelos de punta cuando pienso en ellos)

    De lo que más me gustó: la historia de la familia de Servilia, la amante de César, y esa relación de amor-odio que la autora les atribuye… años después la vi reflejada nuevamente en la serie “Roma” y también me cautivó.

    Respecto a los libros que han venido después decir que “El caballo de César” me costó muchísimo debido a la pésima tradución (lo empecé y dejé a medias en diversas ocasiones) y que “Marco Antonio y Cleopatra” me están esperando desde Navidad. De todas formas y, después de leer los comentarios de este hilo, estoy considerando la posibilidad de releer la saga, 10 años después, para finalmente ponerle el punto y final con el libro que tengo pendiente.

    Salud

  129. Germánico dice:

    “Debo agradecer a mi familia que aquella Navidad me regalara 6 ejemplares de “Una virgen de más” (supongo que a todo el mundo le hablé de él) cosa que me permitió cambiar 5 de ellos por los 5 de la saga de Colleen publicados por aquel entonces.”

    Ja, ja… Muy buena anécdota. Supongo que a partir de la aparición de la tercera repetición, aquello se convertiría en un cachondeo, ¿no?

  130. Joaco dice:

    Quiero que alguien me explique en que se basan para decir que esta señora es una buena historiadora. En primer lugar no es historiadora, es neurologa, entre la historia y la neurología hay un abismo, diganme que es una buena novelista (que no creo que sea así) y pasa pero historiadora no es. Cualquiera de ustedes puede escribir una novela igual de documentada, lo único que hay que hacer es leerse los clásicos y después poner cada hecho en una historia novelada y listo. No demuestra conocimientos SERIOS de latin ni de economía apenas esboza un poquito de derecho (con todo el material que hay) ni sale en ningún momento de las esferas dirigentes. Su interpretación de la historia es terriblemente subjetiva y anticuada, una interpretación del Siglo XIX que se terminó de morir el siglo pasado y que encuentra su última explicación en los caprichos de un pequeño grupo de personas. Peor, cuando las fuentes contradicen sus hipótesis (dadas estas por consideraciones afectivas puramente personales) las niega o las saltea sin ningún fundamento y sin siquiera explicarse.
    Por poner un ejemplo clarísimo, Espartaco. Todos sabemos que fue un lider de una sublevación de esclavos, esclavo el mismo (de hecho no fue la única) Sin embargo ella lo retrata como un militar romano venido a menos que formó un ejército de itálicos con el único fin de convertirse en co-dictador. ¿Por qué? Collen no lo explica, dice “los historiadores sabrán mis motivos” tratandonos de tontos de paso. Muy simple, porque su visión de la historia es que eran un monton de aristocratas cuyo único fin era convertirse en dictadores de Roma mientras la muchedumbre los seguían como ovejas. Espartaco claramente no entra en el molde entonces la Collen inventa toda una historia para acerlo encajar dando por resultado más de lo mismo, y ni siquiera se explica. Visión de la historia, repito pobre, anticuada, falsa y sin originalidad.
    Sus conocimientos de la cultura, las creencias y las costumbres son nulas. Sus personajes se mueven por ideas, creencias y sistemas de valores morales completamente modernos, exepto en los casos más obvios (como es el tema de la sexualidad de César. De hecho lo único que esta explayado en profundidad son los hechos políticos y militares de los “grandes personajes” negando sistemáticamente otra realidad y rescatando de la tumba los peores conceptos de la historia positivista que se murió el Siglo pasado. Aun si fuese historiadora, “buena” es una categoría que no le cuadra ni por asomo. Para ser un buen historiador no alcansa con leer Plutarco y Suetonio y hacer un registro de batallas.
    En cuanto a la categoría de buena escritora “sobre gustos no hay nada escrito” si les gusta me alegro por ustedes, a mi no. Las categorías personales que tiene esta señora son muy reducidas y terriblemente estereotipadas. Básicamente son dos: buenos y malos. Los buenos son los grandes militares exitosos y sus amigos (lease Cesar y amigos) y los malos son todos loos demas especialmente los que se oponen a los buenos. Los buenos siempre tienen exelentes motivaciones personales y son exelentes en todo lo que se proponen, hasta sus defectos son adorables. César es “demasiado pulcro”, “demasiado seguro de si mismo”, su principal defecto es que es “demasiado bueno para todo” y por eso el resto son un rejunte de envidiosos, pobre César. Ni Cicerón es tan buen orador, ni Pompeyo es tan buen general, ni Catón es tan virtuoso (que lo era, para lo que era la moral de esa época, cuestionable hoy en día) porque César es mejor en todo. Y leyendo sus notas te das cuenta que ella de hecho se lo cree, se cree que ese príncipe azul con el que sueñan las niñas realmnte existió. ¿cómo justifica que los ojos de César eran azules? Porque la pintura de los bustos se borró con el paso del tiempo, y lo que nos queda es el testimonio de los historiadores que vieron esos bustos y dicen que son marrones. Primero, esos historiadores lo hubiesen sabido. Segundo, de dónde saca entonces que eran azules y no efectivamente marrones (que es lo común) o verdes llegado al caso. No, azules encaja más con el estereotipo modero, azules es más hermoso, azules es mi principe azul. Ni que decir de las dotes “sexuales” ni de su enorme miembro.
    En la literatura no hay que ser realista pero sí hay que ser verosimil. Si estas hablando de romanos no puedes encajar marcianos, si estas hablando de hombres de carne y hueso no puedes encajar “hombres perfectos” porque estos hombres no existen, y la Collen lo dice textualmente “César lo tenía todo”
    Sus libros no son ni siquiera originales. Su visión histórica es anticuada y sus personajes tienen el mismo molde que el Alejandro Magno de Manfredi o el Anibal de Gilbert Hasef (quizas este mal escrito, disculpen)solamente que aun más exagerado. Por lo demas no he visto ningún planteo histórico, literario o de cualquier otro tipo profundo o que por lo menos no haya leido en otra historia.
    Por último estos libros son buenos para entretenerse un rato, y de paso aprender algo sobre los hechos que transcurrieron en una época de la que sabemos poco (tomando con pinzas los conceptos y categrias históricas y los perfiles personales) pero si quieren buenas novelas históricas hay bastante material. Se me vienen a la mente el gran Robert Graves y toda su colección, Gore Vidal (recomiendo especialmente “Creación) y sobre todo el maestro, Umberto Eco.
    Saludos

  131. Dr Klaus dice:

    Ya lo dice Arauxo en esta entrada: “Conozco tres clases de aficionados a la novela histórica: los que casi veneran a Colleen McCullough, los que la detestan y los que aún no la conocen.”

    Yo no la conozco y me acabo de comprar esta novela. Espero que no sea tan mala como dices, aunque mis escasos conocimientos en este mundo me impedirán ver los defectos que comentas.

  132. JJSala dice:

    ¿Joaco y Dante de Nart son la misma persona, o solo afines comentaristas?.

    No se que le ha hecho, sobre todo a Joaco, la Sra. Colleen, pero parece que algo personal le guarda (modo irónico).

    Vamos a ver, Joaco, esta Sra. es novelista, mejor o peor, en eso habrá todo tipo de opiniones, más o menos autorizadas, pero enjuiciar su obra en base a custiones de fidelidad a la historia (el color de los ojos de Cesar, el tamaño del miembro viril de Cesar. etc.), me parece un disparate solemne.

    Que divide a los personajes entre buenos, menos buenos y malos. Que muestra preferencia sobre unos personajes sobre otros. Que magnifíca las cualidades de unos “Cesar lo tenía todo” y los defectos de los enemigos de estos. ¿Y qué?.

    Estamos hablando de “novela” o sea de historias, no de Historia.

    El que lee una novela sabe o debería saber que no estudia Historia y que, si desea conocer la verdad histórica, le diria que se “atase los machos” y se preparase para una labor larga y complicada, ya que la Historia es tan objetiva como lo son los documentos en los que se basa.

    ¿Dirias que los autores clásicos, Tito Livio, Suetonio, Tácito, Plutarco, Cicerón Salustio, etc., son fuentes objetivas y contrastadas, o adolecen (vease Suetonio y su vida de los doce Cesares) de parcialidad interesada?

    Es cierto que la autora da muestras de debilidad por César, pero también por Sila, cuando es éste el protagonista. En mi opinión, Sila, sale mejor parado que Mario en esta primera entrega.

    A Sila le atribuye de hecho la victoria sobre Yugurta y la victoria sobre cimbrios y teutones en la batalla de Aquae Sextiae, en detrimento de Cayo Mario.

    ¿Qué importancia tiene esta “liberalidad” creativa, si, repito, se trata básicamente de ficción, histórica, pero ficción, al fin y al cabo.

    Al final entramos en una custión que ya biene siendo tratada en este foro,
    (ver la reseña de “La hija de Jefté” de Arauxo) sobre los límites y la relación de la novela histórica con la História.

    En cuanto al tratamiento que le dá a Espartaco de “militar venido a menos” que encabezó una revuelta de gladiadores/exclavos, no es original de la Sra. McCullough, ya que ha sido expuesta por historidores.

    Incluso su supuesto origen tracio es puesto en duda, asimilando dicho término a uno de los tipos o clases de gladiador, (reciario, galo, tracio).

    Saludos

  133. JJSala dice:

    Ahora que releo lo escrito, veo que he puesto biene en lugar de viene.

    Son mis dedos que corren a su libre albedrío.

    salud

  134. Joaco dice:

    JJSala: En primer lugar no soy Dante de Nart (su opinión es mucho más benigna que la mía) si has acertado, tengo un pequeño resentimiento personal con la autora. Ella representa todo lo que me parece incorrecto en la historia y mucho de lo que no me gusta en la literatura, aunque admito que me lei tres libros suyos con interes (casi sadomasoquista).
    Ademas me molesta terriblemente el trato en particular a Espartaco (y a toda la rebelión en general) que es antihistórica. Estamos hablando de uno de los pocos lídereres que lucharon contra un sistema opresivo, que conocemos. La autora destruye en un libro el principal levantamiento de esclavos y lo reemplaza por una falsa lucha entre italianos y romanos (llendo contra toda evidencia histórica). Siconoces los nombres de estos historiadores que mencionas te pido que me los digas, pero que caiga sobre ellos mi condena eterna porque le dan verguenza a la profesion que dicen respetar. Por otra parte una cosa es decir que Espartaco fu romano y otra cosa es decir que fue una reblión de italianos.
    Si ves bien mi primer comentario veras que hay dos cosas que me molestan fundamentalmente:
    1) Que se diga que es una historiadora, mucho más que es buena. Y no que su obra es antihistórica porque es una novela, no un libro de historia.
    2) Que se eleve a Cesar a una categoría de dios, no que la autora manifieste su simpatía por él.
    Me esxplico Graves, autor que me gusta muchisimo, manifiesta en Yo Claudio simpatía por Claudio y lo rescata un poco exaltando sus virtudes. Pero Claudio es un tipo medio sordo, cojo, despreciado, inseguro y medio tonto también si uno lee entre líneas. Claramente no es un dios es una persona comun y corriente, una persona real. En cambio el mismo Graves en “El conde Belisario” pinta un Belisario perfecto frente a un Justinian maligno (basandose en Procopio y exagerando. Por eso esta novela no me gusta mucho pero hay dos paliativos. Por una parte no es perfecto, a fin de cuentas se deja manejar por Justiniano, y por otra parte tampoco resalta much sus virtudes.
    En cambio McCullough retrata a un Cesar insoportablemente perfecto, un tipo irreal. Para colmo te lo machaca a cada oportunidad a él y a su perfeccion. Para ello fuerza la historia fuerza la lógica, fuerza todo. Y por último su forma de “perfeccion” es bastante criticable. La perfección de César no es perfección a secas es perfeccion rubia de ojos azules y bien heterosexual. Categoría que no existía en esa época, ser homosexual no era condenable, si tener sexo con deemasiada frecuencia. Collen esta pintando a un tipo perfecto eligiendo como pincel los peores prejuicios modernos en detreimiento de los valoes morales romanos.
    Ella inventa que Cesar masacró a un ejercito de 50.000 ponticos, con unas milicias asiáticas recien reclutadas a los veinti y pico para demostrar que César era más capo que Napoleón y que todos loos demas. Ni Manfredi se animo a tanto.
    Un ejemplo muy gracioso de la falta de “historicidad” de esta señora. En la Canción de Troya, Helena dice (pensando) de Ulises: “Era zurdo y pelirrojo, las señales del diablo” ¡¡¡¡1200 años antes del nacimiento de Jesús!!!!!! O quizas Helena era judía y Homero no se dio cuenta
    Cordiales saludos

  135. Marc dice:

    Pues yo estoy acabando ya “Favoritos de la Fortuna” y el balance de la saga es muy bueno. Da igual si es estrictamente histórico o no. Si buscara divulgación científica no estaría leyendo novelas, me habría suscrito a la Clio o a Historia del National, o tal vez estaría leyendo a Pedro Barceló (que de hecho también lo hago). Creo que el sistema seguido por la australiana es muy válido para desahogar la crónica histórica del intragable río de personajes que van apareciendo. La omisión en masa de dichos personajes ficcionaría en demasía la novela. Por eso, creo que el sistema es ágil y suficientemente ligado a la historia para poder disfrutar durante largas horas de unos relatos tan magníficos e interesantes como son los de la república tardía de Roma. Un ole por Colleen! Saludos a todos los frikis y cunnus romanófilos, pues las fuentes de nuestra droga son inagotables!

  136. Valeria dice:

    Buenos días, Joaco.
    Entiendo que la visión de César perfecto de “la Macu” (copyright de Farsalia, creo) es una licencia literaria, igual que en el Troya de Sarabia Ulises es envidioso, traicionero y cruel, o el Belisario de Graves es un santo varón. Como hablamos de novelas, eso puede gustar o no. Pero en mi caso no noto que esa visión personal de este personaje en las novelas suponga forzar la historia, como dices tú. Al fin y al cabo, se ajusta a los hechos.

    Sin embargo, sí que me ha llamado la atención tu comentario sobre Espartaco (Estamos hablando de uno de los pocos lídereres que lucharon contra un sistema opresivo) porque, en mi opinión, parece deducirse del mismo que interpretas la figura de Espartaco desde los valores y principios del nuestro tiempo – que es otra forma de forzar la historia, creo yo-. Por si te interesa, hay una interesantísima reseña de Rodrigo sobre “Los Gladiadores”, de Koestler, donde habla de la extrapolación por vía de anacronismo de la figura de Espartaco como un líder revolucionario político, convirtiendo la ética revolucionaria, y no la historia, en el tema central de la novela.

    La reseña está aquí: http://www.hislibris.com/?p=699

  137. Ascanio dice:

    No es de recibo que un ensayo o manual de Historia “fuerce la Historia”.
    Si hablamos de narrativa, ya es otra cosa. Hablamos de FICCIÓN. Si queremos un ensayo 100% fiel a los hechos (¿es esto posible?) busquemos un manual. Lo demás, es imaginación del escritor, que es eso, un creador de ficción. No podemos pedir a la novela características del ensayo. Ya no sería novela.
    Si buscas fidelidad histórica, Joaco, creo que en la novela no la vas a encontrar. Eso sí, en muchas de ellas encontrarás buena literatura, que es a lo que deberían aspirar todas.

  138. Joaco dice:

    Veamos, en primer lugar, como nadie responde a mi afirmacion principal, creo que estamos de acuerdo n un punto. Collen no es historiadora y su visión subjetiva no es un buen parametro de la hstoria.
    El libro que mencionas Valeria fue el primer libro que leí, es verdad que es un anacronismo, pero solo en cierto punto. Es más bien una especulación FORZADA de la historia, pero que se justifica porque todo el propósito del libro es hacer un paralelismo con el stalinismo. Existieron sistemas socialistas de producción en la historia antigua, y se puede, sin ser muy imaginativo, ver en los conflictos sociales de la roma antigua, la tan mentada lucha de clases marxista (mucho más aun en las rebeliones de los esclavos). El anacronismo esta en la comparación entre Stalin y Espartaco. En cambio inventar hechos ilógicos a contrapelo de las fuentes con el único propósito de realzar la figura de un personaje (como es que un muchacho de 20 y pico derrote prácticamente solo a 50.000 pónticos y despues no se dedique a divulgarlo a los cuatro vientos) es otra cosa, la señora podría haber presindido de eso, Koestler en cambio no.
    La ficcion tiene sus propias reglas, no es completamente libre, asi como la poesía tiene sus reglas y la música también. El género histórico también las tiene. Es lo que se llama verosimilitud. Si yo escribo un libro de romanos y no respeto ni la historia, ni los hechos, ni los personajes ni la geografía, ni nada (no es el caso este de collen) entonces no me queda nada de sustento. La “licencia literaria” tiene un limite, el paso de la especulación (aunque este muy tirada de los pelos) a la inverosimilitud, porque si, porque Cesar me cae bien entonces voy a inventar lo que sea para hacerlo mas grande.
    Como decía Dante de Nart mas arriba la misma autora dice que no hay que volcar sus propios valores eticos y morales en una novela histórica (yo no estoy de acuerdo con esta afirmación pero sin duda no hay que exagerar). Pero Collen lo hace todo el tiempo, lo hace con la homosexualidad de Cesar, de hecho lo hace con cada aparición de este personaje. Si los romanos no ern homofobicos, ¿que necesidad tiene de dejar bien en claro que no era homosexual y de paso decir que Lucullo si lo era, acusarlo de pederasta (cosa perfectamente normal en esa epoca)?
    Insisto la vision que tiene esta señora de la perfeccion es tan espantosa que sn ser muy exagerado se la podría acusar de racista y homofobica. Un perfecto ario rubio de ojos celestes y heterosexual no me puede caer simpatico.
    Por último Koestler describe minusiosamente la vida de un escribano de cuarta en la ciudad de Capua. No vine a cuento de la historia de Espartaco pero ahi esta, su vida no es perfecta ni emocionante, él no es perfecto. Pero leyendo cada detalle de la vida de este hombre realmente me siento por un momento un hombre en el imperio romano. Hay muy poco escrito sobre estos hombres anonimos y mucho sobre Julio Cesar y otros grandes aristocratas. A pesar de despotricar contra “esos aristocratas que veían a la plebe como si fuesen mierda” Collen salta olimpicamente por encima de la plebe y prefiere a los aristocratas que veían a la plebe con buenos ojos porque querían sacar votos. Detras de una retórica ligerisimamentee progre Collen reproduce los defectos de Caton. Dejando las simpatías políticas de lado, ¿no le parece que las vidas de estos señores también son importantes? ¿no les parece que eran algo más que estúpidos adoradores del gran César rubio y heterosexual?
    A fin de cuenta como dijo Voltaire
    Homo sum, nihil humanum a me alienum puto.
    Cordiales saludos

  139. Joaco dice:

    Ad subjectivum
    Una aclaración al margen. Hay una diferencia entre ser subjetivo, ser objetivo y ser neutral en historia y en todas las ciencias sociales. Ser neutral implica pretender la imparcialidad (algo completamente imposible, tratando de humanos que analizan a otrros humanos), ser objetivo es la voluntad de descubrir el propio error (algo posible aunque a veces no alcanze con simple voluntad) y ser subjetivo es escribir sin esa voluntad de descubrir el propio error (partidismo por ejemplo).
    En una novela la objetividad a la hora de analizar los hechos es algo muy importante una vez que uno pone los limites implicitos dentro de los cuales puedes transgredir. Si te propones respetar los hechos e inventas sucesos espectaculares estas transgrediendo. Si te propones construir en base a valores antiguos como enuncia McCullough, no puedes meter la homofobia en la Roma tardorrepublicana, ni al diablo zurdo y pelirrojo en el 1200 antes de Cristo, durante el reinado de Zeus.
    Cordiales saludos.

  140. JJSala dice:

    A ver Joaco, en lo referente a que la Sra. CMC no es una historiadora, ni escribe Historia, si vuelves a leer la reseña de Arauxo, creo que lo deja bien claro. ¿Alguien, en este foro, ha dicho que es historiadora?.

    En lo relativo a la identificación de Espartaco, como “militar venido a menos” (son términos tuyos), menciono que hay historiadores que así lo afirman.

    Al parecer los excasos datos con que contamos en relación a Espartaco, se deben a Apiano y Floro y de ello se desprende que Espartaco formó parte del ejército romano en calidad de auxiliar, que desertó y tras su captura, al no ser ciudadano romano, fue esclavizado.

    Posteriormente fue vendido y convertido en gladiador.

    Estos datos los he obtenido fácilmente en Google, ya que no recuerdo el/los historiadores modernos que lo mencionan.

    Otra cuestión, que según tú, es un anacronismo, es la descripción que CMC hace de Ulises, en su estupenda obra “La canción de Troya” .

    “Demonio. En religión. Diablo.ángel pecador. Genio o ser sobrenatural entre los gentiles.

    Demonio o Daimón, se aplica a una persona muy fea, muy mala o de increíble astucia. (Ulises)

    El concepto de demonio es común en todas las religiones. El término es de origen griego.

    En el zoroastrismo (religión fundada en el siglo Vi antes de Cristo), los demonios estaban encabezados por Angra Mainyu, el Espíritu Destructivo, en constante lucha con Ahura Mazda.

    En el judaísmo, la jerarquía de demonios está infuída por el zoroastrismo y otras tradicioes de Oriente Medio”

    El concepto de Diablo, Demonio o Daimón es mucho más antigüo que el judaísmo y, por supuesto, que el cristianismo, así que no veo anacronismo alguno en el calificativo que CMC le da a Ulises en la mencionada novela.

    Tampoco estoy de acuerdo en que la homosexualidad era admitida y no condenada en la Roma tardo-republicana.

    Es cierto que las clases dirigentes hacían de su capa un sayo, en cuanto a relaciones homosexuales con efebos y esclavos, pero de ahí a que se considerase normal y no delictivo va un mundo, el que separaba a los ricos y poderosos de la plebe.

    Por otro lado, suscribo los recientes comentarios de Valeria y Ascanio.

    Salud

  141. Rafael Rico dice:

    Soy un ferviente admirador de Collen McCullough, desde que empecé a leer, ya hace muchos años, justo el libro de esta reseña.
    Creo que hay una cosa que debemos tener claro y creo que lo tenemos. La saga tardo republicana romana es una NOVELA, no es historia ni creo que pretenda serlo. Se sirve de la historia para construir una serie de personajes y lo que les rodea. Y se muy bien lo que digo, porque yo también he escrito una novela muy al estilo suyo. Lo importante son los hechos, el como sucedieron, que dijeros, las relaciones interpersonales no sabremos nunca como fueron y de ello se sirvió ella para construir una, digamos, realidad paralela. ¿Ficción?. Con toda seguridad, pero nadie puede decirle a ella que no fué así, por que nadie sabe como fue. Solo los hechos perduran y, salvo momentos concretos y bastante explicados en los apendices finales, se ciñe a la historia. En ponerle flores y demás adjetivos, todo autor histórico se ha servido de ellos, que lo se muy bién por haber hecho lo mismo. ¿Qué es subjetivo? Sin duda. Por eso gusta, al menos a mi, porque nadie puede decirme que no fue así.
    En cuanto a Cesar, para mi la saga no es del fin de la republica. Es una historia de Cayo Julio Cesar. En este libro precisamente no se trata de el, sino de sus ascendientes directos, pero esta claro por donde van los tiros. Cesar es el protagonista indiscutible. Los que estaban con el son los buenos y el resto los malos. Hasta en la última parte de la novela en que no aparece “Antonio y Cleopatra”, el elegido Octavio es el merecedor de su vanagloria y Antonio, que ya se ha encargado con anterioridad de ponerle a la altura de los zapatos de cualquier mortal, el objetivo de sus dardos envenenados. Cesar es el alma de la novela, de la saga entera y por tanto, es normal, que ella dirija sus mejores galas a cubrirle. Cesar vende, Caton y Pompeyo no. ¿Por qué? Cesar ganó y ellos no; Cesar fue un Dios y ellos no. Todos los que aparecen en la novela le deben la gloria a Cayo Julio Cesar. Sin el, no serían nada. Desde Cayo Mario a Ciceron, por mucho que reformaran al ejército y conservemos sus escritos. Cesar los encumbró y por el mantienen la gloria.
    En cuanto al tema de Espartaco, para mi no es más que coger nuevas teorías de historiadores sobre su pasado e incluirla en la historia. Ni fue el primero en rebelar a los esclavos ni sería el último, que revueltas serviles tuvieron unas cuantas. ¿Que le hizo famoso? Solo vencer a romanos confiados incompetentes. En cuanto le hicieron frente de verdad, fue derrotado totalmente. Espartaco en esta novela es un ser insignificante a ojos de la antigua Roma. No pretendamos juzgarlos con ojos del siglo XXi, porque nadie y, digo nadie, se salvaría del juicio.
    Hay que ver la novela de Collen McCullough como lo que es. Una estupenda (a mi juicio) novela histórica. Con sus adornos, ¿que autor no los utiliza, empezando por mi? Que eso es subjetivo, por supuesto. Pero ¿quien tiene el don de la objetividad? Nadie. Ni Mommsen en su espectacular obra y eso que es historia pura. La novela no lo es.

  142. Joaco dice:

    JJSala si pones el link a las fuentes te agradecere en caso contrario las buscare por mi cuenta (de todos modos gracias) Pero quiero resaltar que independientemente de si Espartaco era o no romano lo más importante no es eso sino si sus seguidpres eran esclavos o italianos. esta diferencia es importante en cuanto en una es una rebelión social, y en otra es una rebelión nacional. por últimaa quiero recordar que no fue el único caso aislado por lo que estamos hablando de un movimiento más general (movimiento NO POLITICO, que es el anacronismo de Koestler, sino social, o sea una rebelión sin fines politicos).
    En cuanto a lo de demonio, la identificacion del demonio com ser maligno de color rojo y zurdo (como signo diabolico) es cristiana, eso es innegable. El daimón, así como los genios, tienen un significado distinto al cristiano, no son seres necesariamente malignos, ni tampoco astutos como señalas, sino que se dividen en distintas categorías (de hecho pueden ser benignos con lo cual estaríamos hablando también de angeles) osea espiritus que o bien se pueden considerar semidivinos o como fantasmas, categoría muy distinta al demonio o diablo cristiano (no recuerdo la categoría que usa Collen de última es una traducción) rojo y zurdo, maligno y astuto (hay una innegable relación entrte la astucia y la maldad). Por lo tanto si es un anacronismo, es entender una figur religiosa antigua con una categoría pictorica moderna.
    Por último del tema de la homosexualidad en parte es cierto loo que dices, pero e aca el punto. Las reglas que regían esta conducta eran distintas a la condena absoluta herenecia cristiana de nuestros tiempos. En esa época lo que estaba mal visto era tener un rol pasivo frente a un hombre de la misma categoría social o de la misma edad, en una relación sexual (claro que las mujeres eran un tema aparte). Collen no hace estas distinciones fundamentales para el tema en cuestión, ella simplemente cae en las categorías modernas de condena absoluta, defendiendo en su partidismo a Cesar de la “ausasión de homosexual” sin tener en cuenta los valores sociales de esa epoca. he aquí el anacronismo. Aunque el solo hecho de negar la homosexualidad de Cesar ya sea reprobable, el hecho de hacerlo segun loos criterios modernos es peor aun.
    Insisto Collen es homofobica y rasista.
    Cordiales saludos.

  143. Joaco dice:

    Rafael, desconosco tu obra lamento decirlo. Con todo el respeto que se le debe a un hombre de letras me permitire hacer un par de discrepancias.
    Tu dices que Espartaco era insignificante comparado con Cesar, que todo era insignificante comparado con cesar incluso el fin de la república y me parece que te equivocas. Cesar no era más que un hombre, astuto, buen militar y buen político, buen orador quizas, bueno administrando (aunque su contador quizas tenga mas meritos que él en este aspecto). Hubo miles de Cesares, algunos con menos suerte (o mas) otros no eran tan buenos como él, otros simplemente no tuvieron la oportunidad. a fin de cuentas nació patricio romano en un momento en el que miles de hombres tan capaces como el nacian plebeyos o esclavos.
    Yo creo que lo mas importante que paso en esa eploca no fue Cesar sino el fin de un sistema politico que duro 700 años y su reemplazo por otro que definiría el Imperio que conduciría al mundo moderno. Cesar ni siquiera fue el protagonista, fue un instrumento. La República veía ya hace rato sonada la hora de su fin por el juego de fuerzas contradictorias que la iban a derrumbar. Cesar fue el que se impuso a todos los rivales y le dio el nombre a una dinastía que duro apenas un siglo. Ni era perfecto, era humano, ni era mas importante que la plebe o el patriciado, o los esclavos autenticos protagonistas de este juego.
    Pero sobre todo los exitos de Cesar no desmerecen los exitos de sus contemporaneos. Ciseron era mejor orador que Cesar, Caton era mas virtuoso, Pompeyo tuvo una carrerra militar más brillante en su juventud (aunque esto haya sido puramente fortuito como se demostrtó en Farsalia) y Augusto pudo construir un Imperio que Cesar no pudo construir o no le dejaron. Todo esto es innegable, negarlo es tratar de cortar el agua con una espada.
    Y aunque tengas razon en lo que dices no quiere decir que era rubio heterosexual y de ojos azules. Era morocho, petiso y calvo, y bien bisexual. Las afirmaciones de Collen tienen el desagradable tufillo de homofobia y rasismo.
    Cordiales saludos

  144. Rafael Rico dice:

    Vamos a ver. Creo que me he explicado mal o me has malinterpretado. Lo que quería decir y he dicho es que la autora pone a Cesar como el principal eje de la saga. A el lo ensalza y a los demas los denigra, para poder ampliar la distancia entre ellos. Esto no quiere decir que yo piense eso, solo que Collen McCullough ha utilizado esta técnica para expresar lo que ella piensa a traves de estas novelas. Yo no juzgo ni a Cesar ni a Espartaco, yo juzgo los hechos que es lo importante. Por ello, para mi, Cesar es importante porque fue la mano que acabo con la República y dió paso al Principado (que no Imperio). En cuanto a Espartaco, es un personaje mas, insignificante en cuanto a esta saga. Uno más que participó en la historia del siglo I a.Cr. sin más relevancia. Que se le quiera poner como exponete de la libertad, una libertad tipo revolución francesa o rebelión obrera, como han hecho otros autores, sobran comentarios. Solo sucedió y ella lo enmarca dentro lo que nos quiere contar.
    Por todo esto me importa poco que Cesar sea alto, bajo, pelo largo y rubio o mas calvo que yo. Que ella lo ensalza, sus razones tiene para ello. Conocido era por sus conquistas femeninas, Poder, atracción, fama, atractivo. Ni lo se ni me interesa. No es relevante para la Historia, pero si lo es y mucho para un best seller. Hay que vender y un Cesar bajo, rechoncho y subnormal e incluso homosexual (que salvo cánticos de sus tropas no hay más referencias sobre dicho gusto), no vende (que tampoco pienso que fuera así).
    De lo que si estoy seguro es que todos esos personajes secundarios que aparecen en la novela le deben la fama inmortal porque formaron parte de la vida de Cesar. Sin desmerecer sus obras, sus logros, quedan bajo su sombra.
    En cuanto a que la autora sea homofóbica y racista, no estoy para nada de acuerdo. Creo que se mete en el papel de intentar ver los acontecimientos desde un punto de vista romano de ese siglo concreto. Ni es fácil ni es seguro, pero lo intenta. Queremos ver todo desde nuestra situación actual y, en eso, erramos. Si por ejemplo hiciera una novela sobre la vida de Hitler, ¿tendría que ser yo antijudio, antihomosexual, antigitano,…… solo por expresar lo que el era? No
    Por eso tendemos a ver las novelas históricas como lo que no son. No sientan cátedra. Te lo digo por experiencia
    (mi novela es ¡Hoy no se pondrá el sol! hay una reseña de mi libro por aqui, hace poco tiempo)

  145. Joaco dice:

    Rafael lei la reseña y en cuanto tenga tiempo promeeto leer el libro si es que lo venden en Argentina. El tema es muy interesante.
    Por otra parte ni yo te entendi totalmente ni tu a mi. Yo no digo que Espartaco sea un Lenin o un Robespiere, digo que es uno de los pocos casos con nombre de un monton de casos sin nombre, y son la totalidad de esos casos lo interesante e importante quizas mas que Cesar, por otra parte una rebelión social, no politica.
    Por otra parte yo no soy escritor, soy leector. Me importa poco si vende o si no vende, y me parece horrible que el arte y la literatura esten sujetos a una consideración puramente comercial, a mi por lo menos me parece mejor saber lo que realmente piensa el artista o lo que realmente fue y no un producto hecho para el consumo masivo.
    Por otra parte yo podría decir que Cesar le debe su fama a los hmbres de las legiones con las que combatión en las Galias y en las guerras civiles, pero sería un ejercicio inutil.
    Yo no acuso a Cesar de racista u homofobico, y la McCullough tampoco. Simplemente digo que evidentemente la McCullough crea un Cesar que para ella es perfecto. La imagn de la perfeccion de Collen es para mi racista y homofobica.
    Saludos cordiales.

  146. Rafael Rico dice:

    Sinceramente, creo que con exposiciones largas y, desde diferentes puntos de vista, venimos a decir lo mismo, jaja
    Un abrazo

  147. Joaco dice:

    Exelente entonces opinamos igual, a ti t gusta Collen y a mi no y eso genero un malentendido.
    Un abrazo

  148. JJSala dice:

    Joaco, no voy a entrar a cuestionar tus calificativos (homofóbica, racista) a la Sra McCollough, a quien no tengo el gusto de conocer, y que por lo tanto no tengo la obligación de defender, salvo como novelista y creadora.

    Solamente decirte que estás empecinado en una cuestión ideológica, que te lleva a ver y analizar en clave política lo que es tan solo un tema literario menor.

    La creatividad artística, en cualquier caso, está reñida con la imposible fidelidad a los hechos y realidades históricas, los cuales responden siempre a la visión personal, interesada y subjetiva de los “historiadores”.

    No es que un artista tenga que ser “infiel”, por sistema, a la realidad, es que ésta es inaprensible de tal manera que el artista/observador/historiador siempre expresará e interpretará en su obra su particular visión de los hechos, modificándolos en tanto en cuanto vierte sobre ellos su particular mirada ideológica y/o religiosa.

    Para consulta en Google sobre Espartaco, yo simplemente he escrito el nombre y salen varios Links, en los cuales consta lo dicho, que Espartaco había sido soldado auxiliar del ejército romano, cosa que carece de importancia y únicamente lo mencioné, así como lo de Ulises, porque para tí parece tenerla mucho.

    Salud y hasta otra amigo Joaco

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