EL PRIMER HOMBRE DE ROMA – Colleen McCullough

El primer hombre de RomaCuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo reconoceréis porque todos los tontos se unen contra él (Jonathan Swift)

Conozco tres clases de aficionados a la novela histórica: los que casi veneran a Colleen McCullough, los que la detestan y los que aún no la conocen. Para los primeros, la lectura de “El Primer Hombre de Roma” constituyó posiblemente un auténtico hallazgo, un feliz encuentro que los impulsó a leer inexorablemente (como si algún escondido resorte hubiese saltado al iniciar su lectura), las nada menos que 5.000 páginas que integran una de las más famosas y comentadas series de “novelas de romanos”. Los segundos naufragaron probablemente entre docenas de personajes, vertiginosos cambios de escenario, constantes digresiones explicativas y un rosario de acontecimientos históricos que parece no tener fin. Y los terceros… han vivido, con toda seguridad, en algún planeta lejano durante los últimos años.

Porque la serie de McCullough no suele dejar indiferente a ningún aficionado al género. Y aunque sólo sea por la magnitud de la empresa y por el titánico esfuerzo de la autora, su obra debe ser adecuadamente ponderada y, al menos, respetada. La serie no constituye, desde luego, una obra de referencia para interpretar la Historia de Roma, pese a que el lector perciba con frecuencia la sensación de estar leyendo una versión novelada de la monumental obra de Mommsen y pese a que algunos, desde una perspectiva tan subjetiva como hiperbólica, lo pretendan . No. La serie es, al fin y al cabo, narrativa y ficción. Pero, al mismo tiempo, es producto no sólo de un profundo conocimiento de las fuentes y de la historiografía republicanas, sino del loable empeño de la autora en respetar absolutamente la verdad de los acontecimientos. En realidad, McCullough propone al lector un ejercicio de prosopopeya, en el que aquéllos que fueron los protagonistas reales de la República cobran vida ante sus ojos, ofreciendo su rostro más humano, y aproximándolo a lo que pudieron ser (subráyese el carácter probabilístico) sus pasiones, sus ambiciones, sus sentimientos, sus frustraciones…

Y es que todo en “El Primer Hombre de Roma” fue real… o pudo serlo. Por eso, la novela adolece del mismo defecto que el de sus secuelas: es tan compleja como lo fue la mismísima realidad histórica que le sirve de escenario. Lejos de ofrecer un argumento más o menos lineal, aun con sus correspondientes ramificaciones, la autora construye un puzzle de infinitas piezas que a duras penas encajan…, del mismo modo que la realidad suele ser confusa, enmarañada e inabarcable. Y así, más que ante una obra coral o polifónica, el lector se encuentra ante una auténtica sinfonía politonal donde conviven, yuxtapuestas, prolijas aclaraciones sobre el origen y funcionamiento de las instituciones republicanas; intensos y enconados debates senatoriales; descripciones pormenorizadas de escaramuzas, batallas y campañas militares; encuentros, acuerdos y discursos en el Foro; frecuentes aproximaciones a las costumbres y creencias de la Roma republicana y de sus pueblos limítrofes; y todo ello aderezado con un despliegue casi impúdico de relaciones humanas y sociales entre los protagonistas tan complejas como lo fueron realmente las redes clientelares romanas. Naturalmente, el conjunto acaba por asustar al inocente lector que busca una sencilla historia con la que entretenerse durante algunos ratos de ocio…

Pero, pese a la superposición de elementos, “El Primer Hombre de Roma” no es, en absoluto, una obra caótica ni una mera exposición de acontecimientos. Muy al contrario, McCullough logra envolver al lector capaz de vencer las inercias iniciales en una aventura emocionante que lo cautiva hasta el final de sus casi 900 páginas y casi lo hipnotiza para los volúmenes siguientes de la serie. Porque no hay asepsia, ambigüedad ni frialdad calculada en la obra de la australiana, maestra, por otra parte, en urdir tramas de corte romántico. Aun sin declararlo explícitamente la autora toma partido, casi desde la primera página, por el bando de los políticos “populares” durante la Crisis de la República. Y de hecho, el anómalo “cursus honorum” de Cayo Mario, uno de sus más insignes representantes en la generación anterior a la de César, y su creciente rivalidad con Lucio Cornelio Sila, su futuro encarnizado enemigo, es el eje vertebrador de la novela.

En la identificación emocional con uno de los bandos habita precisamente el alma de “El Primer Hombre de Roma” y de sus continuaciones. Si la novela merece tal nombre es exactamente por la capacidad que demuestra para embaucar sentimentalmente al lector, predisponiéndolo hacia la figura del insigne arpinata, de su causa política y de sus ambiciones personales. De la mano de McCullough el lector se involucra en el ascenso social y político de Mario, y acaba identificándose con su carrera hasta la consecución del glorioso destino anunciado por Marta (la pitonisa de origen sirio que predijo al general sus siete consulados), decantándose rápidamente a su favor e incrementando, a medida que avanza la lectura, la aversión hacia sus enemigos. Y una empatía similar hacia el mismo bando, pronto representado en la figura de César, embarga al lector a lo largo de toda la serie, que en este caso y muy apropiadamente cabría denominar “saga”.

Pero como suele ser habitual, en las virtudes residen agazapados los defectos. Y el riesgo –literario e histórico- de un planteamiento semejante es, sin duda, el maniqueísmo. De hecho, el carácter promariano y procesarista de la obra es, aunque disimulado, tan innegable como su latente animadversión hacia los “optimates”, especialmente hacia Sila, Catón, Pompeyo, el clan de los Metelo e incluso Cicerón. Sin embargo, tanto desde la perspectiva literaria como histórica, una interpretación parcial -¿partidista?- como la que McCullough propone es plenamente legítima, mucho más si nace desde el respeto a los hechos y a las fuentes, como es el caso.

La polarización de las opiniones tiñe de riesgo, al fin y al cabo, la tarea de valorar una obra como “El Primer Hombre de Roma” y la serie que inauguró, tanto por las discrepancias que puede suscitar una valoración concreta como por la dificultad de establecer un balance objetivo. Porque confieso encontrarme bastante más cerca de los admiradores que de los detractores. De hecho, no puedo sino recomendar encarecidamente la obra a los amantes de la Antigüedad, porque disfrutarán siguiendo la pista a Mario y, poco después, a su sobrino, el joven César, en una de las recreaciones más coloridas (¡y largas, desde luego!) que se hayan escrito jamás sobre uno de los periodos más fascinantes de la Historia.

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338 Respuestas a “EL PRIMER HOMBRE DE ROMA – Colleen McCullough”

  1. Arauxo Dice:

    A mí me gustaría tener tiempo para debatir muchas de las cuestiones que aquí se han abordado, pero lamentablemente, ahora no lo tengo. Sólo puedo comentarte, Joaco, que pese a que todos en esta página parecemos estar de acuerdo en que la Cullough no es, desde luego, historiadora ni como tal puede catalogarse, tú pareces empeñado en tratarla precisamente como lo que no es: no comentas ni criticas las cualidades (que algunas tiene) o defectos (de los que tiene muchos más) literarios, narrativos, estilísticos, etc, de la serie (aunque alguno sí has tocado, como la verosimilitud), sino su mayor o menor grado de fidelidad a los hechos y -lo que resulta mucho más sorprendente- a tus interpretaciones de la Historia, por muy documentadas y fundamentadas que pudiesen estar. Es decir, toda una prolija argumentación para demostrar lo que nadie ha cuestionado: que la autora es novelista y no historiadora.

    Pero además, subrayas que McCullough está obsesionada con la homosexualidad de César. Y, si no he contado mal, has terminado tres de tus últimos cuatro comentarios del mismo modo, es decir, acusando a la autora de homofobia y racismo, cuando nadie strictu sensu te lo ha rebatido. Francamente: parece que la obsesión respecto a tales cuestiones… no afecta sólo a la autora.

    Y también, francamente, haces afirmaciones que no logro comprender. Ojalá tuviera tiempo para comentarlas todas… Como muestra un botón:

    Aunque el solo hecho de negar la homosexualidad de Cesar ya sea reprobable…

    ¿El sólo hecho de negarlo es ya reprobable? Entonces… ¿Hay verdades históricas inmutables cuyo cuestionamiento convierte a quien duda en un inmoral? Porque si así fuese, apañada estaría la ciencia, apañada estaría la literatura, apañado estaría el arte, apañada estaría la libertad de expresión y apañados iríamos todos con semejantes planteamientos intolerantes, que dejan en pañales a cualquier fundamentalismo religioso o integrismo ideológico. Estoy seguro de que no has querido decir lo que has dicho ¿verdad? Y por eso digo que hay afirmaciones que, como esa, no acabo de entender.

    Un saludo, desde el mayor de los respetos y… desde la mayor de las discrepancias.

  2. Valeria Dice:

    Por terminar, porque creo que el asunto no da para más:

    “Inventar hechos ilógicos a contrapelo de las fuentes” es impensable en un ensayo. En una novela histórica, no necesariamente tiene que ser deleznable (y habría que empezar por definir qué es un hecho ilógico en terminos de rigor histórico, y si a contrapelo de las fuentes lo entendemos todos igual). Yo hace mucho que me leí las primeras obras de la saga de la la Macu, pero no recuerdo ninguna invención de hechos. Es más, creo que incluso razona en algún caso -¿el juicio a Cayo Rabirio?- por qué ubica temporalmente unos sucesos antes o después de otros, exponiendo sus argumentos.

    Utilizar esquemas mentales actuales (actitudes, derechos, creencias, valores, etc) para enjuiciar hechos del pasado es -en eso estamos de acuerdo- una especulación forzada de la historia. Pero me parece que incurres, Joaco, en eso mismo. Deducir que porque en una novela se plantea que César no era homosexual es “introducir la homofobia en la Roma republicana” me parece una generalización que, en mi opinión, no se sostiene.

    A mí el color de ojos de César me la refanfinfla. Creo que eso no influyó en su decisión de cruzar o no el Rubicón. Y que en una novela sea divino de la muerte, si la obra está bien hecha, entretiene, se ajusta a los sucesos históricos y consigue captar mi interés, a mí no me importa. A unos les gustará, a otros no. Cuestión personal. Sin embargo, me parece excesivo que eso derive en afirmaciones como “racista” y “homofóbica”. ¿Por lo que escribe en una NOVELA? Lo siento, pero para mí sí es exagerado.

    Y me sigue intrigando por qué hay personas tan interesadas en defender que a Cayo Julio le gustaban los mozos, o que le gustaban las mozas o que le gustaban ambos. A mí ni me va ni me viene, y además creo que eso será siempre motivo de especulaciones, porque no puede demostrarse ni lo uno ni lo otro. Simplemente no consigo vislumbrar el interés de ese debate en particular.

    En fin, que al final se reduce todo a una: cuestión de gustos. Y todo el mundo tiene el suyo. A unos les gusta un libro y a otros no. ¡Qué aburrimiento si a todos nos gustara lo mismo!

    Un saludo.

  3. Arauxo Dice:

    Respecto a tu primer párrafo, Valeria, donde dices que “Inventar hechos ilógicos a contrapelo de las fuentes” es impensable en un ensayo. En una novela histórica, no necesariamente tiene que ser deleznable, yo cambiaría ese último adjetivo. Pero incluso iría más allá: lo que importa en un ensayo es la honestidad que lo inspira, aunque sus conclusiones parezcan completamente erróneas. Y en una novela… lo que importa es que nos deleite, puñetas, que para eso leemos narrativa: para gozar. Hay otros libros mucho más apropiados para aprender (o, por lo menos, para aprender Historia). La novela puede contarme que César no murió asesinado, sino de viejo, junto a Servilia. ¿Y qué? Más tonto soy (y es una frase hecha, por supuesto) si me lo creo, porque es una obra de ficción. Lo que a mí me importa es que la novela me conmueva y sea capaz de evocar con verosimilitud una realidad que el escritor haya imaginado, por muy fantasiosa que ésta sea. Lo que resulta incomprensible es que las novelas de McCullough todavía aparezcan mencionadas en algunas bibliografías o que aún haya gente que se crea las pamplinas desternillantes de algunos bodrios narrativos como los de Brown.

    Muchas veces los peores enemigos de la novela histórica son -somos- sus propios lectores. Sobre todo aquellos que pretenden encontrar novelas absolutamente exactas, absolutamente fieles, sin el menor atisbo de anacronismo, sin la menor licencia, sin la menor propuesta, sin… imaginación. No son lectores de narrativa histórica. Son censores literarios y enemigos de la imaginación.

    Afortunadamente, en Hislibris… siempre nos quedará Thornton Wilder

  4. JJSala Dice:

    ¡Hola Arauxo!.

    Ya echaba de menos tus intervenciones magistrales.

    Por una vez estamos de acuerdo, aunque sea para defender el honor artístico de la Sra. CmC.

    Saludos cordiales

  5. Derfel Dice:

    Y el honor histórico de la Sra. Ascanio en otro hilo (aunque eso le va a costar bastante más…)

  6. Joaco Dice:

    Veamos, en primer lugar aclarar que no hay ningun rencor personal contra ninguno de los que aqui escriben, lo que puede malinterpretarse del furor con el que critico a Collen.
    En segundo lugar Arauxo y JJSala han señalado algo cierto aca nadie defiende a McCullough como historiadora, solo como novelista. Mi furor por este punto fue por enterarme de dos cosas, que Lago, ese tipo que tiene una pagina en internet sobre las legiones o sobre Cesar mejor dicho, escribió un libro y puso a la obra de Collen como biliografía, lo que me parece espantoso, y que le dieron a Collen McCullough un titulo honorífico en no se que universidad, lo que a la luz de sus libros también me parece espantoso. Disculpen si alguien le molesto un comentario ue quizas estaba fuera de lugar. Por otra parte al justificar algunas de sus invenciones con fuentes históricas la misma autora es la que le da una dimensión cuasi histórica a su propia novela. Y voy a señalar que a mi no me parece que estos libros esten tan bien documentados como algunos señalan, no más por ejemplo que el “Espartaco” de Arthur Koestler.
    Valeria: Este tema no solo que da para más sino que la discusión podría ser tan larga que mejor cortarla por lo sano. Mi visión de Espartaco no es en absoluto anacrónico, no es la esbozada en el libro de Koestler, pero para demostrarlo tendríamos que discutir muchisimo, especialmente algunos temas espinosos de política que mejor no tocar, el tema de Espartaco por lo tanto mejor que quede en punto muerto.
    Hay tres afirmaciones sin embargo que voy a mantener.
    Primero, la verosimilitud, es un requisito para que cualquier novela sea buena. Dentro de la verosimilitud la lógica tiene un papel fundamental, pero solo en la medida en la que la propia novela lo acepta. Si yo hago una novela de magos no tengo porque aceptar las leyes de la física pero si yo hago un policial ingles no puedo poner una solución tipo “y los extraterrestres lo succionaron con una maquina de protones y lo teletransportaron al espacio sideral”. Si Collen escribe una novela de hombres de carne y hueso no puede poner un tipo que sea perfecto porque sencillamente, no existen. Si esto no les convenze les pongo como ejemplo el caso en el que Cesar derrota a 50.000 pónticos a los 20 años y no se lo dice a nadie. Es ilógico, cualquiera lo hubiese gritado a los cuatro vientos por más que el imperium de fulano y que Lucullo esto, lo que quieran, pero se la hubiese rebuscado para ganar fama, justamnte merecida, y fundamental para su carrera política. Esto se llama inverosimilitud y no hay que ser ningun fundamentalista para pensarlo.
    El tema de la historicidad esta muy relacionado con el anterior pero es distinto. Por empezar aca o soy ningun fundamentalista sino todo lo contrario. Yo creo que cualquier amante de las novelas de genero histórico TIENE que leer a Tolkien, aunque no sea una novela historica. Yo mismo he empezado a escribir, en mis años mozos, novelas que eran una extraña mezcla de historia y de ficcion pura, como por ejemplo una que narraba la expansión de la República Romana desde sus inicios solo que como si fuese un reino medieval y otros disparates semi-históricos, semi-delirios, ucronías, viajes en el tiempo (pero reforzando al mango el componente histórico) y mitos que nunca existieron. Me parece que son todos lugares inexplorados y que podrían dar muchísimo si alguien los explotase.
    Pero hay una ley que si hay que respetar (como la poesía que es libre en tanto uno respete las leyes que uno mismo se impone), que es la que el autor establece con el lector desde las primeras páginas y sobre todo desde las notas, espígrafes, etc. Que por otra parte no es caprichoso sino que tiene un objetivo claramente definido y sobre todo interesante. Aca es donde Collen falla. La autora te presenta el libro como bien documentado y donde presenta nuevas hipótesis bien fundamentadadas. Y es falso, a cada veinte páginas introduce una interpretación personal qe no se ajusta a los documentos y que no tiene otra justificación que el partidismo de César. La mitad de la juventud de César son inventos para hacerlo quedar mejor. Sinceramente ¿a ustedes le parece que este es un buen motivo para inventar hechos de los cuales se puede presindir? Koestler quiere hacer una analogía política e inventa “El Estado del Sol”, Graves quiere xplicar algunas hipótesis muy interesantes acerca de los mitos y fuerza la leyenda para novelarlos. ¿Collen quiere hacer que Cesar pareza un dios y los demas una mierda? Para mi no se justifica.
    Y ademas uno puede reinterpretar los hechos dudosos o no tan dudosos para darle un poco de emoción a una obra un poco aburrida, pero a mi me parece que una novela histórica es mejor si se respeta el espiritu de la época, los juicios y valores morales que tenían esas personas. Por ejemplo la serie “Roma” esta llena de “errores históricos” pero sus personajes tienen conductas que son claramente antiguas, que son completamente distintas a las nuestras. Como cuando Cesar para no decir que tiene epilepsia, le pide a Octavio que diga que es homosexual (de paso los guionistas hacen un chiste histórico, algo en mi opinión precioso, como los miles que tira Linsdey Davis en la serie de Falco). Collen no tiene eso, sus personajes son demasiado modernos.
    Por último la acusación de “racista” y “homofobica” es muy fuerte, para tirarla aleremente por ahi, lo admito. Quizas Collen no sea así personalmente, la verdad no lo se, no la conozco. Solo digo que su visión de la perfeccion (porque la vision que tiene ella de Cesar es claramente perfecta y la autora lo dice textualmente) me parec homofobica y descontextulizada para la época. En cuanto al tema del racismo, no me decido entre, si es efectivamente racista, o si es solo un “principe azul”. En todo caso es discriminatoria. En este sentido que Cesar sea heterosexual y tenga los ojos azules, no es un tema de menor importancia, menos el de la sexualidad que la misma autora lo machaca con cada aparición de Cesar con una fijeza enfermiza.
    Saludos cordiales, que vuestros corazones bailen alegres al son de flautas y tambores y que vuestros espiritus se alzen firmes, alli donde otros bajan la cabeza al paso orgulloso de los vencedores.

  7. Joaco Dice:

    Una cosita que me quedo suelta (disculpen las intervenciones largas es que son muchas cosas que tengo que decir), cuando digo Arauxo que el solo hecho de negar la homosexualidad de Cesar es reprobable, lo digo en función de su partidismo, reconocido por todos. Collen lo defiende a Cesar, entonces niega su homosexualidad. Implicitamente esta reconociendo que la homosexualidad es mala. Peor si lo hace de una forma tal que no respeta los valores de la época.
    Saludos Cordiales

  8. Martín L. Dice:

    Tengo una disidencia parcial con el autor del post con respecto al “partidismo” de la obra de McCullough. Es innegable que en general hay una orientación favorable hacia la facción popular y que el personaje de César es endiosado -recién en el sexto libro muestra algunas fisuras-.
    Ahora bien, no creo que todos los miembros de la facción optimate sean vilipendiados. Marco Emilio Escauro es un personaje delicioso: ese discurso, en las vísperas de la Guerra Social, donde pide que le den a Cayo Mario el mando de un ejército, reconociendo sus pasados enfrentamientos con él, es de lo mejor de La corona de hierba.
    Y no puedo dejar de mencionar a Sila. Al dictador se lo muestra casi siempre con una luz favorable; incluso sus crímenes tienen algo de grandeza. No deja de inspirar simpatía la entereza con la que soporta, en Favoritos de la Fortuna, la enfermedad que le deja el rostro marcado. Y ni hablar de la escena genial donde reúne a todos los políticos de Roma, les revela su homosexualidad y besa a Metrobio delante de ellos.
    Ahora bien, es cierto que Pompeyo siempre aparece como un tonto, y que a Cicerón se lo muestra bajo una óptica casi totalmente negativa en Las mujeres de César y César (no así en Favoritos…, donde se repasan sus casos criminales más célebres como el de Verres y el de Crisógono). Pero no creo que a Catón McCullough lo ridiculice; me parece que más bien lo ve como una figura trágica. Otros dirigentes como Catulo, Bibulo y los Metellos sí son blanco de sus burlas… quizá merecidas.
    En lo que se refiere a los políticos de la facción popular, creo que solo a César se lo idealiza. Cayo Mario, en La corona…, termina sus días sumido en una demencia senil y rodeado de un baño de sangre. Sertorio acaba paranoico y borracho. A Mario el Joven se lo muestra desde el principio como un sujeto arrogante e inseguro, cuyo único mérito es ser hijo del Gran Hombre. Marco Antonio permite que asesinen a César. Octaviano no inspira la menor simpatía…
    Creo que me dejé llevar bastante por el comentario, but I had to make my point.
    Saludos.

  9. Ignacio Dice:

    He leído seis de los siete. Me salté El caballo de César, pero ya lo he sacdo de la biblioteca para leerlo ya. En general todos bastante bien. Marco Antonio y Cleopatra acaba por derribo, parece que ya había completado el número de páginas ó le había metido prisa el editor para sacar a la venta.
    creo que Colleen es una excelente novelista que relata muy bien y te hace vivir la historia. En general el trasfondo histórico creo que está bastante acertado.
    Este verano leí El pájaro espino, que también es un tocho y me encantó.
    Las opiniones personales son muy particulares de cada uno y ca cual es ca cual.

  10. azuda Dice:

    Buenas, es mi primer comentario, para hablar de unos libros que a mi personalmente me parecen excelentes. Empecemos por el principio y es que parece que a Collen (me ahorro el apellido) se le juzga por no ser historiadora de profesión, pero esto creó que es una cuestión irrelevante. Conozco a muchos con el título de historía con conocimientos inferiores a meros “aficionados” y es que precisamente una de las grandes suertes de la historia es que es una ciencia abierta, donde pueden surgir aportaciones geniales desde lugares y personas totalmente inesperados. De hecho la erudición historigráfica de Collen se ha visto confirmada con un honoris causa en historia.

    Joaco, el problema que veo yo con tus comentarios es precisamente el problema que tu le atribuyes a las novelas y es que veis la historia de maneras diferentes. El ejemplo de espartaco que tu pones me viene de perlas para justificar mi opinión. Estas empeñado en ver a Espartaco como algo que tu visión de los hechos justifica, con una gran importancia y hablando de que la importancia de espartaco es tal por ser una rebelión social, es una visión valida de los hechos, pero ni mucho menos es la única. Yo estoy más cerca de verla como una rebelión de esclavos más, que adquirio nombre por ser la que contó con más posibilidades de tener éxito y magnificada en nuestros tiempos mediante Kubrick. El hecho de que sea exlegionario o no lo veo una cuestión secundaria, igual que si es tracio de la campania. Aunque realmente viendo sus parciales exitos militares me inclino más por la versión de un exlegionario italiano, pero realmente ni lo se, ni me importa, no es la verosimilitud que le pido a una novela histórica, sino que la verosimilitud que le pido es que me de una explicación racional al hecho en si, cosa que esta logrado en las novelas y que creo que es su gran virtud.

    Igual me sucede con la figura de Cesar (aunque no soy ni mucho menos tan cesarista como la autora). Me da igual que sus ojos sean azules o marrones, o que los cambie de color porque crea que el relato se ajusta mejor. Si Cesar es hetero, homo o bisexual es uan cuestión que solo me interesa en como afecto en la sociedad homofóbica (al menos en lo que a vida pública se refiere) de la Roma del momento. De hecho sus decisiones más alejadas de la “historia convencional” la autora hace el esfuerzo de justificarlas en grandiosos épilogos, un esfuerzo que yo agradezco.

    Sin embargo veo pocas referencias aquí a la historia de la segunda hija de Cesar y Sila, cosa que no hace más que confirmarme el Cesarismo de la visión historica actual y el miedo que se tiene a tratar cualquier aspecto anterior a la historia de Cesar, miedo que los libros superan y tratan en profundidad, lo cual ya es de agradecer por ser un periodo maltratado en la historia.

    Respecto al tratamiento favorable y desfavorable de algunos personajes de algunos personajes en la novela. Sí, indudablemente, pero es una novela no un ensayo. Cesar no me cae tan bien como a la autora, Ciceron y Catón me merecen mejor opinión de como aparecen tratados en el libro. Druso, pese a tratarlo magnificamente creo que merece aún más importancia y no creo que Servilia realmente fuera tan mala… (dejo la palabra siguuiente a gusto del lector) y el conflicto Mario-Sila creó que tiene raices anteriores al momento en que lo situa la autora. Pero aunque no coincida en muchos casos con mi visión de la historia no puedo dejar de maravillarme ante el trabajo y la verosimilitud de esta obra. ¿yo la hubiera escrito de otra manera? Sí, por supuesto, pero eso no quiere decir que no acepte otras formas de ver la historia.

    Respecto al racismo (aunque creo yo que más bien es xenofobia) que desprende la obra no creo yo que sea cosa de la autora, más bien la sociedad romana era así. Romano es bueno, extranjero inferior.

    En definitiva, sin necesidad de verlo como un tratado de historia, porque no lo es, yo creo que son unas novelas que recrean con gran acierto la vida de la alta sociedad romana en los últimos años de la república. Da la sociedad más humilde realmente veo imposible crear un relato de este tipo, ya que si en los años anteriores a Cesar nos encontramos con escasez de fuentes, las fuentes que hablan sobre la baja sociedad romana ya son nulas y tendríamos que tirar casi exclusivamente de fuentes arqueológicas y si bien estas nos hablan de la vida cotidiana de las personas poco nos dicen sobre como se tomó un habitante del Subura los discursos en la camara de Escauro.

  11. Aethel666 Dice:

    Yo voy por Favoritos de la Fortuna, el tercer libro, y no se si será porque siempre me han gustado las cosas de romanos o por qué, pero estoy maravillado con esta saga. Claro que la autora es un poco partidista, pero tampoco miente en lo que dice, se inclina por los populares? si, por supuesto, pero es que es cierto que los optimates eran una manda de cerdos que no aceptaban que hubiera igualdad con los itálicos o los no patriciosl… y es sincera, pues también crucifica a tribunos de la plebe demagogos que se aprovechan de su influencia con la asamblea del pueblo para llegar a lo más alto, como Quinto Apuleyo Saturnino…

  12. Coriolano Dice:

    Hola a todos
    Es la primera vez que escribo en este foro, que en realidad me ha fascinado, al igual que la monumental obra de McCollough. Comence a leerla hace 13 años y quedé cautivado por ella, y ahora sólo me falta la última, que aparentemente es la que cierra la saga. Desde niño me ha encantado la historia, pero Roma es mi pasión y creo que esta serie contribuyó enormemente a que me dedicara más a su estudio. Justamente acabo de empezar a escribir una Historia de la República Romana y me interesa leer todo lo que pueda estar relacionado.
    Las cualidades de la obra son numerosísimas, en especial el hecho que la autoria sea tan cuidadosa con los detalles históricos. Sin embargo, al igual que muchos acá, comparto la opinión que exagera demasiado las virtudes de César, dándole al comienzo un protagonismo que nunca tuvo, como en los días previos al primer consulado de Pompeyo y Craso, y durante la mayor parte de la década de los 60, antes de la conjuración de Catilina. Incluso su derrota en Gergovia y sus casi seguras maquinaciones como partícipe de la conjuración de Catilina y en el asesinato de Clodio, son camufladas. Por ello, creo que el personaje que mejor desarrolla Colleen es el de Sila (a Mario ya lo agarra a los 47 años), quien lejos de configurarlo como una caricatura del mal, presenta a un hombre con talentos y miserias, en mi opinión el más humano de todos.
    Las dos primeras obras me parecen espectaculares, pero luego la autora cae en una serie de errores, algunos de ellos imperdonables, quizás agobiada por el número excesivo de fuentes, que va creciendo conforme se acerca el final de la República. Por ejemplo, Mitrídates es abandonado por completo, y ello lo considero fatal, tomando en cuenta que venía siendo muy bien representado en la “Corona de Hierba”. Lo mismo ocurre con personajes menores como Mamerco, el Lechón Metelo, Lúculo (que es un personaje plutarqueano) y otros más. El final de Craso es demasiado abrupto y duele un poco que deba ser narrado por un tercero (Casio), mientras que Catilina siempre es secundario.
    Pero a pesar de estos errores, la novela es del todo grandiosa, en especial para todos aquéllos que estén enamorados de la antigua Roma.

    Un saludo

  13. Francisco Dice:

    ¡Caramba! Leyendo todo lo que se ha escrito aquí sobre la saga de C. McCullogh y la historia de Roma, se amplian notablmente los conocimientos que se pueden tener al respecto.
    Yo por mi parte deseo comentar que cayó en mis manos El caballo del César por casualidad, y cuando inicie su lectura quedé fascinado y no pude dejarlo hasta concluir la lectura del mismo. Ahora estoy con El primer hombre de Roma, y me ha propuesto leer toda la saga.
    Mi opinión: Impresionantes, Atractivos y Maravillosos, adoro a la señora McCullogh por su narrativa apasionante y llena de vida y vitalidad

  14. Nacho Dice:

    Otro mas que se une a los lectores de la saga sobre Roma de esta genial escritora. Estoy terminando Antonio y Cleopatra aunque he de decir, que aunque me quedan apenas 100 páginas para terminar éste volúmen lo he dejado un poco apartado en favor de un autor nacional, Santiago Posteguillo, que con su trilogía sobre Escipión (Africanus, Las Legiones Malditas y la Traición de Roma) ha conseguido absorver por completo mis noches en las últimas semanas hasta que he devorado de seguido sus tres novelas.
    Cierto es que no quiero comparar a Santiago Posteguillo con Coleen McCullogh sin embargo las de Coleen las he leído porque me apasiona Roma y las de Santiago las he leído porque me vi atrapado en una espiral de acontecimientos sobre Escipión el Africano que resultó ser pura droga.
    Lo recomiendo a los que les gusta la novela histórica sobre Roma.
    Un saludo !!

  15. richar Dice:

    Saludos Nacho y bienvenido.

    Tienes por aquí las tres reseñas de los libros de Posteguillo, por si quieres echarle un vistazo y dejar tu opinión (puedes usar el buscador o el listado de reseñas del menú derecho para encontrarlas).

    Un saludo,
    Richar.

  16. Legio X Dice:

    Salvo Antonio y Cleopatra, una serie fantástica y potentísima. Ya la citan varios autores de otras novelas en su bibliografia

  17. Marc Dice:

    Yo ya acabé de leer las seis primeras y dejé “Antonio y Cleopatra”, para leer el Yo Claudio y ahora voy por la segunda de Posteguillo. Pero después de leer lo que aquí decís creo que voy a pasar de leer Antonio y Cleopatra. Así me quedaré con un muy buen gusto de boca con Colleen. Empecé con Alejandro el Grande, después con Mario, Sila y César, seguí con la guerra de Troya y ahora estoy con Escipión Africano y Aníbal. No quiero meterme en el Imperio, … ¿Se me están acabando los grandes personajes militares pre-imperio-romano? Saludos a todos desde la antigua Gerunda (por cierto, fundada por Pompeyo en la guerra Sertoriana, jeje, ;-)

  18. A Dice:

    Pues si toma partido por los populistas que destruyeron la republica dudo mucho que me guste.
    Me quedo con la trilogía de Robert Harris sobre Cicerón. Es magnífica.

  19. Ramón González Dice:

    Esta saga es uno de los ejemplos mas lamentables de manipulación histórica. Omite hechos( como el juicio en el que Marco Tulio Cicerón derrota a Cayo Julio Cesar en defensa de uno de los miembros d la farmilia Cornelio Pison, que Adrian Goldsworthy, un autor infinitamente superior, si cita el su libro “Cesar”, que por cierto os recomiendo), inventa otros( reconozo que no tengo pruebas, pero me NIEGO categoricamente a creer que Cneo Pompeyo Magno amenazara a Marco Tulio Cicerón de muerte si defendia a Milón, aunque es verdad que Magnus seguramente estaba en contra de su absolución, y Montanelli en su “historia de Roma” confirma la historia de la nota que Milón mando al Pater Patriae desde Marsella) porque, si lo amenazó, ¿como es posible que luego siguieran siendo amigos, que Cicerón prestara un millón a Magnus, que se siguieran tratando con normalidad? La respuesta es que no es posible, aunque reconozco que el pasaje del juicio es de lo mejor de toda la saga, resulta muy conmovedor. Además, si no había retrocedido ante Lucio Cornelio Sila, que era muchisimo más cruel que Magnus, ¿ Por qué iba a retroceder ante el picentino?repito que no puede ser.Manipula,o al menós lo intenta, la opinión del lector( como dice Tom Holland en Rubicón, que es otro excelente libro, cuando Exalta demasiado a Cayo Julio Cesar(” escribe obras de teatro tan buenas como las de Accio…ha mejorado las poleas del inventor”….”puede leer de corrido”, que gran hazaña por cierto…¿Alguien no puede?)

  20. Ramón González de Paz Dice:

    Perdon, que se me ha cortado el comentario. Como decia( he dejado lo de Tom Holland a mitad), cuando el tribuno de la plebe( no recuerdo el nombre, lo siento) intenta vetar el acceso de Cayo Julio Cesar al Tesoro, lo aparta. Se acabó la defensa de los derechos del pueblo. Y eso que Cesar( como le dice Publio Rutilio Rufo a Cayo Mario en ” el primer hombre de Roma”, me perdonareis que cite a los personajes por el cognomen, pero es un post largo xddd) se puso en marcha bajo el pretexto de que el Senado había prohibido a Marco Antonio y a Lucio Casio ejercer el veto tribunicio… En cuanto a hechos manipulados hay una grandisima cantidad. En el triunfo africano, Holland( que es catedratico de la materia y escribe ensayos, no novelas divulgativas, por lo cual me es de más confianza) señala que Cesar represento a Catón suicidandose, no bebiendo vino, lo cual sería mas excusable. No se cuál será la verdad acerca del “pro Rabirio perduellionis” de Cicerón y Cesar, pero el caso es que ella tampoco, y escenifica una que ella SUPONE y que como no, es favorable a Cesar. Y ( dejando aparte otros hechos menores ), hace recaer absolutamente TODA la culpa en el Senado en el asunto de la Guerra Civil. Os propongo una cosa. En ” Favoritos de la Fortuna “, Lucio Cornelio Sila Felix( se que he dicho que solo cognomina, pero es que el nombre completo del dictador me encanta, igual que Quinto Cecilio Metelo Pio Escipión Nasica, suenan de escandalo xddd) promulga una Ley en la que recoge todos los casos especificos de traición para gobernadores provinciales. Cogedla y comprobad cuantos delitos de traición habia cometido Cesar. “”Un Gobernador Provincial que abandone su provincia”Cesar se fue a Britania. 1. ” Un gobernador provincial que permita a sus ejercitos cruzar la frontera provincial”.Cesar no fue solo.2.”Un goberndor provincial que inicie la guerra por su cuenta. ” Es Cesar el que inicia la guerra en la Galia Comata, sin provocación alguna. 3.” Un gobernador que reclute tropas suplementarias sin autorización del Senado”. Cesar lo hace( y no digais que el Senado lo autorizó retroactivamente, por que como dice el consúl Marcelo, Cesar utilizó la politica de los hechos consumados”… y aparte de las que ya he citado un par más. Osea que realmente había fundamento para acusar a Cesar de traición. Osea que Cesar realmente era culpable de traicion. OSEA QUE FUE CESAR EL MOTIVADOR DE LA GUERRA CIVIL. Y aunque no lo hubiera sido, mirad a Escipión Africanus. Veo que habeis leido, algunos por lo menos, la saga de Posteguillo, asi que ya sabeis obviamente el final. Africanus( que por cierto, ley en mano, también era culpable) tenia muchisimos más motivos que Cesar para iniciar una Guerra civil, pero decidió no hacerlo. Podria haber convocado a sus veteranos, que lo habrián ayudado a tomar Roma, pero decidio no hacerlo. Podria haber contratado a un tribuno de la plebe para que vetara la moción de Catón el Censor( que hombre más desagradable, por cierto), pero decidio no hacerlo(si, estoy copiando la técnica de Cicerón en el juicio de Lucio Roscio Amerino, pero es que me mola. Y no es ninguna desgracia XDDDDD) Porque Publio Cornelio Escipión Africanus era un verdadero patriota, un hombre que sabía que las Guerras civiles traen desgracia a los pueblos que las padecen( como efectivamente acabó pasando)mientras que Cayo Julio Cesar, ese descendiente de dioses y reyes, esa joya engastada en la corona de la gens Julia, ese esforzado conquistador, ese orador deslumbrante, estaba mucho mas preocupado por su inconmesurable dignitas y auctoritas que por la suerte del pueblo romano.
    Despues de este discurso sobre la culpabilidad de Cesar( siento haberme emocionado xddd), solo me queda decir que además los personajes estan muy manipulados. Denigra sistematicamente a TODOS los asesinos de Cesar, en el sentido de que denigra su motivación( Trebonio lo odiaba,según ella porque se lo debia todo, lo cual es muy absurdo, Decimo Bruto lo asesinó porque los ensombrecia ante la historia, como si su muerte fuera a cambiar ese hecho, Bruto porque canceló su compromiso con Julia….). Veintitrés asesinos, y todos por motivos egoistas. Veintitrés asesinos y ningun autentico patriota, fijate tu si ya es casualidad. Denigra muchisimo a Cicerón, convirtiendo la historia de Catilina en algo absurdo, cuando hay bastantes libros dedicados unica y exclusivamente al asunto Catilina( aunque yo solo he leido el de Steven Saylor de la serie de aventuras de el detective Gordiano, y por cierto, para que veais que no es que yo odie a Cesar, Saylor lo pone a parir, entre otras cosas dando por hecho que la aventura de Cesar y Nicomedes es cierta, y yo no os recomiendo para nada a Saylor, que es un pesimo investigador en cuanto a fuentes, que no comprueba lo que escribe y mete muchisimo la pata), x cierto, esa es otra, que lo de Nicomedes sea mentira…Robert Graves dice en su “Yo Claudio”, en el poema inicial, ” El primero de los velludos que tiranice al Estado….Será un hombre para cada mujer, y una mujer para cada hombre…desde luego, yo no se si es verdad, pero igual que en el asunto del perduellionis de Rabirio, la autora vuelve a coger la versión que favorece más a Cesar. No solo destroza a Ciceron, sino tb. a Bibulo, Caton, Ahenobarbo…ahi, salvo Cesar y sus adlateres, no se salva ni dios.

    Resumiendo: como libro de lectura, bueno. Como folleto propagandistico de la casa Julia en su rama Cesar, aún mejor. Para conocer los hechos innegables, no está mal, mucho mejor que el Montanelli( aunque este su gran problema es que es demasiado corto) y otros, pero no el mejor que he leido. Pero en cuanto a objetividad y seriedad…espantoso, horroroso .Para mi gusto la autora lo habría clavado si hubiera mantenido en la pugna Cesar/Pompeyo la misma ” objetividad”( lo pongo entre comillas porque se nota que prefiere a Cayo Maria antes que a Lucio Sila) que mantuvo en sus 2 primeros libros. El Posteguillo es mucho más humano, Africanus( aunque a veces cae en el melodrama,es muchisimo mas creible que Cesar, dios, me encanta cuando dice lo de: ¿QUEREIS SER MISERIA, O QUEREIS VENGANZA?¿MISERIA O VENGANZA, MISERIA O VENGANZA, MISERIA O VENGANZA?..tos los pelos como escarpias se me ponen xddddddd No obstante, me he leido 100 veces la saga ( creo que se nota, porque la lista de delitos la he tenido que sacar, pero de los discursos de Ciceron me se trozos enteros de memoria xddd) y está muy bien, pero esa mujer me dan ganas de gritar, como Magnus en el 5º libro de la saga: “¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Libradme de este Cesar!!!!!!!!!!!!!!!”.

  21. jerufa Dice:

    Ramón, ¿tú eres nuevo por estos lares, no?
    Es que citas muchos libros que ya hemos comentado aqui.
    Podrías darte una vueltecita primero.
    Clica a la derecha, donde pone “listado de reseñas”. Seguro que te llevarás agradables sorpresas.
    Un saludete y bienvenido.
    ¡Ah!, no coincido contigo en eso de que novelar la historia sea algo lamentable.
    Es una forma de escribir como cualquier otra y tan respetable como cualquier otra. Para profundizar en la historia existen otros caminos.
    Opino, como diría alguien.

  22. jerufa Dice:

    Como se entere Arauxo…

  23. Urogallo Dice:

    Hombre, es que lo comparas con Montanelli y Holland, que sí, son fantásticos, pero son ensayos…Y esto es una novela. ¿Le podemos dar un poco de libertad a la autora para construir su personaje,no?.

    Que sí es cierto, no obstante, que lo diviniza, a costa no solo de exaltarle, sino de convertir en peleles a los demás. ( Excepto al Uticense).

  24. Ramón González de Paz Dice:

    Gracias por la bienvenida, Jeruxa. Ya me he dado esa vueltecita y es bastante impresionante. Yo no he dicho( o a lo mejor si, en cuyo caso lamento el haberme dejado llevar) que novelar la historia sea lamentable. Conoceis sin duda “SPQR”, de Mika Waltari, que es historia novelada y me parece bastante decente. Asimismo, respeto ” El médico del Emperador”( no recuerdo el autor, lo siento) y definitivamente me encanta la saga de los reyes malditos de Maurice Druon( supongo que estan reseñados, si no lo están, deberian estarlo xddd). Lo que me molesta es QUE SE MANIPULE LA HISTORIA DESCARADAMENTE. Eso es partidismo. Urogallo, libertad es una cosa, desverguenza( en mi modesta opinión)es otra. Y a Marco Porcio Catón no lo convierte en un pelele, pero lo intenta con todas sus fuerzas. Fijate si no en que, ( por lo menos en la edición que yo tengo, puede que se trate de un error de traducción) muchas de las veces que Catón habla no utiliza la expreción “chilló” o “exclamó”, sino “ladró” o ” rebuznó”, yo lo encuentro muy denigrante…Pero bueno que ya me vuelvo a enrrollar cual persiana, que muchas gracias por la bienvenida, que veo que sois unos cracks, y que vendré más por aqui.
    PD: ” No se si conseguiremos destruir a Cesar, pero Cesar nunca logrará destruirnos a nosotros”.

  25. Lohengrin Dice:

    Lo que te molesta, Ramón, no es que se manipule la história, lo que bajo mi punto de vista Colleen no hace, sino como desarrolla los personajes.

    Leyendo a Suetonio y Rubicón de Tom Holland, no parece que se aparte de los hechos y cuando lo hace deja unas notas al final argumentandolo.

  26. Joaco Dice:

    Despues de un año mas o menos que hice una descarga sobre la obra de Collen, vuelvo para realizar otra descarga sobre la obra de Collen. Lo hago porque en parte el tiempo clarifica las ideas y en parte porque siento que en la lamentable ofuscación del debate desdibujé un poco mi propio razonamiento.
    Lo que choca de este libro son dos temas. Primero, el partidismo. Pero no es por el partidismo en si. Es porque es un partidismo burdo grosero y plagado de estereotipos modernos. No importa si Collen siente debilidad por Cesar si no como demuestra esa debilidad. Collen retrata a un superhombre, si leyeron el libro saben a que me refiero, capaz de hacer cosas que no solo el resto no puede sino que directamente son imposibles. El conjunto es más irreal aun. Lo interesante del tema es que cae en un viejo mito de la historia que ha sido y sigue siendo machacado pero aun persiste en la divulgacion berreta (hablo de ensayos) que es el del procer. Hombre fuerte, noble de sentimientos, capaz energico y sobre todo exelente militar. Fijense cómo la capacidad militar suele ir de la mano de la belleza en los personajes principales (y ya sabemos que el mas apuesto es Cesar) mientras que personajes que destacaron por su oratoria o por su integridad moral, como Ciceron y Caton son ridiculizados hasta el hartazgo. Es una construccion vacía y que si tiene algun sentido como mirada restrospectiva para los generales modernos es completamente ridicula aplicada al mundo antiguo porque no tiene utilidad politica. El problema es que años de formación nacionalista en la idea del prócer nos han acostumbrado a pensar la historia en ese sentido, que es por cierto pobre e insuficiente a la hora de explicar los procesos históricos. La historia no se mueve por voluntad de los grandes hombres, sino por otros factores que atañen a la naturaleza de las distintas sociedades.
    Pero el otro aspecto más importante de porque esta serie es mala, es porque literariamente es burda. Sus personajes son estereotipos, sus dialogos son básicos y abusa de ellos evitando las descripciones y las narraciones, las situaciones que plantea no son creibles. Algunos libros destacan por la filosofía, este no tiene nada de eso y todavía cuando aparece un intelectual los dialogos son superficiales y vacios. Otros libros destacan por el desarrollo de personlidades complejas e interesantes, este tiene personajes que se ajustan a moldes modernos. Otros nos atrapan porque presentan sociedades o mundos completamente distintas y facinantes, este escapa de tener que decir nada sobre la sociedad romana y en general prefiere adjudicarle a los romanos creencias modernas perdiendo el encanto de entender en el otro la diversidad del ser humano. Otros sencillamente nos conmueven por la poesía del lenguaje llevada a la prosa, este no tiene nada de eso. Ergo, no tiene nada exepto la descripción minuciosa de los distintos acontecimientos. Para eso es preferible leer a Plutarco o los últimos ensayos históricos.
    Salud

  27. Fátima Dice:

    La verdad es que me leí este libro cuando estaba en 5º curso de la Licenciatura (¡que lejos me queda el año 2000!), y he de reconocer una cosa…me enamoré del curso de la Historia.
    Actualmente tengo los 7 libros en mi biblioteca personal (sobados y resobados), aunque el que más flojo me parece es el de Anotnio y Cleopatra… He de reconocer que aunque se diga que toma partido por los políticos “populistas”, creo que también retrata y apoya de buena manera a Sila (gran descubrimiento de personaje por mi parte) y a la maltrecha figura de Antonio, dado que da muestras de la manera en que se vive la infancia ha marcado a estos personajes.

    Recomiendo toda la serie sin dudarlo.

  28. txemilladebonsai Dice:

    La serie es aco******* . Y lo mejor de ella es que, al releerla,es mucho mejor.Me da igual su “parcialidad ” ,nadie critica al Mr. O’Brien ,o a Mr.Cromwell ,o al Sr.Reverte por lo mismo,uno ha de asumirlo cuando abres un libro suyo,¿verdad?
    Recomiendo también La canción de Troya;una de las mejores,y más amenas versiones de la guerra de Troya que he leído nunca.Si dejaran contar la historia tal que así en los colegios,en lugar de hacer memorizar millones de datos y fechas absurdas,a lo mejor nos iría mejor.Creo que si una novela no entretiene,tiene el mismo sentido y utilidad que el cenicero de una moto.

  29. liria echeverry Dice:

    Deseo comprar la saga de historia en Espanol.pueden informarme donde?

  30. Andrea Dice:

    Hola, la verdad es que después de leer TODOS los comentarios de aquí, y quedar fascinada con los argumentos a favor y en contra lo que les diré puede sonar simple pero creo q seré comprendida en este lugar =) :
    Finalmente después de 10 año! terminé de leer la saga original, osea, hasta el caballo de césar o más bien, desde el caballo de césar…esto es porque la serie y la autora llegó a mi cuando terminando de leer vientos de guerra de Pressfield buscaba alguna otra novela histórica que me llamara la atención. Y Apareció el libro antes mencionado. Lo leí y lo disfruté a concho,sospechando que era parte de una saga pero sin identificarla, en fin, lo bueno de las novelas históricas es que puedes seguirle la pista facilmente. Me encantó.
    Así que me di a la tarea de averiguar el resto de los libros y conseguirlos…pocas veces aparecían por las librerias de mi ciudad- Antofagasta, Chile- y cuando aparecían en ferias itinerantes los compraba apenas los veía sin necesidad de leerlos en orden. Incluso releí El primer hombre de Roma- mi favorito- un par de veces mientras aparecían los que me faltaban.
    Luego del Caballo de Cesar, fue El primer hombre de Roma, Favoritos de la fortuna, La corona de Hierba, las mujeres de César …y hasta que apareció César…y así…los había leido todos!!…ahora releo el caballo de cesar, ya que no lo leía desde hace 10 años!…pareciera mucho, pero empecé a leer la saga cuando tenía 18 y apenas me alcanzaba el dinero como estudiante y terminé la saga- tuve que encargar el último libro desde Santiago- ya titulada y trabajando como abogada…la felicidad que siento puede ser incomprendida jejeje, pero para mi es maravilloso cerrar la etapa…claro..me falta Antonio y Cleopatra…pero para ese ya habrá tiempo, estoy feliz de haber terminado los libros que involucraban a esas poderosas figuras republicanas.
    Cierto, es una novela y cierto, el amor de la autora por César llega a ser molesto- tanto como lo que me provocó Santiago Posteguillo en su trilogía sobre Escipión…auqnue creo que en su último libro, sobre Trajano, no ha marcado tanto su amor por el personaje principal-, pero es una novela entretenida y cautivante, por lo demás, es la primera entrada para el neófito sobre Roma y le da la oportunidad de involucrarse más en la historia propiamente tal, como me sucedió a mi, terminé incorporando a mi colección Los comentarios sobre la Guerra de las Galias y Las Catilinarias.
    Por lo demás la recreación de los procesos romanos está muy bien detallada.
    En fin…terminé !! y quería compartirlo con personas que sé que me entenderás…ya sea que amen- como yo- o detesten a Collen.

  31. fatima Dice:

    Hay un último libro… Antonio y Cleopatra… lo descubrí por casualidad hace un par de años en la fnac

  32. Pablo Perez Dice:

    Soy de México y me gustaría saber en que tienda o librería podría comprar esta colección de libros ya que he buscado como loco por muchos lados y no encuentro un solo libro de la saga. Alguien me puede decir donde se pueden comprar.

  33. Fátima Dovigo Dice:

    En http://www.lacasadellibro.com puedes encontrarlos… Tb en la página de la Fnac

  34. Balbo Dice:

    Y si te engancha, recuerda que el orden es el siguiente:

    — El primer hombre de Roma.
    — La corona de hierba.
    — Favoritos de la fortuna.
    — Las mujeres de César.
    — César.
    — El caballo de César.
    — Antonio y Cleopatra.

  35. Balbo Dice:

    ¡Qué coincidencia!

    Esta mañana ha muerto la autora:

    http://www.abc.es/Media/201501/29/Colleen-McCullough–644×362.jpg

  36. txemilladebonsai Dice:

    Se nos fue una GRAN escritora … En lo que a mi respecta es una pena enorme , que Dios la bendiga ,y que me permita seguir leyendo

  37. Vorimir Dice:

    Se fue una grande, sin duda.
    La imagen de la reseña ha desaparecido (o al menos yo no la veo), ¿alguna posibilidad de actualizarla?

  38. Carlos Urtasun Dice:

    He acabado de leer este libro.
    Me ha parecido impresionante y me ha recordado al “Nerópolis” de Hubert Monteilhet.

    En todo caso ha sido un placer leerlo. Espero seguir con el resto de la saga, que empecé porque había terminado del Aubrey y Maturin de P. O’Brian…

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