EL MOTÍN DE RAMAGE – Dudley Pope

El motín de RamageLlueve en las afueras de la posada. Una construcción sólida de piedra y madera que ha resistido cientos de tormentas tropicales. El antiguo puerto de English Harbour, con su profunda rada orientada de sur a norte, se agita bajo un cielo inclemente.

Tan cruel como es el violento clima, sosegada y acogedora es la sala principal de la posada. Un buen fuego en el hogar, ron, ginebra, vino, pudín, aves, salchichas. Multitud de velas, sirvientes atareados. No es el gran comedor de un encopetado noble. Pero casi ninguno de los que se agolpan en torno a una gran mesa de recia madera lo son. Todos son marinos, y una buena parte, capitanes.

Uno de ellos es un hombre grueso que luce una larga coleta, capitán de la Marina Real, Jack Aubrey. Junto a el se alza un hombre delgado, un tanto encorvado, siempre ensimismado y aguzadamente inteligente, que no es otro que el doctor Stephen Maturin. Enfrente se sienta un hombre seco, eficaz, inflexible y audaz, otro capitán de la Marina Real, Horatio Hornblower. Al lado, sorbiendo lentamente su vino, servido en un elegante vaso de cristal tallado, bebe el único español del grupo, el Vicealmirante Don Francisco Martínez de Leñanza. A la derecha del español se sienta el mas experimentado de todos ellos. Al menos en lo que a batallas navales se refiere: el Almirante Richard Bolitho. Junto a él se sienta un francés, Louis Garneray.

Todos ellos han combatido unos contra otros en alguna ocasión. Pero en este momento hay una tregua. Una tregua literaria, o tal vez a causa de la tormenta. En todo caso, se han reunido para celebrar el último éxito de uno de ellos. El mas joven. El capitán de la fragata Calypso. Nicholas, lord Ramage.

Que decir de una sola de sus aventuras. El motín de Ramage empieza con uno de los acontecimientos mas trágicos de los que podían tener lugar a bordo de un buque de guerra de la época. Pero desde luego la cosa no se quedaba ahí. Ramage narró a sus acompañantes su historia de viento y mar. La quilla de la fragata rompiendo las olas, los cañones asomando sus bocas oscuras por las portillas. Los botes cruzando el mar proceloso en busca de objetivos arriesgados, las largas horas en el alcázar, esperando, caminando de un lado a otro. La historia de Ramage se extendía ágil, envolviendo a sus oyentes. Situaciones imposibles resueltas con habilidad, improvisación e imaginación. Ninguno de ellos se aburría, a pesar de las muchas historias de mar que habían oído narrar en sus vidas. Tan sólo había una cierta sensación de que Ramage tenía demasiada suerte. Al menos en este caso. También pensaban que era demasiado familiar con sus subordinados. Aquello era bueno para el barco, a la vista estaba. Pero iba en contra de las tradiciones de la Marina Real.

Se hizo el silencio. Ramage se sirvió un vaso de agua. El no bebía. Mientras observaba con cierto disgusto como Aubrey se servia una generosa copa de clarete. Los amigos siguieron con la conversación. La historia podría haberse perdido. Pero uno de los presentes en la sala tenía buena memoria. Y aquellos hechos se recordaron, para que en el futuro alguien los narrara.

Dudley Bernard Egerton Pope nació en 1925 en Ashford (Kent) Se unió a la marina con 16 años pero al año siguiente (1942) el buque en el que navegaba fue torpedeado y el sufrió heridas que le causaron la invalidez para continuar con su profesión.
Entonces se inició su relación con las letras. Primero como periodista, iniciándose en un periódico de Kent para convertirse, ya en 1944, en el experto en cuestiones navales del London Evening News.

Después de la guerra se iniciaría su producción de libros. Primero ensayo: “Flag 4: The Battle of Coastal Forces in the Mediterranean” (1954). A este libro seguirían otros seis, siendo los temas de su preferencia los combates navales de la segunda guerra mundial, la marina en la era napoleónica y la piratería en el S XVII. Uno de ellos “The Black Ship” (1963) tiene bastante que ver con la novela que hoy comentamos.

En el apartado literario la producción de Pope es igualmente interesante. Destaca la serie dedicada a las aventuras de Ramage, compuesta de 18 volúmenes. Este es el octavo así que los amantes de la misma pueden alegrarse, pues les quedan diez mas. Pero también la serie de cuatro volúmenes dedicada al Bucanero Ned Yorke, y los dos volúmenes centrados en la batalla del Atlántico, durante la segunda guerra mundial.

Vivió la mayor parte de su vida a bordo de un barco, principalmente desde 1953 a 1985, anclando en diferentes puertos del mundo.
La principal crítica que se le puede hacer es el pobre trato que da a los marinos españoles en sus novelas de Ramage, a pesar de que la española era una de las grandes marinas de la época, aunque este tipo de crítica suele ser un lugar común en la novela inglesa de aventuras navales.
Falleció en 1997.

En general debo decir que lo que mas me ha llamado la atención de la novela es la descripción del consejo de guerra, una novedad con respecto a otras que he leído. Las acciones navales son las acostumbradas en este tipo de narrativa, con mas espectacularidad en este caso, pues que las explosiones son mas destructivas, las presas mas importantes… Como que tiene mas morbo.

La puerta de la posada se abrió violentamente para permitir el paso a nuestro grupo de parroquianos. Ya no llovía. Mas bien empezaba a salir el sol. Todos tenían cosas importantes que hacer. Los barcos se mecían suavemente en la bahía, esperando a sus capitanes para hacerse a la mar en pos de nuevas aventuras.

[tags]motín Ramage, Dudley Pope[/tags]

Compra el libro

51 Respuestas a “EL MOTÍN DE RAMAGE – Dudley Pope”

  1. iazisis Dice:

    buenas, quiza pueda hacerme participe de las criticas referentes al trato despectivo que Pope utiliza cuando narra estas adaptaciones historicas, que tanto o nada nos puedan entretener, cuando en ellas menta a la madre de todos los guiris que por aquellas epocas surcaban los mares, yo, quiza, por ser de caracter comprensivo, lo veo mas como una licencia poetica que intenta en cierto modo ambientar ciertas actitudes existentes entre las naciones en aquellos tiempos, en un intento de plasmar como pensaban y se expresaban los marinos de entonces, casi siempre en una liza constante entre los que poseian cierto predominio de los mares y oceanos, no por ello voy a dejar de creer que entre ellos los hubiese honorables , que seguramente, sentian un notable respeto por sus contrincantes en la mar, eso creo, por ese motivo me produce cierto dolor que alguien, que seguramente aprecia la lectura, trate a un buen amigo como solo lo puede ser un libro, lanzandolo a las procelosas aguas, por favor si alguna vez siente de nuevo ese arrebato pongase en contacto con un servidor que aunque en mis estantes no sobre sitio siempre habra uno para un buen libro y asi con todos mis respetos me despido.
    Atentamente suyo Ivan.

Deja una Respuesta