EL MAPA PERDIDO – Javier Tazón

ElMapaPerdidoEsta es la tercera parte de una trilogía sobre la vida y aventuras del santoñés Juan de la Cosa, el cartógrafo que diseñó el primer mapamundi que incluye tierras americanas (y que se conserva en nuestro Museo Naval, en Madrid).  Los anteriores libros, Las rutas del Norte y El cartógrafo de la reina, narran las aventuras de juventud, y el primer viaje de Colón. El autor, santoñés como su protagonista, rescata la memoria de este insigne navegante y dibujante de mapas que participó en los primeros viajes de descubrimiento hasta su muerte en tierras americanas en una de sus misiones con Ojeda. 

El libro consta de varias partes muy diferenciadas en cuanto a forma y contenido, si bien la base de las narraciones siguen siendo las aventuras del cartógrafo santoñés. Casi la mitad del texto lo compone una narración a dos bandas: por una parte, el informe de Lope de Haro, secretario y escribano de Juan de la Cosa, crónica de la expedición que, desde la recién fundada Isabela, llegará a Tierra Firme y el mapa que De la Cosa realizará de las tierras descubiertas. Mapa que sufrirá un destino contrario al que su autor le dio.  Por otra, una envejecida reina Isabel, en una breve estancia en Laredo, durante la larga noche que le dedica a la lectura de  tal informe, así como su entrevista con el cartógrafo, su esposa Juana y el escribiente Lope de Haro. Entrevista en la que enfatiza su confianza con el dibujante y le encarga la confección del mapamundi y otras tareas.

La otra mitad está compuesta por varias secciones de Cartas en las que se cuenta la vida de Lope de Haro, entrado en religión pero manteniendo sus tareas como escribiente.  Las cartas se combinan con dos partes más en las que Lope de Haro cuenta las andanzas portuguesas de Juan de la Cosa y sus relaciones con Amérigo Vespuccio, así como el viaje de Maese Juan, por primera y única vez, como capitán general de una expedición a Tierra Firme, expedición que le es relatada a Lope de Haro por otro monje que sí participó.

En general, el autor mantiene sus puntos de vista iniciales sobre los personajes que vivieron y protagonizaron el descubrimiento y conquista de América. Es decir, resumidos por el propio autor: «Pinzón sabía ir, Juan de la Cosa volver, y Colón aprovechar el trabajo de todos». La familia Colón es presentada en toda la trilogía como una especie de clan dirigido por un navegante visionario con más dosis de visionario que de navegante, y todos con muy poca fortuna como administradores y políticos, demasiado obsesionados por encontrar oro. Ciertamente entre los muchos aventureros españoles que se lanzaron al mar en busca de nuevos mundos, una gran parte estaba compuesta por hidalgos sin patrimonio pero con mucho honor, que buscaban gloria y oro (y no necesariamente por este orden). Posteriormente fueron llegando gentes con ánimo colonizador, tratando de huir de las hambrunas y miserias del viejo continente, esperanzados en que allende los mares podrían rehacer sus vidas, comer a diario y conseguir un cierto pecunio. Ni unos ni otros contaban con el clima, las enfermedades, los distintos alimentos… y la actitud de los indios, que si en algunos lugares se mostró pacífica y hospitalaria, en otros fue francamente agresiva y hambrienta, en el caso de los caníbales. También el autor da a entender que probablemente hubieron otras muchas expediciones privadas, exentas de capitulaciones, por lo que no podemos tener constancia documental, pero sí noticias indirectas.  Lo cual no quita mérito alguno a las expediciones legales (por así decirlo), pero explica que en muchos casos los indios no se sorprendieran demasiado al ver desembarcar a algunos expedicionarios.

Juan de la Cosa es presentado como un hombre prudente; con aspiraciones, por supuesto, pero con un alto sentido de la lealtad que le hace sobrellevar humillaciones y desaires con paciencia, esperando su turno.

El autor se ha documentado en diversas fuentes, principalmente en la Historia natural y general de las Indias Occidentales (publicado por completo en 1855), de Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés (1478 –1557); la Historia natural y moral de las Indias (1590), del jesuita José de Acosta (1540 –1600) , así como de otros historiadores contemporáneos que han investigado sobre esa época y personajes.

Es destacable el esfuerzo realizado por Javier Tazón (a diferencia con los otros dos libros anteriores) en el uso del lenguaje, que está muy cuidado, dándole un tono de castellano antiguo, sin serlo, pero usando palabras que nuestro idioma afortunadamente aún conserva y da gozo leerlas, sobre todo en estos tiempos en que lo que prima es el taquigráfico y onomatopéyico lenguaje de los teléfonos móviles, que se está extendiendo  peligrosamente a las redes sociales e internet.

Incluye el libro un apéndice con una cronología biográfica de Juan de la Cosa, unos comentarios sobre la historia y la ficción de los hechos que se rememoran y novelan en esta obra, y finalmente un listado de personajes, diferenciando los históricos de los ficticios. Todo ello acompañado de varios mapas muy sencillos (quizá excesivamente sencillos). Quizá la parte negativa del libro, de la cual no es responsable el autor del texto, radica en una  cubierta y portada poco afortunadas por muy confusas, dada la amalgama de imágenes que se ha querido conjuntar.

En suma, una obra interesante, bien escrita y muy amena.

Javier Tazón Ruescas  (Santander, 1953) es abogado y escritor, muy interesado en el mundo de la gastronomía, sobre el que versa su primer libro. Después ha llevado su atención a la historia, a los personajes que salieron de Cantabria, destacando su interés por la vida de Juan de la Cosa, sobre el que ya publicó El Cartógrafo de la Reina (2010) y Las Rutas del Norte (2011).

8 Respuestas a “EL MAPA PERDIDO – Javier Tazón”

  1. Javi_LR Dice:

    Buena reseña, Ario. ¿A caballo entre Fernando de Villena y Blasco Ibáñez o nada que ver?

  2. ARIODANTE Dice:

    Pues, sí, creo que podría decirse que sí. Por el modo en que está escrita, la estructura y el lenguaje, se inclina más hacia Villena, y por las aventuras contadas, se inclina hacia Blasco. El Blasco de “El Caballero de la Virgen” y de “En busca del gran Kan”, si bien tiene el matiz personal del autor, que pone a caldo a Colón y toda su familia, y a Ojeda y su virgencita.

  3. Caballero Dice:

    Todo personaje histórico merece un novelista que lo haga inmortal. El problema está en que en la actualidad, con la moda de las novelas históricas, cualquiera se siente novelista y el mercado está lleno de libros que no merecen la pena. Lo bueno es que Hislibris y sus reseñadores están para separar el grano (que es poco) de la paja (que abunda). Un saludo, Ariodante. Ya sabes que el descubrimiento de América y su conquista está entre mis temas fetiche así que tomo nota.

  4. ARIODANTE Dice:

    Bueno, es cierto que actualmente hay una superpoblación de escritores de novela histórica, pero como siempre, el tiempo pone a cada uno en su lugar. Y en Hislibris procuramos poner un poco de luz, dentro de nuestras posibilidades, para que el lector elija con cierto conocimiento de causa.

  5. Caballero Dice:

    Ya me llegó “El dios de la lluvia llora sobre México” así que si nadie me gana la reseña espero mandarla pronto.

  6. ARIODANTE Dice:

    Yo lo he conseguido 8hace unos días) en versión digital, lo que me permitirá finalmente leerlo. Lo tenía en una edición tan zarrapastrosa que me era imposible abrir sus páginas….
    ¡Veo que me vas a pisar la reseña, Caballero! Jajajaja! Bueno, tranquilo que yo tengo más sitios donde publicar, y estaré encantada de leer tu opinión al respecto por estos lares.

  7. Iñigo Dice:

    “El dios de la lluvia…” fue una de mis primeras novelas históricas que leí en mi juventud. Y desde la distancia, tengo muy buen recuerdo de ella.

  8. Caballero Dice:

    Por increíble que parezca es una novela muy poco conocida (por no decir nada conocida) aquí en México. No así la serie de “Azteca” de Gary Jennings que te la encuentras hasta en los baños públicos (supongo que para limpiarte si se acaba el papel). Por suerte, en las librerías es fácil encontrar “El corazón de piedra verde” que me parece la mejor que he leído hasta el momento sobre el tema. Una novela que, además, me he cansado de regalar. Revisaré si hay reseña y si no puede ser una buena excusa para releerla…

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