EL IMPERIO – Ryszard Kapuscinski

El Imperio. Ryszard KapuscinskyReportero, trotamundos, cronista, el polaco Ryszard Kapuscinski (1932-2007) fue y sigue siendo un referente del periodismo internacional. Habría cubierto un total de 27 situaciones del tipo de asonadas, revueltas y golpes de Estado. El Imperio, publicado por primera vez en 1993, es uno de sus trabajos más celebrados (anticipo que, en mi opinión, el libro no desmerece junto a la literatura de calidad). Híbrido de relato de viajes y de reportaje, el imperio al que alude el título es la Unión Soviética: el antiguo imperio de los zares-más o menos-, en clave comunista.

Por sobrepujar el nivel de la obviedad (‘esta es crónica de viajes por la URSS’),vale apuntar que el libro es en gran medida el testimonio de un viajerosumergido en la Unión Soviética profunda. Pero también es, en otra importante medida, relación –que no ensayo ni estudio exhaustivo- de lo que un observador acucioso ha visto en el transcurso de un acontecimiento miliar en la historia contemporánea: el derrumbe del imperio soviético.

Sabida la índole del libro, se puede contar con una sucesión de anotaciones realizadas conforme progresa la andadura del autor –andaduras, en rigor, ya que los viajes de los que deja constancia son varios. La expectativa es felizmente sazonada con reflexiones pertinentes, propiciadas por lo que se ofrece al entendimiento del viajero. Y es que Kapuscinski es cronista de fuste, cultivado, consecuente con su predicamento de que los periodistas han de ser “cazadores furtivos de otros campos: filosofía, sociología, psicología, antropología, literatura… Y [su deber es] profundizar en los temas. Hacerse sabios. Todo ello con el afán de hacer ver al lector” (‘El periodismo como pasión, entendimiento y aprendizaje’, artículo de prensa).

El primer contacto de Kapuscinski con el leviatán soviético se produjo cuando nuestro autor apenas contaba siete años de edad, en los aciagos días de 1939, a poco de ser rebasado el flanco oriental de Polonia por el Ejército Rojo. Tras esta iniciación, amarga como se puede suponer, siguieron sendos viajes por territorios de la URSS en 1958 y 1967. De manera inevitable, la nota política sobrevuela las páginas correspondientes a tales viajes, que ocupan poco menos de un tercio de la extensión del libro. No obstante, en ellas dicha nota está subordinada al interés por las singularidades culturales de la periferia asiática del imperio.

El grueso de la obra se concentra en el período final de la URSS, entre 1987 y 1992. Aquí el interés ‘etnológico’ es desplazado por el político. No es sólo el desmoronamiento del coloso comunista lo que concita atención, sino también las tensiones étnicas y nacionalistas entre las repúblicas extra-rusas, cuyo distanciamiento de Moscú es cada vez más pronunciado. Uno de los pasajes álgidos del libro es aquel en que el periodista, bajo disfraz y en connivencia con una diputada armenia del Sóviet Supremo, viaja al Alto Karabaj, constante motivo de disputas entre Azerbaiyán y Armenia. Hay ocasión de constatar la presión a que es sometido este enclave cristiano -específicamente armenio- en territorio musulmán, pero también el orgullo de un pueblo que se considera el extremo oriental de la civilización europea.

Otro notable momento es el que tiene por centro la región de Kolymá, desierto helado de Siberia nororiental. Reverbera en el capítulo respectivo el horror del Gulag,la red soviética de campos de concentración, tormento y sepultura de una miríada de víctimas engullidas por el régimen.
Aparte de las muy oportunas citas que de vez en cuando nutren las páginas de la obra, el panorama es redondeado por medio de comprometidas observaciones personales. No posa Kapuscinski de observador neutral. Así, por ejemplo, cuando visita Bakú (capital de Azerbaiyán) en plena crisis del poder soviético, puede comparar el éxodo masivo de rusos de las provincias imperiales con el de la población blanca de África en décadas precedentes. “Son [los que huyen de África] los colonizadores de ayer, amos y señores de estas tierras. Hoy, por el contrario, su único deseo es salir de allí […]”; misma situación es la que involucra a multitud de rusos en torno de 1990: antaño señores, al presente unos parias compelidos a retornar a la patria natal (o la de sus ancestros). ¿Qué hay en uno y otro caso, que impulse a migrar a las antiguas castas dominantes? “Es en la conciencia del colonizador –comenta el autor- donde se ha dejado oír su infierno, el infierno interior. Se ha despertado y salido a la superficie su mala conciencia […]. Esta mala conciencia no necesariamente tiene que referirsea todos y cada uno de los individuos que forman el cuerpo de colonizadores. Muchos de estos hombres se sienten –y lo son- del todo inocentes. Pero son víctimas de una situación que ellos mismos han contribuido a crear, a saber, la situación colonial, que se basa en el principio de la asimetría y la subordinación del hombre colonizado al colonizador”. El observador ha tomado partido, ya se advierte; el único que cabe al ciudadano de un país que ha padecido hasta la saciedad el drama de la invasión y la conquista.

Más adelante, otro de sus posicionamientos:

“Al mundo lo amenazan tres plagas.
La primera es la plaga del nacionalismo.
La segunda es la plaga del racismo.
Y la tercera es la plaga del fundamentalismo religioso.
Las tres tienen un mismo rasgo, un denominador común. La irracionalidad, una irracionalidad agresiva, todopoderosa, total. No hay manera de llegar a una cabeza tocada por una de estas plagas. En una cabeza así arde constantemente una santa pira en espera de víctimas. Todo intento de entablar una conversación serena está condenado al fracaso. Aquí no se trata de una conversación sino de una declaración. Que asientas a lo que él te dice, que le concedas la razón,que firmes tu adhesión”.

En otro llamativo pasaje, reflexiona Kapuscinski acerca de cómo ha asistido al proceso de la perestroika y la caída de la URSS: a través de dos pantallas, la de la televisión –que mostraba el teatro de la gran política- y la de la vida cotidiana –que le rodeaba por doquier en sus viajes-.El contraste lo lleva a percibir una suerte de contrapunto disonante entre el mundo cotidiano y el de los acontecimientos políticos. Mientras éstos siguen un ritmo vertiginoso, la rutina del hombre de la calle prosigue parsimoniosa y tan sufrida como siempre. Además, la televisión contribuiría -por fin- a desacralizar el mundo de la política (verdadera revolución en Rusia, país cuya constante histórica ha sido la mitificación de un poder absoluto y distante del hombre común).
Mérito notable es que tales pasajes -a manera de interludios- sean lo suficientemente dosificados y puntuales como para no alterar la progresión de la lectura. ‘El Imperio’ se beneficia de unas equilibradas proporciones de amenidad e información (prenda, me parece, de las crónicas de calidad).Desplegada la trama, fluye y discurre armoniosamente, sin costuras ni remiendos aparentes. Ya esto se agradece.

Mi muy personal veredicto: lectura recomendable; sin reservas.

“El Imperio”, Ryszard Kapuscinski. Anagrama, Barcelona, 2007. Traducción de Agata Orzescek. 357 pp.

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29 Respuestas a “EL IMPERIO – Ryszard Kapuscinski”

  1. Incitatus Dice:

    Te veo lanzado en el mundo de la reseña amigo Rodrigo y como siempre acertadas. En la última que hiciste no participé por que mi viaje por Francia me tuvo completamente desconectado… a parte que estoy seco de reseñas… a ver si escribo un par este fin de semana. Sobre ROMA (que me la van a empezar a reclamar)

    Veo tu pasión por el estudio de la URSS, tema que me parece a mi también fascinante. No he leído este libro pero me lo apunto, me apetecía hacerme con él y ya me has convencido.

  2. cavilius Dice:

    A mí de este autor (espero no equivocarme) me suena otro libro de viajes: Viajes con Herodoto. Y por cierto, ¿puede ser que falleciera hace poco?

    Buena reseña, Rodrigo.

  3. Rodrigo Dice:

    Complacido de que les guste la reseña, compañeros.

    Aciertas en ambos puntos, Cavilius.

    Incit, en realidad, no he estudiado mucho el tema de la URSS. Pero sí, me interesa. Y, estimado, no necesitas excusarte por no comentar otras reseñas.

    Por cierto, el encabezamiento de la presente está cercenado. ¡Javiiiiiiii!

  4. Vorimir Dice:

    De el autor sólo he leido “Ebano” y he decir que me guustó mucho y me dejó muy gratamente impresionado, reflejando fielmente y de primera mano los problemas de Africa.

    Y parece que este que nos comentas no es muy distinto en cuanto a calidad.

    Buena reseña.

  5. Germánico Dice:

    Tengo a este autor pendiente, Rodrigo,y mucho interés en él, además. Joé… no consigo su crónica de la URSS por ningún lado, pero la de Dominique Lapierre me la tropiezo cada vez que voy a la librería…

    Hasta hace poco, en este programa de radio mexicano

    http://www.frecuenciacero.com.mx/masalladelasfronteras/index.php?option=com_content&task=blogcategory&id=1&Itemid=31

    tenían unas interesantísimas crónicas sobre este viaje. Hoy he echado un vistazo y ya no están, pero no las he buscado exhaustivamente; igual todavía pueden encontrarse. De todas formas, cualquiera de sus espacios es recomendable. Os lo aconsejo.

  6. Ariodante Dice:

    Enhorabuena, Rodrigo; ciertamente estás lanzado con tus reseñas. Te ha salido una de campeonato. Hasta has conseguido que me interese, y eso que yo con el tema ruso no estoy demasiado entusiasmada, ya sabes…
    Si, le echaré un vistazo en alguna librería y cabe la posibilidad de que lo lea. Nos has puesto un caramelito a la vista.

  7. Rodrigo Dice:

    Gracias por vuestros comentarios, compañer@s.

    Opino que sí, Vorimir, ‘El Imperio’ es de nivel semejante al de ‘Ébano’, si es que no superior. (Hay reseña de este último, por Max Staub.)
    Ok, Germánico, haré caso de tu recomendación.
    Ariodante, qué mejor reconocimiento que engolosinarte con un libro cuya temática -lo sé- no te entusiasma gran cosa.

    Muchas gracias, Javi, por componer el desajuste.

    Saludos.

  8. Rodrigo Dice:

    A propósito, Germánico: no conozco el libro de Lapierre. Se titula ‘Érase una vez la URSS’, ¿no? De hecho, no he leído nada de este autor. Acaso valga la pena empezar con estas crónicas.

    ‘El Imperio’ lo compré en una librería de saldos, acá en Santiago. En las otras, fuera de existencias. Puede que ocurra lo mismo en España.

  9. satrapa1 Dice:

    Una obra fascinante. Me encanto y lo recomiendo sin ninguna duda.

  10. Ariodante Dice:

    Acabo de descubrir que tengo Ébano en casa, olvidada en el sótano…creo que empezaré por ésa, para cogerle el gustillo al autor. ¿O debería empezar por El Imperio y dejarme de mandangas? La verdad es que, ignorante de mi, no he leído naada de Kapuszinski, a pesar de oir hablar de él por todas partes. En fin, mientras me lo pienso, la leo y ya veremos… Desgraciadamente, cuanto más leo, más descubro mi ignorancia y lo mucho que me falta por leer. Menos mal que aqui el personal se encarga de ponernos al día. Se agradece.

  11. Germánico Dice:

    “A propósito, Germánico: no conozco el libro de Lapierre. Se titula ‘Érase una vez la URSS’, ¿no? De hecho, no he leído nada de este autor. Acaso valga la pena empezar con estas crónicas.”

    No recuerdo eltítulo, Rodrigo; puede que sea ese. A mí Lapierre… buf, no me gusta. Demasiado histriónico, para mí.

  12. Rodrigo Dice:

    Vale, el refuerzo, Sátrapa1.

    Ario, entre todos nos encargamos de ponernos recíprocamente al día. Y ya te iba a sugerir que comenzases con ‘Ébano’…

    ¿Histriónico, Lapierre? Vaya, Germánico, tendré que informarme sobre esto. De verdad que no sé nada de él.

    Saludos.

  13. Germánico Dice:

    Bueno, es el que escribía best-sellers en comandita con Harry Collins: “Arde París”, etc. A mí no me gusta, la verdad.

  14. Rodrigo Dice:

    Mmm, sí, indagué en google. Lo que encontré no es muy a propósito como para enganchar a un servidor.
    Pero creo que probaré con aquellas crónicas de viaje por la URSS.

  15. Germánico Dice:

    Pues ya nos contarás…

  16. marbenes Dice:

    Un placer leerte, Rodrigo, aunque el libro no me llame nada de nada la atención, la reseña es como siempre estupenda.

  17. Rodrigo Dice:

    Mucho me place el cumplido, Marbenes. Aunque no haya logrado conquistarte al libro.

    Saludos.

  18. Guayo Dice:

    Kapuscinski es uno de mis autores favoritos, desde que leí El emperador (traduc, Libre de The Emperor) sobre la desmesura del poder de Haile Selassie, quede totalmente atraído a su obra, pude conseguir dos mas de sus obras,(El shah of shahs y Otro día con Vida) siempre con el mismo compás. Imperio me lo han recomendado tantas veces que siempre lo tengo en mente cuando me dirijo alguna librería en el extranjero, menciono esto porque lamentablemente conseguir sus libro aquí en nicaragua es toda una odisea, son muy difíciles de encontrar, lo cual es una verdadera lastima, ya que también he oído muy buenos comentarios sobre la traducción en Español de sus libros. Felicidades Rodrigo muy buena reseña.

  19. Rodrigo Dice:

    Gracias por el comentario, Guayo.
    Aprovecho de darte la bienvenida a Hislibris. Me alegra que otro latinoamericano se sume al sitio.
    Parece que no has leído ‘La guerra del fútbol’, del mismo Kapuscinski. Una pena, te hubiese preguntado qué tal está.
    Según todas las referencias, habría que hacerse con ‘Viajes con Heródoto’. Seguro compensa el esfuerzo.

    Saludos desde Santiago de Chile.

  20. sito Dice:

    Muy interesante Rodrigo, me pones los dientes largos ya que la URSS es un tema que me fascina (La verdad que todo el siglo XX). Si que es cierto que al menos la reseña que nos haces del libro me hace reflexionar mucho, pero mucho, mucho.
    A ver si las cosas van bien y no dentro de mucho viajamos a Moscú para ver lo que se cuece por esos lares y de esta manera poder comprender más, y más, y más……..

  21. TICO Dice:

    Recien veo tu reseña, y me parece magnifica Rodrigo, una vez mas queda reflejado tu gran intelecto y tremendos conocimientos en el “arte” de reseñar.Una vez , hace ya unos añitos, asisiti a un seminario sobre Kapuscinski,en el que trataban el tema, de como el periodismo puede trnasformarse en base solida de historia y en la fuente mas confiable y exacta de esta.Aquella, participaron los periodistas mas connotados de mi pais como exponentes, y recuerdo dijeron que este realemnte habia sido Historiador y que el trabajo mas completo de un periodista , es ser los dos a la vez:Periodista e Historiador,y que fue el que cambio y unifico como ninguno estas dos carreras.Indudablemnet gran hazaña.No he leido ningun libro , pero si llego a mis manos un folleto titulado “Sin techo en Harlem”, y recuerdo que era tan sencillo, pero tan real a la vez(Narrativa muy pero muy simple, pero atendiendo detalles muy particulares y minimos).
    Tengo que darme un tiempo para este de todas maneras,palabra.
    Palmas mias y saludos

  22. Rodrigo Dice:

    También agradezco a Uds. sus comentarios, compañeros, aunque, rediablos Tico, te has excedido en los elogios a mi persona. :-(
    El seminario aquel debió ser interesante, seguro.
    Ya se ve, Sito, que compartimos el interés por el siglo XX.

    Saludos.

  23. Sito Dice:

    Cierto Rodrigo, y estoy seguro que voy a aprender un montón con tus reseñas.

  24. Armando Dice:

    Este verano leí El Imperio y recientemente he escrito un artículo sobre él en mi blog. Me parece una obra de arte. Los periodistas tenemos en Kapuscinski a uno de los grandes maestros.

    Quien quiera leer algo más sobre este autor no puede prescindir de Ébano (1998). Es otro libro de viajes, pero mucho más extensos, por los vastos territorios de África, continente que llegó a «atrapar» al autor polaco, lo que le convirtió en uno de los intelectuales occidentales que mejor lo llegó a conocer.

    Excelente análisis de El Imperio. Lo comparto plenamente.

    Un saludo a todos.

  25. María Dice:

    Enhorabuena por la reseña, Rodrigo. A mi este libro también me gustó muchísimo y me parece muy recomendable: ese acercamiento a la URSS desde lo cotidiano (el intercambio de chapas de Stalin y otros líderes soviéticos en el cole, por ejemplo, como quien cambia cromos de fútbol), los cambios acontecidos -y las permanencias, por supuesto, en ese “Imperio”- en las diferentes repúblicas soviéticas a través de los viajes del autor. También me encantan sus anécdotas, como cuando se disfraza de piloto y se hace el dormido en el Nagorno-Karabaj -entre otras-
    Y esa reflexión sobre las plagas del mundo actual me pareció tan buena que cuando la lei me quedé de piedra, dándole mil vueltas y pensando: este hombre es un genio!

  26. Al Dice:

    Excelente recomendación, excelente libro! Saludos desde América Latina.

  27. Al Dice:

    Lo mejor de libro: La traducción.

    ¿Qué le falta?: Podría haber sido mejor editado.

    Puntuación sobre 10: 10 (Se necesita una mejor edición).

  28. Beata Nowacka y la intensidad de Kapuscinski « 111213produccionumh Dice:

    […] abordando de lleno algunos de los momentos más intensos de la vida periodística del autor de Imperio y demostrando así, entre otras cosas, que la leyenda que se creó alrededor de él no era tan […]

  29. Santiago Dice:

    Es un gran libro. Al que hizo un apunte sobre “Viajes con Heródoto”, decirle que es aún mejor, sobre todo para los que, como supongo en esta web, les guste la historia, ya que además de viajar por el mundo hace referencias a los nueve libros de la “Historia” de Heródoto.

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