EL IMPERIO ROMANO – Isaac Asimov

9788420643403Existen muchos libros y multitud de autores que se han ocupado del Imperio Romano, y a veces no resulta sencillo para el profano en el periodo elegir entre un material tan vasto. Desde los clásicos estudios de Gibbon y Mommsen hasta los modernos de Grimal, Goldsworthy o Mary Beard, por citar solo a algunos, la oferta es inmensa. Sin embargo, a menudo se echan en falta libros menos densos, tanto para quienes solo quieran una visión condensada de la materia, como para aquellos que buscan refrescar conocimientos. Es quizás aquí donde cabría ubicar este pequeño libro del prolífico novelista y divulgador Isaac Asimov, englobado dentro de la popularmente denominada “Historia Universal Asimov” que comprende catorce volúmenes con la pretensión de acercar al gran público la historia de una manera sencilla y amena pero rigurosa. Y eso es justo lo que encontraremos en este breve tomo acerca del Imperio Romano, menos de 300 páginas que abarcan desde los inicios del Principado con Augusto hasta el establecimiento de los reinos germánicos y la desaparición de la parte occidental del imperio en el último tramo del siglo V. 

Asimov divide el libro en diez capítulos que, por orden cronológico, cubren toda la época imperial, asignando cada uno a un emperador o a su dinastía (linaje de Augusto, Vespasiano, Nerva, Severo, etc). Dedica una extensión variable a cada emperador, según su importancia y logros, describiendo brevemente las circunstancias en que accedió al trono, los hechos principales de su reinado y el final del mismo. Se atiene para ello a los datos aportados por la historiografía romana clásica, aunque ello no impide que, a veces, incluya opiniones o pareceres de su propia cosecha, tildando por ejemplo de “biografías chismosas” los escritos de Suetonio sobre las vidas de los Césares o matizando con argumentos las creencias establecidas sobre la crueldad de emperadores con mala prensa como Tiberio o Domiciano. A lo largo del texto incluye también epígrafes referidos a la vida cultural de cada período y cita a los autores más relevantes y sus obras, sean historiadores como el citado Suetonio, Tácito o Flavio Josefo, escritores como Plutarco o Apuleyo, hombres de ciencia  como Galeno o Plinio el Viejo o filósofos como el mismo Marco Aurelio, Séneca, Plotino o Boecio. Asimov dedica un espacio importante a la historia del pueblo judío bajo el imperio y al nacimiento y desarrollo del cristianismo, sobre todo en la época de Tiberio y más aún a partir de Diocleciano, ligándolo de manera definitiva al devenir del imperio a partir de Constantino y el Edicto de Milán.

En cuanto a la decadencia y posterior desaparición del imperio romano de Occidente, Asimov las atribuye a una combinación de factores que comienza a tratar en el capítulo dedicado al período de anarquía que aconteció a partir del asesinato de Alejandro Severo. Según Asimov la causa principal de la anarquía residió en el hecho de que el ejército dominaba al Estado y ya no estaba, como antaño, unido por grandes ideales comunes. Cada vez más era reclutado en las provincias y entre las clases más desfavorecidas, y muchos de sus integrantes eran bárbaros. Prácticamente cualquier jefe legionario podía servirse de sus tropas para proclamarse emperador, y así surgieron una serie de emperadores que, casi invariablemente, morían en actos violentos al poco de acceder al trono. Esto, unido a las continuas guerras con Persia, la progresiva barbarización del ejército y el debilitamiento de las fronteras (con las consiguientes invasiones) y de la economía, y ligado al gobierno poco capaz de algunos emperadores, conduciría al colapso y desaparición del imperio romano en su parte occidental, a pesar de figuras tan importantes como Diocleciano, Constantino o Teodosio. Asimov se ocupa en el último capítulo de la organización de los diversos reinos germánicos occidentales y la consolidación de la parte oriental del imperio que daría lugar al futuro Imperio Bizantino. El libro incluye al final dos apéndices, uno con las principales genealogías imperiales y otro cronológico que comprende los principales eventos desde el 753 a. C., año 1 de la fundación de Roma, hasta el 493 d. C., cuando Teodorico I se apodera de Rávena y mata a Odoacro.

En definitiva, sin aspirar a ser, ni mucho menos, un texto de referencia, esta historia del Imperio Romano de Asimov constituye una exposición breve pero jugosa que cumple perfectamente su función de presentar, a grandes rasgos, el desarrollo histórico desde la proclamación de Augusto hasta la instauración de los reinos germánicos. El autor se sirve para ello de una prosa amena y rica en anécdotas y datos históricos curiosos, apta para el gran público pero sin renunciar nunca al rigor histórico.

 

EL IMPERIO ROMANO – Isaac Asimov. Alianza Editorial (el libro de bolsillo), 279 páginas, 1981 (2000: 1ª ed. en Humanidades).

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30 Respuestas a “EL IMPERIO ROMANO – Isaac Asimov”

  1. Iñigo Dice:

    Bravo. Buena reseña y muy completa.

  2. Vorimir Dice:

    Como curiosidad, tiene otra que cubre el periodo anterior, “La República Romana”·
    Y bueno, este libro lo recordaré siempre como el primer libro de romanos que me leí -lo saqué de la biblioteca del colegio con 10-11 años – y lo considero el germen de mi interés por la historia y el mundo romano. Además, recuerdo muy mucho otro libro suyo sobre los dinosaurios y su extinción que me llamó mucho la atención de pequeño. Asimov fue uno de los que abrieron mi mente a la curiosidad científica y las ganas de saber más de todo.

    No les he querido dar un re-lectura a ninguno ya que entiendo que ya los tengo muy superados, pero me alegra ver que todavía siguen cumpliendo su función de puerta de entrada hoy día.
    ¡Gran reseña Arturus!

  3. Arturus Dice:

    Gracias, compañeros;) El de La República Romana lo compré hace poco, ya que tengo esa etapa bastante verde a excepción de las Guerras Púnicas y el período de Julio César. Por lo demás, son libros que cumplen perfectamente como introducción. Por cierto, el dedicado al Imperio Bizantino (Constantinopla en su colección) también está muy bien.

  4. Arturus Dice:

    Genial la cabecera, gracias.

  5. Neander Dice:

    Mi profesor de Historia Antigua, en primero de carrera, de Asimov me recomendó “Historia de los Egipcios”; para tener una visión inicial del período. No lo leí todo, pero siguiendo está línea introductoria, me pareció muy adecuado.

  6. APV Dice:

    A nivel introductorio básico, pero en mi caso también me queda muy atrás.

    “Según Asimov la causa principal de la anarquía residió en el hecho de que el ejército dominaba al Estado y ya no estaba, como antaño, unido por grandes ideales comunes.”

    Eso un aspecto muy a discutir.

  7. Hassah Dice:

    Gracias por la reseña. Me ha traído el recuerdo de los buenos ratos debidos a Asimov y su obra. Creo que cumple con su función divulgativa como muy pocos otros escritos, y hasta aprecio sus digresiones personalísimas, sus juicios de valor casi desvergonzados y todos esos asuntos que en otros autores nos ponen a la defensiva, pero que en estos libros consigue el autor convertir en parte de ” un habla coloquial”, con matices casi de oralidad, como si emulase una amena charla sobre el tema con un conocido, de la que no se espera una rigurosidad o asepsia absolutas. El propio guión de la obra (s), las vueltas y revueltas a lo mismos asuntos, los chascarrillos, refuerzan y construyen esta sensación de trasmisión holgada y cercana. Un gusto.
    Y no olvidemos el momento y lugar en el que Asimov se “atrevió” a verter esas opiniones tan personales en su pretendida “Historia Universal dirigida a los norteamericanos”.

  8. Farsalia Dice:

    Leí los libritos de Asimov hace más de veinticinco años (con mi primer “sueldo” trabajando en una panadería los fui adquiriendo). Como primerísima aproximación, están bien… pero sólo como eso. Muestran un panorama general bastante discutible, como menciona APV para este volumen en particular, pero como tampoco tratan de profundizar no se lo tendremos en cuenta. Su mayor valor (o ese debería ser) es que abren el apetito para lecturas de mayor poso. A mis alumnos, cuando los citan en sus trabajos, siempre les digo que piquen más alto, que no en balde están realizando una asignatura universitaria… no una somera introducción al mundo romano.

  9. Arturus Dice:

    Evidentemente, Asimov tenía sus propias ideas sobre los temas que trataba y muchas de sus opiniones son discutibles. No era un historiador profesional y eso se nota. La clave para sacar el partido a sus obras reside en lo que ha comentado Hassah y, evidentemente, en tener en cuenta como explica muy bien Farsalia, que sus libros son aproximaciones y plataforma para lecturas mayores. Y para quien se contente con ellos, tendrá al menos un esquema bastante claro de las épocas tratadas.

  10. Toni Dice:

    También opino que los libros de Asimov son muy buenos para introducirse en un tema y luego, si te interesa, ampliar conocimientos con otras lecturas.

  11. Nuruialwen Dice:

    Gracias a ti, Arturus, por el piropo a la cabecera, y por supuesto por la reseña: me hizo mucha ilusión verle las patillas al Buen Doctor (aquí en su faceta histórica, faltaría más). Lo que le he disfrutado en todos sus géneros y lo que me ha hecho soñar este hombre en la ciencia-ficción. Saludín.

  12. Arturus Dice:

    Ahora mismo estoy con “Los robots de Aurora” y tengo previsto empezar con la Fundación en breve… Un grande, Asimov, sin duda.
    Saludos, Nuruialwen;)

  13. Clodoveo11 Dice:

    Excelente reseña, Arturus. Retrata muy bien lo que supone la divulgación de Asimov.

    El principal mérito que le veo a Asimov es que divulga la historia desde el punto de vista de un científico. Y me parece que lo hace atinada y resolutivamente. Sí que es un texto de iniciación para quien quiera profundizar… pero para quien no quiera, y no necesite nada más, se queda con las nociones fundamentales y, ojo, fundamentadas que hay que saber. Asimov, como en los documentales historicistas americanos tan alegremente criticados, te da tres o cuatro nociones básicas que hay que saber (aun repitiéndolas hasta la saciedad), pero basándolas en causas y efectos al más puro estilo científico. Porque muchas veces en historia se sueltan afirmaciones sin base, sentido ni argumentación alguna, mientras Asimov las justificaba y razonaba todas en una hilazón argumental genial; abierta después, sí, a discusiones o interpretaciones, pero no lejanas de la verdad de fondo. En ese aspecto Asimov sería todo lo coloquial y divulgativo que se quiera, pero era riguroso: no olvidemos que era un científico, y trabajaba con hechos demostrados.

    La historia es un campo abierto a lo subjetivo e interpretativo, pero hay que esforzarse por tratarla lo más científicamente posible. Véase por ejemplo el párrafo referido: es evidente que desde finales de la República el Ejército es la pieza clave y decisoria del Estado, y que quien obtiene mayor respaldo de las tropas resultaba emperador (las magistraturas cada vez pintaban menos). Y que se perdieron ideales, pues es evidente que sí. Si no hubiese habido un ideal como referencia, es decir, una República romana con sus conquistas sociales y sus símbolos identitarios, es más complicado explicar la fidelidad del Ejército a cónsules cambiantes y aristocracias tradicionales; fue después, cuando afloraron los personalismos militares y la República se expandió a tamaños “imperiales”, además de una mayor heterogeneidad en su composición, cuando el Ejército dejó de identificarse con las instituciones representativas y apuntarse al mejor postor como actor decisorio. Así que pese a los matices que se le pongan al aserto de Asimov, no deja de ser cierto: los ideales, las ideologías, los símbolos, han tenido y tienen peso en la historia y las gentes.

    Así que los libros de Asimov si se considerasen como formación histórica divulgativa general para el conjunto de la población, serían más que suficientes y muy didácticos e ilustrativos: ya hubiéramos querido que la ilustración histórica general hubiese sido de este tipo, cientifista, analista y centrada en la adquisición de nociones básicas sóldamente fundamentadas, y no en prejuicios, sesgos de toda ralea e influencia, afirmaciones sin base y doctrinarismo vergonzoso. Más ciencia en la historia y menos literatura, eso es lo que hace falta.

    Opino, como decía aquél. :-)

  14. Arturus Dice:

    Gracias, Clodoveo. Y comparto mucho de lo que dices, la Historia no deja de ser una ciencia, “blanda” pero ciencia.

  15. APV Dice:

    Clodoveo hacer un reduccionismo a unos supuestos ideales comunes o una decadencia moral,… me parece simplista. Como se vio el ejército de la Republica Tardía se vendía al mejor postor o cambiaba de comandantes, y en Alto Imperio hubo dos años de cuatro emperadores, y el Imperio se encontraba en su apogeo.
    Del mismo modo eso no explica porque la parte Oriental sobrevive ¿o acaso no tenían los mismos ideales?

    Hablar de la decadencia del ejército romanoccidental, que realmente murió matando hasta sus últimos reductos, no puede ser simplificado tanto en valores morales.
    Hubo errores, crisis políticas, un problema dinerario (esto último lo demuestra un emperador olvidado cómo Anastasio que puso en orden las finanzas tras las crisis de León y Zenon y la del 468, y estabilizar la moneda pagando bien a las tropas y así desbarbarizar el ejército), divisiones internas,…

  16. Farsalia Dice:

    Aparte de que no es el mismo ejército “romano” el del último siglo republicano (y no es el mismo el de la época de Sila que el de la época de César), como tampoco el de la época de Augusto, Tiberio, Nerón, Vespasiano, Domiciano, Trajano, Adriano, Marco Aurelio, Septimio Severo, Maximino el Tracio, Decio, Aureliano, Diocleciano… y luego ya en el los siglos IV y V. Ni el ejército ni los “romanos” ni su propia concepción de la “romanidad”; además de la reevaluación de las últimas décadas sobre la “crisis” del siglo III o el colapso del siglo V. Temas que, obviamente, Asimov no trata en su librito (y que hay que tomar como lo que es)… ni pretende entrar en un debate que no le interesaba para su libro sobre el final del Imperio. Se sitúa en una explicación general muy en boga, junto con la barbarización del ejército, en la primera mitad del siglo XX. Pero, insisto, Asimov no se lo plantea… ni lo necesita para su librito, muy introductorio.

    Sobre la historia como “ciencia”, bueno… digamos que una cosa es el método científico (y que se puede adaptar a una especialidad humanística e incluso social como la historia) y otra que la historia sea una ciencia que se rige por reglas y métodos exactos.

  17. Clodoveo11 Dice:

    APV, el mundo romano, como el bizantino, medieval o el nuestro mismo, tenía sus baremos genéricos morales, o éticos. Por supuesto que los libros de Asimov son introductorios y no iba a extenderse en discusiones, pero en grandes rasgos y referido al periodo republicano (los ejemplos que aduces son de la República tardía e Imperio, en los que en mi comentario previo ya he advertido del deterioro de tales valores) la afirmación de Asimov no es nada desatinada. Los pueblos y gentes, aunque hoy día nos cueste creerlo, se han movido durante siglos por causas intangibles también. Y en cuanto a la resistencia del ejército romano tardío, pues depende. En Hispania poca resistencia hubo a los bárbaros de paseo impune por la Península, y en otros sitios por el estilo.

    Farsalia, que hubo una barbarización tardía del ejército y que el mismo, desde la República tardía, ya no es una unidad al servicio de la misma sino de los sucesivos caudillos militares resulta un hecho que no desvirtúa las tesis de Asimov, que parten de una realidad militar muy “itálica” o ideológica que después evoluciona a mayor heterogeneidad y fidelidades cambiantes. Puedes precisarlas o acotarlas como quieras, pero en general así resulta.

    Nadie dice que la historia sea exactitud, pero si se puede rebajar lo posible el subjetivismo de la misma analizando críticamente lo que tenemos, saldríamos todos ganando.

  18. Farsalia Dice:

    Insisto, no es el mismo ejército ni la misma “Roma”, Clodoveo, ni esos mismos “ideales”. Y eso Asimov, como es lógico, no lo trata, pues su libro no pretende hacerlo. Pero asumir sin más esa imagen que mencionas, proveniente de un libro muy introductorio además, sin tener en cuenta la muchísima literatura, factores y análisis que hay sobre el tema, es reduccionista. Démosle a este librito el valor que tiene… pero no saquemos conclusiones generales sobre cuestiones que trata muy superficialmente. Las cosas como son.

  19. Clodoveo11 Dice:

    Ay, Farsalia, Farsalia, Farsalia. :-)

    “La causa básica de la anarquía residía en el hecho de que el ejército dominaba al Estado, y ese ejército ya no era una fuerza unida siquiera por los más vagos de los ideales comunes. Era reclutado cada vez más en las provincias y entre las clases más pobres, y vivía en condiciones que lo alejaban completamente de los civiles del Imperio. Peor aún, un número creciente de soldados fueron reclutados entre los bárbaros germanos que habitaban al norte de la frontera romana. Eran buenos combatientes ansiosos de alistarse por el dinero y la elevación del nivel de vida que el ejército les brindaba, mientras que los romanos eran cada vez más renuentes al servicio militar.” Capítulo 6, “La anarquía”, sobre la situación tras la muerte de Alejandro Severo en 235.

    Vamos a ver. ¿Es FALSO lo que dice Asimov?

    He dicho en mi comentario que esta situación NO era la de los tiempos de la República temprana y anterior a la etapa final caudillista. ¿Has leído mi comentario? Pregunto.

    ¿Que es “reduccionista” su comentario? Joder, ponte a escribir una historia completa y equilibrada del Imperio en 264 páginas y a ver si eres o no reduccionista. Precisamente esa es su virtud científica: que extrae lo ESENCIAL que hay que saber sobre el tema sin perder rigor, falsear, divagar o especular. Tan sencillo como eso.

  20. Farsalia Dice:

    ¿Falso? No. ¿Parcial? Sí. ¿Reduccionista? También. Es querer resumir un proceso complejo en unas pocas líneas; pero eso es propio de obras introductorioas, y especialmente de una como la de Asimov que no trata de profundizar. Es fácil ver en esa conclusión ecos de Gibbon, Rostovtzeff y otros autores de la segunda mitad del siglo XIX y primera del XX… lógicamente los autores que leyó Asimov en su época para escribir su libro medio siglo. ¿Si viviera Asimov ahora escribiría eso? Pues no: lo matizaría, lo ampliaría, lo pondría en su contexto, analizaría la cuestión desde diversas perspectivas y llegaría a otras conclusiones. Su libro es fruto de su época (como lo son muchos)… pero los tiempos cambian, el estudio de un tema como el que se plantea en ese párrafo se ha ampliado (afortunadamente) y hoy contamos con muchas otras explicaciones. Y de ese modo es como debemos asumir las conclusiones del librito de Asimov, no tomarlas como algo cerrado y absoluto. Son lo que son… ni más ni menos.

    Si uno quiere quedarse con una esa explicación de la “anarquía” y la “caída” del Imperio romano, adelante. Pero no es ni mucho menos la única ni desde luego no hay una sola. Roma mutó constantemente, cambió su “esencia” a lo largo de muchos siglos, se “transformó”, sus “ideales”, por emplear esa palabra que mencionabas antes, fueron cambiando a medida que pasaron los siglos. Las instituciones, y eso incluye al ejército, cambiaron, pues los objetivos cambiaron. En eso estamos de acuerdo, y en parte Asimov incide en ello… pero hay muchos más factores a tener en cuenta y que no pasaban únicamente por la cuestión militar (es un amplio debate que excede el objetivo de esta reseña).

    El objetivo de un libro como el de Asimov es la concisión y la síntesis; no una conclusión cerrada. Pero, una vez superado ese estadio, y si uno realmente quiere comprender la magnitud de la cuestión, hay que ir más allí. Para mí, la lectura de su libro fue hace muchos años el punto de partida que me llevó a muchas otras lecturas (algunas de las cuales has realizado, como Heather, por ejemplo) y estudios, y a entender muchas otras cosas (y las que llegarán). En última instancia, y vuelvo sobre ello, el libro de Asimov (insistimos: introductorio) abre la puerta para llegar a muchas otras conclusiones que él mismo no planteó (ni le interesó hacer: no era su objetivo). Y con eso uno debe quedarse, sobre todo si pretende seguir indagando con el tema. No quedarse con una lectura cerrada y, sí, reduccionista (pues lo es: pero así suelen ser las síntesis para un publico muy generalista… y como tal debemos asumir este libro). Ir más allá, de eso se trata. Luego cada cual que se quede con lo que quiera… si quiere quedarse con un librito tan introductorio como este.

  21. APV Dice:

    Yo estoy con Farsalia, me parece reduccionista e incluso anticuada la visión de Asimov.

    Dices que se reclutaba entre los más pobres, eso pasaba en la Republica también, dices que se barbarizo pues eso es matizable igualmente. El ejército se volvió impopular para muchos romanos por el sencillo problema económico y no tanto de moral (moneda inflaccionada y competencia del sector privado en la recluta).

    Hablas de Hispania pues en realidad para ser una provincia sin ejército ofreció resistencia y hubo combates contra unos bárbaros más endurecidos (según Heather). Mira que fue de los ejércitos de campaña occidentales, se apegaron a los últimos reductos romanos luchando, e incluso tras la caída existieron remanentes imperiales.

  22. Clodoveo11 Dice:

    No voy a volver sobre el tema del reduccionismo y de que hay que leer más libros para saber sobre el Imperio: ya he explicado el enfoque científico y esencialista con el que funciona Asimov, y lo que pretende cuando escribe.

    Y precisamente en ese sentido es donde coincide con Heather, Ward-Perkins y otros (con los “annalistas” y los marxistas no, ¿eh?) en que la causa de la caída del imperio fue básicamente militar. Un imperio muy grande y muy difícil de defender si hay ataques serios sobre él. No veo que Asimov contradiga a estos autores, sino que los ratifica en lo esencial, repito. Cuando se comprueba la sucesión rápida de emperadores es evidente que hay dos conclusiones: el ejército es factor decisorio en la estructura de mando y se mueve por sus propios intereses. Y sabido es que era cada vez más profesionalizado (sobre todo desde Mario), y más barbarizado (bueno, sobre todo al final, ahí podríamos detallar más). De las crisis podemos añadir y discutir todas las variables fiscales y económicas que os parezca, pero que el núcleo del problema fue militar no lo discuten los autores. ¿Qué resistencia ofrecía Hispania si ya en el s.III francos y alamanes recorrieron la Península hasta 2 veces con completa impunidad y acabaron pasando a África? Por no decir lo que pasaría después con varios pueblos estableciéndose definitivamente.

    Que con la extensión del Imperio el ejército tiene que absorber más recursos, recurrir a tropas profesionalizadas o incluso mercenarias, de carácter más local, menos apegadas a lo “romano” y de fidelidad más dudosa… fue inevitable entonces y en otros imperios. ¿La inestabilidad del mando imperial, la extracción militar de los emperadores, las crecientes y sucesivas secesiones y rebeliones locales de mandos militares, etc, son acaso casuales? ¿Acaso los problemas económicos, que los hubo por la macroexpansión territorial y el estiramiento de recursos fiscales, no tenían su máxima expresión en la debilidad de un ejército puesta a prueba por enemigos exteriores cohesionados?

    Podemos discutir detalles hasta la saciedad y darle las vueltas a la noria que queráis, pero el hecho es que Asimov identifica, sin necesidad de Gibbones o historias, el núcleo militar del problema. Y la arqueología de Ward-Perkins o los análisis de los que han venido detrás, en lo científico que pueda deducirse, no lo deslegitiman.

  23. Farsalia Dice:

    Y es que, además, el problema de la “anarquía militar” del siglo III no sólo se explica con una sola causa y además, en ese medio siglo, se producen situaciones muy cambiantes (no es lo mismo a la muerte de Maximino el Tracio que con la captura de Valeriano por los persas, o a la muerte de Claudio II o en el momento en el que Caro y sus hijos se enfrentan a Diocleciano). Situaciones muy diferentes de los problemas que encarará el Imperio a lo largo de varios momentos del siglo IV o incluso el V. y que no se reducen simplemente a la “barbarización” del ejército o la recluta de civiles pobres. El desastre de Adrianópòlis en el año 378, por ejemplo, no se explica únicamente por una “invasión” de los godos. De hecho, acostumbrados a una visión “causal” de la caída del Imperio, no se suele tener en cuenta que el ejército romano, a lo largo de un “largo” siglo V, vivió momentos muy diferentes entre sí, y que no es prácticamente hasta la década de los años 460 cuando todo el edificio se cae. Es muy interesante, al respecto, la plasmación de la problemática que recoge Peter Brown en su último libro, a tenor de los estudios de las últimas décadas y hasta la publicación de su obra en 2012.

    Por otro lado, y sin perjuicio del debate, cada uno tiene su punto de vista y me temo que no vamos a avanzar en esta cuestión: la valoración del libro de Asimov. Pienso, a tenor de lo ya expuestro, que es un punto de inicio, nada más, no algo cerrado. Y que debe (si el lector tiene esa curiosidad… que es lo deseable) incentivar ulteriores lecturas, con un mayor grado de profundidad.

  24. Clodoveo11 Dice:

    “El desastre de Adrianópòlis en el año 378, por ejemplo, no se explica únicamente por una “invasión” de los godos.”

    Pues quita a los godos de la ecuación y la cosa se queda complicadilla para explicar… ;-)

    “el problema de la “anarquía militar” del siglo III no sólo se explica con una sola causa “. Es evidente, pero las hay más importantes unas que otras. La militar, sobre todo.

    “…que no se reducen simplemente…”. Es un libro introductorio, recuerda. Hay que señalar lo principal y quien quiera ya irá hilando.

    “…no vamos a avanzar en esta cuestión: la valoración del libro de Asimov. ” Obviamente, pero eso no quiere decir que Asimov o su libro sean una porquería. Es un texto muy válido para informarse alguien con lo básico y con rigor.

    “…es un punto de inicio, nada más, no algo cerrado.” Nadie ha dicho lo contrario. En mi primer comentario, que nunca se lee, abundaba sobre ello. :-)

  25. Farsalia Dice:

    Nadie dice que el libro de Asimov sea una porquería… sólo valorarlo como lo que es. Nada más (lee también los demás mensajes). ;-)

  26. APV Dice:

    Una invasión militar, pero que no puede dejar de lado otros factores, Napoleón decía que un ejército necesita dinero, dinero y dinero, y la crisis económica y la bimonetarizacion no ayudó a sostener al ejército.

    En el s. III se discute la segunda invasión del 276 porque las pruebas son contradictorias y se discute el alcance del daño de la de la década del 250. En el s. V vemos resistencias parciales, a pesar de no tener un ejército de campaña hasta la década del 420.

    Adrianopolis fueron los godos pero más cosas, a fin de cuentas los romanos habían vencido a los godos a domicilio pocos años antes: un emperador impaciente, una situación difícil en los Balcanes, un ejército que acaba de llegar del frente oriental, errores,…

    Farsalia tiene razón en lo del 460s, en concreto el desaste de Cabo Bonn en el 468 acabó con el Imperio de Occidente, sino sobreviviría y podría recuperar el control, al menos de gran parte.

  27. Arturus Dice:

    Bueno, bueno, menuda discusión erudita se ha montado… Me parece genial, por supuesto, con estos debates las reseñas ganan muchísimo.

  28. Clodoveo11 Dice:

    APV, no te quito la razón en todo lo que comentas, y en la importancia de la economía. Pero precisamente las dificultades fiscales y financieras en general hubiesen podido mantener un ejército debilitado o poco reactivo si no se hubiese visto sometido a pruebas, osea, presiones exteriores serias. Tenemos por ejemplo al imperio Persa cuya estructura satrápica ya lo debilitaba militarmente mucho tiempo antes de la eclosión de Alejandro, como lo demostraba sus problemas para sofocar las rebeliones egipcias o sus fracasos expansionistas por el Egeo. Pero mientras no llegaron los problemas serios con Alejandro se mantuvo en plenitud. O véase el ejemplo de los otomanos, “enfermos” hasta el XX.

    Las invasiones del III, sea cual sea su alcance, sí que provocaron una sensación caótica en la cúpula, y asimismo la sucesión de emperadores. Cuando los partos osan capturar al propio emperador es que algo muy grave está pasando militarmente hablando. Y ya posteriormente vemos a los godos como cuerpo intruso tanto territorial como militarmente… otra cosa es, y debe reconocerse, la fabulosa capacidad imperial para reinventarse a sí misma y seguir adelante hasta casi no desmoronarse el tinglado sino muy al final. Pero el edificio estaba gravemente dañado, aunque el Titanic siguiese navegando. :-)

  29. APV Dice:

    En primer lugar respecto a Persia el fracaso en Grecia no fue tanto una falta de recursos como errores tácticos y estratégicos, pero a la larga recuperaron el control del Egeo oriental, y jugaron con las potencias gringas enfrentándolas entre sí.
    Egipto fue sometido a pesar de ser apoyado desde fuera y de la rebelión de los sátrapas.

    Precisamente sería esa rebelión la que llevo a debilitar las fuerzas militares de las satrapias y con ello cuando llegó Alejandro la defensa era más débil, aunque no inexistente pues la primera embestida durante el reinado de Filipo fue contenida en la costa. El imperio persa pese a lo que digan los helenos no era un estado tan decadente en tiempos de Dario IIi.

    Respecto al s. III fue un caos, un todos contra todos, y lo raro es que no se colapsara como sucedió a otros imperios en situación similar.

  30. Clodoveo11 Dice:

    Entre que las enfrentó Persia y que ellas ya estaban deseando darse caña… todo eso a Persia le vino muy bien, porque una Hélade bien coaligada no creo que tuviera problemas para por lo menos retener la Jonia asiática. Las derrotas de Micale y Eurimedonte fueron una muestra, y las divisiones exteriores no urgían a Persia a movilizar sus heterogéneos recursos. Por supuesto que hablamos de un imperio tremendo en extensión y hombres, pero hasta Alejandro nunca tuvo enemigos serios de verdad; dominaban territorios extensos desérticos en su mayoría y los problermas defensivos se concentraban en accesos costeros y estratégicos, que si caían provocaban efectos dominó.

    Puede que los persas no estuviesen “decadentes” según la visión helena, pero sus recursos militares eran más de acumulación humana y dominio de espacios abiertos que de superioridad tecnológica, como mostró Alejandro, además de las limitaciones táctico-estratégicas que comentas y que ya se evidenciaron en las guerras Médicas. Las derrotas en suelo y costa que sufrieron demuestran un desconocimiento del terreno, de movimientos de tropas y naves, de maximización de la tecnología existente bastante notables a mi entender.

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