EL HOMBRE SIN NOMBRE – Víctor Blanco, Alexander Páez y Carlos Bassas

el_hombre_sin_nombre_5526_9NrB2jsoCuando una editorial decide fundarse como Ronin literario el propio nombre es toda una declaración de intenciones. Como ya habré explicado en reseñas anteriores, el ronin es el samurái que quedaba sin señor, desarraigado y errante, una mancha a ojos de los otros samuráis pero aun un miembro de esa casta de guerreros, muy por encima del pueblo llano. Al verse abocados a una vida de pobreza -ya que no tenían ningún señor feudal que les procurase ingresos por sus servicios- se veían abocados a alquilar su espada o a darse al bandidaje. Algunos decidían llevar una vida errante de perfeccionamiento y mejora espiritual y militar, pero estos eran los menos, aunque entre ellos podamos contar al famoso Miyamoto Musashi, por cuyas hazañas terminó entrando al servicio de un gran señor y cuya figura ha definido al arquetipo.

Así, bajo este sello se reúnen escritores errantes, dispuestos a publicar lo que les apetece, sin estar regidos por el mercado; literatura de género, de evasión y aventuras: Acción, Ciencia Ficción y, por supuesto, literatura chambara (el equivalente al término “Capa y espada” pero relativo al mundo samurái). Y si hay un ronin famoso en el mundo del cine ese es uno con el rostro y el chorro de voz del admirado Toshiro Mifune, ideado y dirigido por el no menos famoso Akira Kurosawa; en dos películas, Yojimbo y Sanjuro, colaboraron ambos genios para dar vida a un personaje truhán y picaresco, pero también duro y espadachín sin igual, capaz de sentir piedad y empatía por los desfavorecidos; un arquetipo que sería luego copiado por Sergio Leone en la figura del pistolero errante encarnado por Clint Eastwood; curiosamente, la productora del director italiano perdió un juicio con su homóloga japonesa por plagio de Yojimbo en Por un puñado de dólares y terminó ganando la nipona más que un puñado de dólares, más de los que habrían debido pagar los italianos si hubieran comprado los derechos de adaptación.

Su influencia nos ha llegado por las películas de Kurosawa y por las de Leone. Curiosamente, Mifune encarnó al personaje en dos películas más tras finalizar su colaboración con Kurosawa, con quién llegó a un acuerdo para interpretarlo bajo el sello de producciones del propio Mifune; así, se enfundó en su kimono y empuñó su sable en un par películas más: Zatoichi contra Yojimbo y El incidente en el paso de la sangre, obras aun por editar en España y que solo buceando mucho por internet podemos encontrar con subtítulos para poder disfrutarlas. Háganlo si les gusta el género.

Pero a lo que iba, que me ponen samuráis y cine y me pongo a divagar incluso mientras escribo. Esta novela nace como un homenaje a esa figura del ronin de Mifune y Kurosawa y así sus historias solo tienen en cuenta las dos primeras películas. Todo un ejercicio de género y un homenaje a la figura más icónica del género chambara y a un actor y un director que fueron dos de sus grandes impulsores.

En sus páginas nos encontramos tres historias independientes a modo de relatos largos -sobre cien páginas cada uno- que nos narran alguna de las aventuras de nuestro protagonista. La primera de ellas está escrita por Víctor Blanco, conocido por su obra de fantasía Delbaeth Rising -con cuya segunda parte amenaza- y la novela distópica Noches de Suburbio -finalista del IV Premio Minotauro y la cual ando leyendo de poco en poco-, así como de varios relatos. Y, aparte, es uno de los editores de la propia editorial. Así publica cualquiera, me diréis; pues no. Bueno, pues sí pero no es el caso. Víctor Blanco es, aparte de un buen escritor, un gran fan del género chambara. Su estilo y su relato se adaptan perfectamente a ese mundo sucio y desarrapado en el que nuestro admirado protagonista se veía obligado a (mal)vivir. Además, el guión encaja también en cualquier historia del género chambara, un pequeño grupo de samuráis enfrentados a unos despiadados bandidos por un tesoro desaparecido, y Sanjuro, como no podía ser de otra forma, termina implicado aunque sea contra su voluntad. Tal es su clasicismo y su fidelidad a las películas que cuando lo leía me di cuenta de que me imaginaba la narración en blanco y negro, como las propias películas de Kurosawa sobre el personaje. Adelanto ya que este ha sido, en conjunto, mi favorito de los tres. Víctor, si lees esto que sepas que también soy un ronin y me vendo barato. Libros, cervezas, unos billetitos, lo que sea.

El segundo relato nace de la pluma de Alexander Páez, webmaster de la página dedicada a la cultura japonesa El peso del aire (con la que he colaborado esporádicamente), joven autor muy implicado en el mundo literario y editorial y con, por supuesto, el japonés. Su narración tiene un carácter distinto, juvenil casi, en una relato donde nuestro ronin es el guardaespaldas de una misteriosa joven que está siendo perseguida por unos despiadados enemigos. Posee una carga fantástica que no está presente en los otros dos relatos y la estética y la narración me hicieron recordar en algunos momentos más al mundo manga y anime, con series como Kenshin o Basilisk, que al de Kurosawa. Así, este relato es el contrapunto a dos de corte más clásico, tamizado por la juventud y esa cultura e imaginaria del anime japonés que tanto ha mamado la generación de los 80 y los 90 (y hasta parte de la de los 70) y a la que él ha decidido dar rienda suelta en sus páginas -o esa impresión me ha dado la lectura-. Quizás peca así de dejar a nuestro protagonista, un gran guerrero pero de naturaleza mundana, en un segundo plano ante amenazas y poderes místicos más allá de su control y capacidad de lucha y donde la auténtica protagonista es la joven Yuu, terminando por echar en falta algo más de peso de nuestro estimado Sanjuro en el desarrollo de la trama. Aun así, un relato muy divertido, muy bien escrito -seré franco, mejor de lo que me esperaba al no haber leído nada antes y siendo uno de sus primeros escritos, o eso creo- y muy visual. No puedo evitar imaginármelo como un anime conforme lo leía.

El último autor de esta triada no necesita presentación: Carlos Bassas ya ha sido reseñado por mí mismo en esta página con su saga de Aki Monogatari, donde mezcla la mitología japonesa con el mundo de los samuráis y de la que pronto tendremos noticias del tercer tomo. Además, es un autor conocido por sus novelas del inspector Corominas y por su implicación en las jornadas dedicadas al género Negro por toda la geografía española. Y además es un tipo muy majo y me invitó a cervezas en Granada. Y sabe esgrima japonés. Y sé que tiene una katana. Así que no podré hablar muy mal de él y su relato.

Estamos en un relato también de corte clásico pero que, en lugar de ser una aventura oscura en algún lugar remoto, implica a nuestro ronin en una conspiración real que trastocó el mundo político japonés de finales del XIX y que terminó provocando -o más bien, echando más leña a un fuego que ya ardía- gran agitación, de la que llegó la restauración Meiji con la caída del último Shogún (gobernador militar), un intento de modernización del país bajo los emperadores y sus ministros. Así, Sanjuro termina formando parte de la conspiración que pretende atacar al señor feudal Li Naosuke y su escolta en la puerta Sakurada de Edo (la actual Tokio). Sin embargo, Carlos Bassas juega un poco con el lector que conozca los hechos y nos da un giro final en el que digamos tiene más peso el que habría pasado si Sanjuro hubiese formado parte de esa conspiración que los hechos históricos en si mismos. La verdad es que eso me descolocó bastante al terminar la obra -yo hubiese optado por el final histórico 100% pero añadiendo a Sanjuro como catalizador- en lugar de uno alternativo. Como el propio autor me confesó, esta idea fue fruto precisamente de jugar con la sorpresa del lector versado en historia de Japón para poder dar un último giro argumental y dar más importancia al protagonista. Sin duda, el relato mejor escrito de los tres, aunque el doble giro final me dejó un poco descontento pero admito que eso es opinión de un friki purista. Aun así, con su explicación, estoy seguro de que con una relectura lo apreciaría mucho más.

En conjunto una iniciativa estupenda que funciona a las mil maravillas y que sirve para acercar el género a cualquier lector que quiera interesarse por primera vez y que también encantará al aficionado más exigente. Le cayó también como regalo de cumpleaños a un amigo muy fan del mundo cinematográfico de los samuráis pero poco dado a la lectura y me comentó que le había encantado y que se lo había leído casi del tirón. Con este ejemplo queda claro que es un libro para (casi) todos los públicos lectores, desde las novelas de aventuras juveniles hasta los que gusten de la novela histórica, el cine de samuráis o simplemente, a los que busquen duelos de katana y acción por doquier.

Título: El hombre sin nombre
Autores: Víctor Blanco, Alexander Páez y Carlos Bassas
Editorial: Ronin Literario (2016)
Páginas: 339

4 Respuestas a “EL HOMBRE SIN NOMBRE – Víctor Blanco, Alexander Páez y Carlos Bassas”

  1. Víctor Dice:

    Gracias por tan minuciosa reseña, y por darle voz a este proyecto al que le hemos dedicado no poco trabajo e ilusión.

    Me ha hecho mucha gracias lo que comentas sobre ser uno de los autores, a la vez que editor. Planteé el libro a los tres autores que tenía en mente para este libro. Dado mi 66% de éxito tuve que coger las armas y sumarme a la batalla :P

    Para un sucio ronin como yo, ha sido un gran honor publicar junto a Alexander y Carlos, dos referencias tanto en lo literario como en lo personal.

  2. Vorimir Dice:

    Que conste que en ningún momento lo decía con mala intención, eh! Gracias a vosotros por escribirlo y editarlo, ha sido la reseña que más he disfrutado escribiendo en mucho tiempo y la lectura no se ha quedado atrás.
    PD: Me encanta la cabecera ya que me encanta la portada del libro. :D

  3. Víctor Dice:

    Lo sé, lo sé!

    Solo quería aclarar que, como editor, lo único que yo quería era fumar habanos y asentir con la cabeza, ¡pero al final me tocó currar duro!

    Me alegro de corazón de que lo hayas disfrutado ^_^

  4. Hagakure Dice:

    Que apasionante es siempre este tema, ya sea libro, comic o película. Intentaré buscar esas pelis Vori. Gracias.

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