EL HEREDERO DE TARTESSOS – Arturo Gonzalo Aizpiri
Ya desde los inicios de la conquista romana, el mundo prerromano de la penÃnsula Ibérica habitualmente se muestra con la alargada sombra de Roma en la retina, siendo la Segunda Guerra Púnica el momento en que se inicia propiamente la historia de la propia penÃnsula. Roma la civilizadora, Roma la creadora de una identidad que trasciende la diversidad anterior y forja un idea «romana» de la penÃnsula. Los pueblos prerromanos, entonces, son mostrados como tribus más o menos indómitas, más o menos ricas, más o menos predispuestas al comercio y más o menos poseedoras de una religiosidad propia, con su ritual y su encarnación plástica de las deidades. Pero la Iberia/Ispania/Hispania que conocemos, o quizá vamos conociendo paulatinamente, tiene «vida» propia más allá de Roma. Y de Cartago, ya puestos, pues también se nos ha creado una imagen de Cartago como potenciadota de unas relaciones más o menos de igualdad con los pueblos peninsulares, siendo el comercio el elemento que fomenta los encuentros amistosos, los intercambios mercantiles, la diplomacia o incluso la cultura. Sin embargo, se trata de clichés, de imágenes creadas, sugeridas, inventadas o tal vez solapadas.
No trata la novela de Arturo Gonzalo Aizpiri de estas cuestiones, no sufra el lector. Su novela, de tÃtulo que a priori huele a engaño (pero que no necesariamente es), El heredero de Tartessos, tiene un objetivo más prosaico: entretenernos con las aventuras de una serie de personajes, ficticios algunos, otros históricos, que bailan en el fino limbo que une realidad y ficción. Nos sitúa en el año 229 a.C.: AmÃlcar Barca lleva ocho años construyendo un imperio en Ispania, avanzando desde el rÃo Betis (Guadalquivir) y subiendo hasta el norte, hasta las tierras de oretanos, buscando, quién sabe, ese imperio que años antes perdió Cartago ante Roma en el Mediterráneo. Una ciudad, Hélike, se le resiste. Un hombre, el rey Orissón, figura que navega casi entre lo legendario, se erige como defensor, soñando incluso con una gran coalición de pueblos que detengan al invasor cartaginés. En la aldea de Cirmo, a varios dÃas de viaje, un joven celtÃbero de nombre sugerentemente tartesio, Gerión, asume su mayorÃa de edad, busca su camino (y quién sabe si su destino) cuando en una refriega con un escuadrón cartaginés salva la vida a un misterioso hombre, Argantio (búsquense etimologÃas tartesias también). Un hombre que en cierto modo le revela el pasado de su familia, al mismo tiempo que le pide ayuda. Ayuda para Hélice. Ayuda para Ispania, en última instancia.
Arturo (permÃtaseme llamarle directamente por el nombre, más aún después de haberle conocido en el aniversario hislibrense) nos ofrece un relato netamente de aventuras. Y que huele a épica. No sólo en el hecho de mostrarnos escaramuzas, combates, asedios, batallas, sudor y sangre, con una pizca de romanticismo, un puñado de personajes atractivos y una trama que es más de lo que parece. Pues del mismo modo que los aqueos asediaron Troya durante diez años y el buen Homero nos dejó el relato de un episodio en el décimo año de lucha, Arturo, más modestamente, nos muestra un episodio local en una historia más vasta: el asedio de una ciudad, que moviliza a diversos pueblos que acuden para defenderla. No serÃa justo, sin embargo, comparar a Arturo con Homero, pues su intención es humilde y, digámoslo claro, también honesta. Arturo juega con una trama trepidante, aunque dosificada. Nos muestra a un AmÃlcar Barca en la cima de su poder, un hombre que ha luchado en muchos escenarios y que las ve venir por todas partes. Pero también un lÃder amargado, desencantado, cruel y áspero. A su lado, un joven AnÃbal es el futuro de Cartago: idealista, soñador, ingenuo en ciertos aspectos, aun capaz de sentir que el mundo puede cambiar, antes de que el mundo el cambie a él. Frente a él, Gerión el celtÃbero, también joven y que sueña con forjarse un nombre de leyenda. En medio, un asedio. ¿Qué más se puede pedir?
Pues se puede pedir y se consigue que el relato no decaiga, que el escenario histórico mostrado esté especialmente bien (re)construido (en una nota final Arturo nos habla de las fuentes utilizadas y de algunas sugerencias bibliográficas), que la acción lleve a un clÃmax que en cierto modo es el esperado (¿o tal vez no?). No siendo yo un seguidor de la novela histórica de fuerte empaque militar, he de reconocer que he disfrutado con el texto de Arturo. He disfrutado con la viveza de su relato, con su honestidad, con el hecho de que no me engaña, sino que me cuenta una historia que huele y sabe a historia, que es verosÃmil, que te hace pasar un buen fin de semana de lectura, que te mantiene enganchado. Y tratándose de un autor novel, cuyas ocupaciones habituales divergen de la historia o de la literatura histórica, aún tiene más merito. Como en el caso de Alfonso Velayos en su Emporion, reseñada no hace demasiado tiempo. Ambas novelas se sitúan en escenarios y tiempos similares, aunque el libro de Alfonso no tiene un componente tan aventurero como en el caso de la novela de Arturo. Con ambos textos podemos viajar a esa Iberia/Ispania/Hispania (re)construida en el imaginario colectivo. Con ambas se nos permite conocer, desde la literatura, unos ambientes, unos personajes, unos ecos. Y en el caso presente de la novela de Arturo, repitiéndome como ya es costumbre inmoderada en mÃ, se consigue que recupere, cada dÃa un poco más, esa fe casi perdida en la novela histórica.
Estaremos atentos al futuro literario de Arturo Gonzalo Aizpiri, como lo estaremos ante tantos autores noveles que pasan por Hislibris y nos dejan obras como la presente para el disfrute de todos nosotros.
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(Podéis leer también la reseña de Ariodante en La 2 Revelación.)

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5 dUTC Mayo dUTC 2010 a las 13:05 pm
Vaya, pues la novela está incluso mejor de lo que parecÃa. y con una temática bastante interesante. La apunto.
Como siempre, gran reseña Farsaliana.
5 dUTC Mayo dUTC 2010 a las 13:19 pm
[...] (Podéis leer también la reseña de Farsalia en Hislibris.) [...]
5 dUTC Mayo dUTC 2010 a las 14:04 pm
…¿No os habeis equivocado con el ping- back? Jijijijiii…
Bueno, Farsal, estamos muy de acuerdo en cuanto al análisis del libro de Arturo. Y Arturo de be de estar buscándose otra talla porque no cabrá en la suya, de puro gustito. ¡Muy buena reseña, sà señor! Acorde con la obra.
5 dUTC Mayo dUTC 2010 a las 15:21 pm
Siempre supe que eras un espÃritu aristocrático, chata, pero el uso del plural mayestático me parece un poco excesivo…
5 dUTC Mayo dUTC 2010 a las 15:37 pm
Jajajaja, Pepe, hay dÃas que estás inspirado! Mi plural mayestático va dirigido al equipo que se ocupa de colgar las cosas, bueno, los pings y eso. Pero me dice Javi que no, que está bien puesto…asà que me trago el comentario, mayestático o no.
5 dUTC Mayo dUTC 2010 a las 16:13 pm
Interesante libro y genial la reseña, me ha dejado con ganas de comprarlo; a ver si lo encuentro en las librerÃas, porque del otro que mencionas Emporion, de momento no hay rastro de él.
La verdad es que últimamente estan saliendo muchas buenas novelas de la Iberia Prerromana, se ve que el tema comienza a interesar al gran público.
5 dUTC Mayo dUTC 2010 a las 18:24 pm
Gracias, majos. Si, la verdad es que la novela me enganchó (incluso en las escenas bélicas, jejeje) y me regaló momentos entretenidos.
Por cierto, ¿qué es un ping? (aparte de la cara A del pong, claro).
5 dUTC Mayo dUTC 2010 a las 18:35 pm
Vaya, voy a tener que leer esas escenas bélicas que gustan a farsalia. QuerÃa dejar la novela para el verano, pero me están dando ganas de meterle mano ya…
5 dUTC Mayo dUTC 2010 a las 19:21 pm
Farsalia, ¿qué puedo decirte que no imagines? Pues que muchas gracias por esta formidable crÃtica que has hecho de la novela. Me alegra, en primer lugar y sobre todo, que la hayas disfrutado; la mayor recompensa que tengo como escritor es que un lector lo pase bien con mi relato. Enhorabuena por el análisis del escenario histórico y por la reseña de los personajes; en pocas palabras los has retratado magnÃficamente. Y gracias por no profundizar en la comparación con Homero; el sólo hecho de ver los dos nombres en la misma frase ya me produce sonrojo.
Como dice Ariodante (¡gracias también por tu gran reseña en La2revelación, Ario!), no quepo en mà de gozo. Asà que gracias de nuevo y un fuerte abrazo.
5 dUTC Mayo dUTC 2010 a las 19:36 pm
Efectivamente, Farsalia, un ping, también conocido como ping-back o vuelve-allá, es uno de los lados de la fuerza vincular vinculante. Sabios de todo pelo han intentado desenmarañar el sentido último de este y su relacción de equilibrio con el denominado pang, que no pong, también conocido como pang-forward o ven-pa’cá. Dos fuerzas, en suma, activas las dos, o pasivas ambas, o una activa y otra pasiva, según el lado del que las mires y del grado de subjetivización que imprimas al acto.
Los orientales, que en todas estas cuestiones nos dan mil vueltas, lo han convertido en todo un arte.
5 dUTC Mayo dUTC 2010 a las 20:12 pm
Despues de leer tan estupenda reseña, se me hace la boca agua.
Me interesa el tema y me apuesto un saquito de guisantes a que me va a gustar este libro. Además contiene batallitas, hmmm, ñam,ñam….
5 dUTC Mayo dUTC 2010 a las 21:56 pm
Gracias a ti y a tu novela, Arturo. ;-)
6 dUTC Mayo dUTC 2010 a las 2:05 am
Pues yo también la apunto, por supuesto.
Gracias por la reseña, Farsalia.
Y sÃ, parece que el tema de la Iberia prerromana, como comenta AntÃgono, está viviendo un pequeño boom. La semana pasada justamente terminé la última novela de Juan Eslava Galán, también ambientada en esa época.
6 dUTC Mayo dUTC 2010 a las 13:14 pm
Agradecida quedo Sr.Farsalia; nunca hay que desestimar buenas reseñas de estupendos hislibreños, ni libros interesantes de tan magnÃficos escritores y amigos.
Asà pues, me lo apunto.
6 dUTC Mayo dUTC 2010 a las 23:48 pm
Una buena y entretenida novela aunque me hubiera gustado otra muerte para Amilcar “El rayo”. ¿que tal una buena falárica que le chamuscase las barbas?
FELICIDADES ARTURO.
6 dUTC Mayo dUTC 2010 a las 23:49 pm
Solo es una opinion. Perdón
7 dUTC Mayo dUTC 2010 a las 9:05 am
Jeje, o un buey con los cuernos en llamas, como dice una fuente clásica. Pero bueno, guardaré silencio para no desvelar nada a los lectores. Gracias, Melkart.
16 dUTC Mayo dUTC 2010 a las 12:09 pm
Bueno, anoche terminé de leer la novela y estoy de acuerdo con los comentarios de Farsalia (y los de Ario en la reseña de L2R). Estamos ante una novela histórica de aventuras ambientada en una época poco conocida de nuestra historia, pero con toques muy interesantes.
También tiene un punto que me toca de cerca, ya que mi lugar de veraneo está muy cerca de Numancia y he asistido a más de una representación de la vida de los celtÃberos la mar de interesante. Esto hace que mientras leÃa la novela iba visualizando a muchos de los personajes, sus rituales, su forma de combatir, armamento, etc…
Enhorabuena Arturo por tu estreno y esperamos que sigas dándole a la letra de cara a siguientes entregas.
Un saludote,
Richar.
17 dUTC Mayo dUTC 2010 a las 12:23 pm
Muchas gracias, Richar, seguiré, como dices, dándole a la letra, haciendo buen uso de los buenos consejos y comentarios que recibo de los amigos.
Un abrazo.
21 dUTC Agosto dUTC 2010 a las 19:50 pm
La he leÃdo de una “sentada” en estos dÃas de vacaciones…que puedo decir que no haya dicho Farsalia. Arturo, con un estilo que parece fácil, seguro que no lo es, te lleva por esa lucha entre cartagineses y pobladores de Ispania, te hace querer a sus protagonistas y desear que consigan su objetivo….Una muy buena novela que ha conseguido que pase unas estupendas horas de lectura entre la playa y el sillón. Felicidades, Arturo, y a por la siguiente.
3 dUTC Diciembre dUTC 2010 a las 13:10 pm
[...] a las nuevas caras pasamos al salón. Allà comenzó la charla Arturo Gonzalo Aizpiri, autor de El heredero de Tartessos publicada por Imágica; siguió Rufino Fernández, autor de La sombra del mercenario. Memorias de un viejo Ãbero, [...]
3 dUTC Diciembre dUTC 2010 a las 14:20 pm
[...] Arturo Gonzalo Aizpiri, ilustre canterano hislibreño, autor novel pero que ya triunfa (su obra El Heredero de Tartessos anda por la 3ª [...]