EL CABALLERO DEL ALBA (CRÓNICA DE CINCO AÑOS) – Sebastián Roa

EL CABALLERO DEL ALBA (CRÓNICA DE CINCO AÑOS) - Sebastián RoaO cómo echarle siete llaves al sepulcro de Hartzenbusch.

Iré al grano. ¿Es buena? Sí, y mucho.

Hace algún tiempo compré un libro que, como tantos otros, quedó en la pila de «pendientes». Cuando eso sucede, no suelo hacer reseña alguna, porque odio que me recomienden un libro que no voy a poder comprar. Y como últimamente leo demasiados libros atrasados, no hago ninguna reseña, lo que ha llevado a duras reprimendas de los hislibreños más laboriosos que han llegado a amenazarme con la expulsión fulminante e irreversible por mi pereza. Sin embargo, he podido comprobar que este libro sigue a la venta (¡y a 10 euros!), por lo que aprovecharé para lavar mi honor.

Repito: cómo echarle siete llaves al sepulcro de Hartzenbusch (sí, ya sé que abuso de la frase de Joaquín Costa). ¿Por qué menciono al decimonónico Juan Eugenio?, porque de eso va esta novela: de los Amantes de Teruel. Aunque, a diferencia del romántico dramaturgo, que apenas dedicaba unas frases a las aventuras de Diego Martínez de Marcilla y se recreaba en el escabroso morbo del momento del encuentro final, ésta es una novela histórica y se centra precisamente en la narración de los hechos acaecidos durante los cinco años del plazo dado por el señor de Segura, cosa ya anunciada en el acertado subtítulo.

La historia comienza con el famoso amante contando en retrospectiva sus penas en una lóbrega mazmorra. La elección del narrador es impecable. Estoy harto de primeras personas artificiosas, que se empeñan en narraraquello de lo que el protagonista no es testigo con inverosímiles circunloquios, de recuerdos que se centran en banalidades imposibles de recordar,de anacronismos morales para que el personaje sea psicológicamente más profundo, de largas parrafadas aleccionadoras. Diego de Marcilla cuenta sus memorias en una primera persona correcta, sin trampas. Su visión de las Navas de Tolosa es la que le corresponde, nube de polvo incluida, sin «vistas de pájaro», sin farragosas descripciones de dónde estaba cada unidad más allá de las noticias que llegan a su posición, sin un intento de demostrar que se ha estudiado el diorama, sin un inverosímil secundario enteradillo que se lo cuenta todo como si eso fuera lo que la gente normal hace durante una batalla. Esa tónica prosigue durante toda la novela, aunque la importancia que va cobrando Diego con el tiempo le hace ser testigo de las situaciones de forma cada vez más detallada; de todos modos, sigue sin contar lo que no puede conocery sin ver lo que no está a su alcance. Me encanta esa descripción de Sagunto sin decir que lo es… porque Diego no puede saberlo. Al terminar, no obstante, cambia de narrador en un recurso ya usado por otros autores (como por ejemplo Mika Waltari en El sitio de Constantinopla) para narrar un epílogo que nos conecte con la parte más conocida de la historia, evitando finales abiertos .

El lenguaje utilizado tiene el grado justo de arcaización. Da la impresión de que alguien antiguo está hablando con nosotros, pero no se excede. Todos hemos leído imitaciones de lenguaje de época que hacen la lectura sea tediosa, incluso imposible, y no es fácil hallar el término medio. El texto de Roa, por el contrario, se lee con facilidad y, a la vez, nos ambienta.

La calidad literaria del texto también es buena. Tiene el grado justo de belleza para que podamos alabarla, pero no tanta como para hacerse farragosa. El dominio del castellano y de su riqueza también es de destacar.
El ritmo es el que corresponde. Quien busque novelas de acción que «enganchan» desde la primera a la última página en una sesión maratoniana tal vez se sienta defraudado, pero tiene sus momentos álgidos bien dosificados y el interés se mantiene durante todo el texto. El recorrido de Diego en busca de la riqueza que lo haga merecedor de Isabel nos lleva a vivir aventuras en las que la rueda de la Fortuna eleva y hace caer al protagonista, y nos proporciona una lectura agradablemente amena.

El sentido épico está bien. Huye, como he dicho, de la perfecta descripción de las batallas, pero el personaje nos cuenta lo suficiente como para que las comprendamos y, sobre todo, para que nos sintamos en su piel. Las Navas o Muretpueden consultarse en cualquier enciclopedia (en las serias, al menos), y no es tan importante narrarlo todo como no meter la pata. Roa ni lo cuenta todo ni mete la pata: no nos abruma intentando demostrar todo lo que sabe, pero lo demuestra con lo que calla. Los prolegómenos de Muret, especialmente, pueden cabrear a algún fanático de la nobleza de Pedro el Católico, al cual me han presentado en alguna ocasión como el paladín de la justicia muriendo heroicamente por defender a sus vasallos ante la abrumadora superioridad de los franceses: pues va a ser que no, que ni es tan fiero el león ni tan caballeroso el caballero.

Insistiendo en el sentido épico, esta vez en su escala menor, debo reconocer mi envidia por cierta habilidad del autor; Roa es un maestro en lo que yo soy un torpe: la descripción de los duelos singulares. Cuando veo un cierre entre dos espadachines en una película, pienso lo difícil que debe ser llevar esa coreografía a la palabra escrita y admiro a quien es capaz de hacerlo. Pues Roa es capaz. Las fintas, choques, movimientos, te sumergen en el momento como la mejor escena del mejor cine.

Los personajes son creíbles, ajustados a su tiempo, sin anacronismos, bien construidos, y con una evolución personal consistente. El protagonista, aunque demasiado guapo para mi gusto (a juzgar por las pasiones que levanta), es verosímil: no es perfecto, no se salva milagrosamente de peligros imposibles,no toma siempre las decisiones correctas. Los secundarios son introducidos a su tiempo y cumplen con su papel.

Respecto al rigor histórico, el conocimiento de la época es impecable, lo cual es más de admirar teniendo en cuenta la variedad de escenarios: Teruel, Al-Ándalus, Occitania, Tierra Santa. Los hechos narrados han sido escogidos de forma que el personaje pueda cumplir su plazo de cinco años viviendo aventuras, sin cambiar fechas ni inventar falsedades, sin licencias. La microhistoria (aunque se escapa una mazorca) es también correcta, y vestuario, armamento, comida y costumbres están perfecta y fielmente reflejados. Ya sabéis que tengo fama de «enteradillo», «minucioso» y otros epítetos (algunos un poco más desagradables), aunque trastabille con el nombre de Alcuino de York (y eso eso que lo escribí cien veces, como recordaréis). Todos sabéis de qué pie cojeo (el izquierdo, me lo jorobé en el ’90 en un alcorque de Barcelona) y de qué mano soy manco. O sea, que si no protesto es porque no he podido hallar gazapos (bueno, la mazorca).

¿He dicho ya que me ha gustado mucho? Pues compradla.

Ficha técnica
Título: El Caballero del Alba. Crónica de cinco Años.
Autor: Sebastián Roa Mesado.
Editorial: De Librum Tremens Editores S.L. Madrid, 2008.
Rústica, 445 páginas.
PVP: 10 euros.

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20 Respuestas a “EL CABALLERO DEL ALBA (CRÓNICA DE CINCO AÑOS) – Sebastián Roa”

  1. Vorimir Dice:

    Josep, que pedazo de reseña. El libro pinta muy bien y me gusta mucho la época.
    Tanto que lo acabo de encargar a mi librería.
    A ver cuando me lo traen y cuando puedo leerlo.

  2. Josep Dice:

    Jó, que pronto he sido causante de una compra…

  3. ARIODANTE Dice:

    Una buena reseñita, sí señor…Yo estoy al límite, pero bueno. Que sea verosímil, eso es importante.

  4. pepe Dice:

    No está mal la reseña, Josep, teniendo en cuenta que tiene que remontar un confuso comienzo:

    Hace algún tiempo compré un libro que, como tantos otros, quedó en la pila de «pendientes». Cuando eso sucede, no suelo hacer reseña alguna,[…]

    y que nos sorprende con nuevos conceptos (confieso que desconocía la existencia del vocablo “arcaización”). Bromas aparte, la reseña es buena y me has convencido del valor de la novela.

  5. Pamplinas Dice:

    ¡Qué buena reseña Josep! ¡Y qué justa!

    Justamente no hará un par de semanas que leí la novela. Usando la velocidad de lectura del mismo koenig, no pasó del tercer día. La verdad que me enganchó. Sin duda, una gran lectura para estos tiempos de calor (cuando haga frío también será una buena lectura).

    Además, el autor de la novela es cuasihislibreño, pues está registrado en nuestro foro.

  6. Josep Dice:

    arcaizar.
    (Del gr. ἀρχαΐζειν ‘ser antiguo’ ).

    1. tr. Dar carácter de antigua a una lengua, empleando arcaísmos.

    2. intr. Usar arcaísmos.

    MORF. conjug. c. aislar.

    Real Academia Española © Todos los derechos reservados

  7. Valeria Dice:

    Pues intentaré hacerme con ella cuanto antes (tengo que comprarla sin que se note, que la excusa de “para las vacaciones” ya no me cuela). Yo, que soy tan exigente en algunos aspectos como Josep, tengo que darle una oportunidad a esta novela.

  8. pepe Dice:

    Aunque el verbo “arcaizar” no me resulta desconocido, no puedo decir lo mismo a cerca de las reglas que rigen la formación de sustantivos a traves de la fórmula “Acción y efecto de”. Está claro que “romanización” se deriva correctamente de romanizar pero “remozación”, sin embargo, no se sigue de “remozar”, sino que en este caso es “remozamiento”. Lo mismo sucede con “encauzar” y “encauzamiento”. Por el contrario, en el caso de “profetizar”, ni profetizamiento ni profetización parecen ser correctos. Gracias en cualquier caso por intentar iluminar mi ignorancia, Josep.

  9. Josep Dice:

    No pretendía tal, voto a bríos, y mucho lamentaría que como semejante soberbia se interpretase mi intervención. Si creéis que es más correcto “arcaizamiento” u otro similar, en tal caso no tendré inconveniente en rectificar mi error, que como tal deberá ser calificado entonces mi neologismo.

  10. pepe Dice:

    Una tercera opción es la de utilizar el participio sustantivado, como cuando decimos “el remozado de la fachada”, que en el caso de arcaizar sería “el proceso de arcaizado del texto” o, simplemente, “el arcaizado del texto”. Otras opciones parecen menos adecuadas. Por ejemplo, de “destrozar” no se sigue ni “destrozamiento”, ni “destrozación” ni tampoco “destrozado”, sino “destrozo”, pero no suena bien “arcaizo”. Y con este calor no me atrevo a pensar en las posibilidades que ofrece “retozar”…

  11. pepe Dice:

    A veces dos formas distintas son válidas. Por ejemplo, de “alzar” se sigue “alzado”, aunque no es hasta la décima acepción que aparece lo de la acción y efecto, y también “alzamiento”, que es mucho más sonoro (y glorioso). Me preocupa un poco que estas (inútiles) digresiones lingüísticas hayan desviado la atención del tema principal de la reseña. Por cierto, ¿abusa mucho la novela del recurso del cambio de escenario y acción, para aumentar el interés del lector? Hace poco me decía mi hijo que es una de las “trampas” que menos le gustan en los libros.

  12. Josep Dice:

    Pues no. Precisamente, la primera persona “honesta” evita esta trampa. Hay algún “luego supe” (son inevitables, me temo), pero son tan escasos como correctos. También hay un par de batallitas de abuelito cebolleta por parte de dos secundarios para resolver dos lagunas en las que el protagonista no podía estar presente, pero son eso, sólo dos, y no son estilísticamente significativas ni dañan el conjunto.

  13. megalos Dice:

    Lo tuve en la mano en el Biblio-café el otro día, así que ahora ya no tengo duda: ése cae ya mismo. A ver lo que me dura este “Caballero del Alba”, pero por semejante reseña me va a gustar seguro.

    Saludos

  14. Antonio Penadés Dice:

    Muy buena reseña, Josep. Coincido con todo lo que dices (algo, ya sabes, que no siempre se da).

    “El caballero del alba” me pareció un novelón. Mi más sincera enhorabuena a Sebastián Roa y mis deseos de que siga por la misma vía.

  15. Alixiana Dice:

    Hola, soy nueva en esto de los comentarios aunque hace mucho que os visito; os habéis convertido en mi referencia cuando un libro llama mi atención pero no ando muy segura. He de decir que esta novela me encantó. Llevaba siglos en mi lista de pendientes y tras leerla corrí a la librería a buscar más cositas del autor (ya tengo encargada Venganza de sangre) Tan enganchada estaba mientras la leía, que se me pasó por completo la “mazorca”, ahora me pica la curiosidad y tendré que ir a buscarla,je,je

  16. Iñigo Dice:

    Te va a encantar Venganza de sangre. Bienvenida y a disfrutar.

  17. Nausícaa Dice:

    Pues si te lees La loba de al-Ándalus… ni te cuento. Sebastián Roa ha madurado mucho como escritor. Su novela es fantástica.

  18. Alixiana Dice:

    Gracias Íñigo; Nausícaa,La loba me la autorregalo por Navidad, seguro que me va a encantar.

  19. Vorimir Dice:

    Bueno, después de mucho tiempo he tachado una muesca y ya he leído algo del autor: La novela aquí reseñada.

    Decir que, aunque me ha entretenido, no me ha entusiasmado.

    Me ha gustado que esté escrita tratando de acercar el habla de la época, está bien ambientada… pero está plagada de clichés. Me ha recordado mucho a novelas del siglo XIX en plan Ivanhoe. Y bueno, el protagonista no sé que tendrá para que todas las mujeres se enamoren con locura de él con solo verlo un par de veces, me ha parecido un recurso algo excesivo. y luego, demasiada tragedia, demasiado mal de amores para mi gusto.

    En fin, también leeré “Venganza de sangre”. A ver que tal con esta.

  20. Forestry Dice:

    Hola a todos!
    Gracias Josep buena reseña, me animó a comprarlo. Recién acabado, la verdad es que me ha gustado el libro, un muy buen recorrido por diferentes acontecimientos históricos narrados de forma muy fluida con muy buen ritmo, acción y creo que bastante bien documentado (opinión sin ser un experto de la época). No es fácil juntar, los reinos cristianos de la época, Navas, los cátaros, tierra santa de esta forma. Buenos personajes con gancho. Tal vez es cierto que demasiados clichés juntos y un final algo forzado para mi gusto, pero bien acabado.
    Buen libro y descripción de la época, dura gris y despiadada, muy recomendable!
    Saludos!
    Forestry

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