EL AVISO DE VAPOR ELCANO – Luís Delgado Bañón

el-aviso-de-vapor-elcanoEso que llamas el espíritu de otros tiempos no es más que el espíritu de aquellas personas en las que los tiempos se reflejan.  Fausto – Goethe

Los veranos de mi infancia en Orihuela del Tremedal transcurrían entre trepar a los árboles, apedrearme con otros niños, y saquear la pequeña biblioteca local. Descubrí ahí un tesoro: Salgari. Como Sandokan y su amigo Yáñez yo quería asaltar juncos en los mares de Malasia, sable de abordaje en mano. Pero mi padre me explicó que todo aquello era mentira, que aquellas aventuras solo habían existido primero en la imaginación de su autor para después saltar a la mía, por la magia de los libros. 

Una de las cosas que más me fascina de Una saga marinera española de don Luís Delgado Bañón, que con El aviso de vapor Elcano llega a su vigesimoséptimo volumen (poca broma), es que cada uno de los sablazos y desembarcos que se describen no nacen de la fantasía, sino que vienen directamente de la historia de España, de no tan lejanos antepasados nuestros, cuya sangre corre por nuestras venas. Este volumen transcurre en la Cochinchina. ¡Cochinchina! ¡Si esa palabra es la que usamos cuando queremos referirnos al lugar más remoto que pueda uno imaginar! Pues ahí no solo navegaron Sandokán y sus piratas de ficción, sino también la Real Armada, y de forma bien real.

Este volumen continúa la acción del vigesimosexto, El vapor Reina de Castilla.  El teniente de navío Adalberto Pignatti Leñanza, Beto para los amigos, sigue intentando limpiar su honor de oficial de su pasado carlista en las colonias de Filipinas, pero oscuras razones impiden que reciba la promoción largamente merecida. Cansado, amargado, decidirá… un momento, un momento, no avancemos acontecimientos. Baste decir de momento que el libro tiene dos partes bien diferenciadas. En la primera acompañaremos a Beto en lo que hoy llamaríamos una operación comando sobre la base de los piratas moros de Balanguingui. En la segunda viviremos la expedición militar de castigo franco-española contra el imperio Annamita. Acción garantizada, el pan de cada día de un oficial de braza y coraza de aquellos rudos tiempos.

Un momento… ¿Impero Annamita? ¡Eso es Vietnam! Exactamente. La futura colonia francesa donde se luchó quizás la más mediática guerra del siglo pasado. Don Luís nos describe un desembarco en Turana, ciudad que cien años después sufriría la primera operación anfibia de la guerra de Vietnam, con su nuevo nombre Da Nang. Ya estoy viendo la cara de asombro del lector. ¿Y qué hacíamos ahí nosotros? ¿Cómo es que no me enseñaron esto en el cole?

A través de su personaje Beto, don Luís hace especial hincapié en este volumen sobre ese punto. Una característica recurrente de la cultura de esta piel de toro es el supino desprecio hacia nuestra historia. Qué caramba, otros países glorifican–hasta a veces demasiado- aquellos imperios coloniales ya desaparecidos. Nosotros, cuando nos acordamos de ellos (poco y mal) es solo para darnos golpes de pecho, obsesionados en entender a aquellos hombres con el rasero moral de hoy en día.  Mire usted que ironía: el aviso Elcano protagonista de esta historia… terminó sus días “actuando” en El Yang-Tsé en llamas, compartiendo reparto con un Steve McQueen más chulo que un cacillo de lata  a la mayor gloria de la US Navy.  A ver cuando vemos aquí la película de la Carrera del Glorioso. Historiadores americanos, ingleses, franceses… dedican muchas páginas a glosar la historia naval de sus países. Y es normal  e incluso loable que arrimen el ascua a su sardina… ¡pero no que arramblen con las sardinas del resto! Y no hablemos de cómo nos tongaron los franceses en la misión que don Luís novela. Cedimos las bases, la sangre… para ver nacer la Indochina Francesa. Todo eso se lo contará el autor a través del teniente de navío Pignatti.

Pero no se desanime. Si es usted un lector habitual de don Luís se está haciendo una muy buena idea de la historia de la Real Armada, que llega de Alaska a Conchinchina pasando por San Fernando, mientras disfruta de aventuras de sable y pistolón, y relatos de la mar.  No es un mal plan. Bueno, dice el maestro Martín Fernández de Navarrete que “así son las novelas, porque en todos los tiempos las obras de la imaginación y del ingenio han contribuido a oscurecer la verdad de la historia y aún a corromper las semillas de las buenas costumbres”. No es el caso de don Luís. Esto es real. Y bueno…  si la Armada Española tiene una saga es de los que midieron el arco de meridiano y descubrieron el platino. Navarrete, Duro, y tantos otros hasta Delgado Bañón, en la lucha para que nuestros mayores no sean olvidados.

Otro tema muy importante en Una saga marinera española es el zeitgeist de los personajes, especialmente la ficticia familia Leñanza que da continuidad a la acción. Son gente de su tiempo. Cuando termina su servicio, Beto se va a, bueno… cómo se lo diría yo a usted. A una de esas casas con señoritas que Picasso inmortalizó en Les demoiselles d’Avignon, ya me entiende usted. Luego no tiene empacho en abrirle la cabeza con un pedrusco a un sargento aliado que intenta propasarse con una chica.  Los Leñanza son, como decía el poeta, de aquella gente rara que no busca honores, sino honor, y para ellos lo primero es el deber, lo segundo el deber, y lo tercero que el deber quede bien cumplido, como pensaría todo caballero de su época. Un grandísimo acierto de don Luís, a mi entender, es haber huido del presentismo como de la bicha. Beto no es un santo. Un héroe puede, pero yerra, y siente miedo, más ante un cuerpo desnudo de mujer que ante un cañón cargado de metralla. Mata a sable sin dudar, pero retrocede ante una onza de oro ganada sin sudor. Me fascina, me atrapa, sentir a mi bisabuelo a mi espalda –muchos Aceytuno en la Infantería de Marina- mientras leo al lenguaje políticamente incorrecto que señores, es como se hablaba. Así fue, como lo cuenta don Luis. Con esos hombres llegamos… a la Cochinchina.

En fin, en dos palabras: lea usted. Si no sabe aprenda, si sabe disfrute de una historia real, de unos personajes reales. De una Real Armada que sigue surcando los mares, creando cada día historias que superan la ficción. Don Luis, por favor, siga usted. Queda mucho por contar, y no debe bajo ningún concepto ser olvidado.

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8 Respuestas a “EL AVISO DE VAPOR ELCANO – Luís Delgado Bañón”

  1. ARIODANTE Dice:

    Estupenda reseña, Miguel! Me ha llegado al alma eso del ” zeitgeist” , el espíritu del tiempo…porque ciertamente, los personajes se mueven, piensan y actúan según su época. Ahora puede sonar raro o extrañar determinados comportamientos o determinados escrúpulos, pero es que es lo que ocurría en siglos pasados. A mí esta novela me ha gustado mucho. Tiene muchas aventuras y el balance entre los datos históricos y la acción es bastante equilibrado.

  2. Vorimir Dice:

    Una saga cuyas reseñas son clásicas en esta we; es bueno que se siga novelando la historia desconocida de nuestro país. Entusiasta reseña, Aceytuno. :D

  3. Arwen1968 Dice:

    Una muy buena reseña, aunque me sorprendió que te gustó el libro tanto! :) Estoy totalmente de acuerdo que la historia naval de España es muy interesante y bien merece que alguien escribe sobre ella – por eso sigo leyendo la Saga Marinera de Delgado Bañón. Hasta ahora, he leído los primer seis libros, pero en mi opinión no son muy buen escritos, no se compara con autores ingleses como C.S. Forester o Patrick O’Brian. Quizás Delgado Bañón ha mejorado por escribir tantos libros y ese último es bueno de verdad. ¡Ojalá!

  4. ARIODANTE Dice:

    Discrepo, Arwen, respecto a tu opinión, con todos mis respetos.
    Es lógico que en una larga serie como es la Saga Marinera o como podrían serlo las de O’Brien, Kent, Forester…y otros muchos (a los que leemos traducidos) tengan altibajos: unos libros son más logrados y otros menos. No se puede mantener el mismo nivel de interés siempre.
    Los libros de Luis Delgado están pensados no solo como ejercicio literario, sino principalmente como una divulgación de hechos históricos navales poco conocidos e incluso olvidados. Y asimismo, busca que el lenguaje usado se asemeje al hablado en la época recreada. Ambos objetivos, prioritarios, a veces pueden hacer que la lectura sea en algunos tramos, un tanto más lenta o quizá un tanto ardua de entender para el lector poco acostumbrado a la literatura marinera o acostumbrado a las series británicas, que priman la novela sobre la historia y son más “light” e indulgentes con el lector, al que eximen de explicar muchos detalles técnicos de navegación, de los que Luís Delgado no se priva.
    Te lo digo con conocimiento de causa, porque yo me he leído ( y reseñado) los 27 volúmenes que componen la Saga.

  5. Valeria Dice:

    Muy buenas.
    Me alegra comprobar que sigue con fuerza don Luis…. Un acierto tu reseña, Aceytuno. Yo, desde que llegó el vapor a la historia de los Leñanza, tengo medio olvidada la saga. Los libros en la pila, igual que otros, esperando encontrar un poco de sosiego.

    Y sobre la saga, pues eso. Que es muy larga, y que como pasa con todas las sagas, algunas novelas nos gustan más y otros menos (yo tengo algunos de los libros de O´Brian tachados con una gran cruz roja por ser auténticos peñazos, y otro requetemanoseados de releer. Y a pesar de su encanto, literariamente son más que manifiestamente mejorables ).

    El hecho de que el lenguaje sea más o menos “antico”, o que no solo el lenguaje, sino modos, valores y personajes sean más o menos chirriantes para nuestra manera de pensar solo es el precio que a veces se paga por aquello de la “suspensión de la incredulidad”. Eso si, como divulgación de la historia naval, cada uno estos libros es un tesoro.

    La Conchinchina…. qué sugerente.

    Por cierto, Ario, discrepo contigo en una cosa: los autores británicos no eximen de explicar muchos detalles técnicos. Al menos eso no ocurre con O´Brian, que se ha citado por acá. Entiendo que, conscientemente, abusan (y seguramente en algunos casos hasta inventan) de unas descripciones y un lenguaje que suele ser poco o nada conocido para el lector. Conscientemente, porque es un recurso de verosimilitud, un mecanismo para la inmersión del lector en el mundo de la Armada. Pero eso muchas veces sirve para tapar otras carencias literarias. Cuando los personajes no están navegando… su prosa “se hace bola”. Y esto excesos atraen de igual manera que provocan rechazo, pues muchos lectores, en cuanto ven la descripción de un par de maniobras, se desesperan con este lenguaje y abandonan la lectura saturados de términos náuticos. Pero también hay autores muy recomendables, de habla inglesa aunque no necesariamente británicos, como Woodman , Russell o Lambdin.

  6. Arwen1968 Dice:

    Hola, Ariodante. Muchas gracias por tu respuesta y por darme tu opinión. No estoy segura de que estoy totalmente convencida porque para mí no solo los acontecimientos parecen lentos pero también los personajes parecen un poco… eh… acartonados? (No quiero ofender con decir esto!) Como no soy española, y solo estoy aprendiendo español, ahora todavía no sé apreciar la lenguaje muy bien. Además de eso, es verdad que estoy muy acostumbrada a los libros ingleses (aunque no soy inglesa tampoco). Leo Delgado Bañón porque me interesa mucho la historia marítima de España y él era el primer autor que conocí que escribió sobre ello. Pero si tú o alguien aquí podría recomendarme otros libros sobre el tema (ficción o no), le agradecería! He leído Cabo Trafalgar por Arturo Pérez-Reverte y me gustó mucho mejor que Delgado Bañón, de verdad.

  7. ARIODANTE Dice:

    Hay otros autores, Arwen, de novela histórica naval: Victor San Juan, el propio autor de la reseña, ( Miguel Aceytuno), Agustin González Morales. Pero el único que está siguiendo todos los hechos navales más o menos importantes desde el XVIII hasta la guerra civil ( o al menos intenta llegar ) es Delgado Bañon. Obviamente él prima la narración histórica, incluso a costa de sacrificar un tanto la literaria. Esto a veces puede resultar incómodo,…
    Valeria, no digo que O’ Brian u otros no usen lenguaje naval y hablen de maniobras náuticas, lo que digo es, que ante nuestra ignorancia, inventan procedimientos y maniobras que un entendido les descubre cómo falsas o como imposibles. Pero sobre todo, priman la ficción sobre la historia. Eso no es bueno ni malo. Es un hecho. Depende los gustos o lo que cada uno busque en la literatura, se quedará con uno u otro.

  8. Arwen1968 Dice:

    Ay, no me di cuenta de que la gente aquí escribe libros – pensé que todos son lectores sencillos como yo. Bueno, es mejor así; si lo hubiera sabido, probablemente no habría atrevido comentar, especialmente con mis errores de español!
    De todos modos muchas gracias por las recomendaciones, Ariodante, y voy a buscar los libros de esos autores. (Y voy a continuar leer este sitio de web también porque estoy muy contenta de que lo he encontrado. Hay muchas categorías aquí que quiero descubrir.)

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