DESDE AQUELLA OSCURIDAD. CONVERSACIONES CON EL VERDUGO: FRANZ STANGL, COMANDANTE DE TREBLINKA – Gitta Sereny

DESDE AQUELLA OSCURIDAD. CONVERSACIONES CON EL VERDUGO: FRANZ STANGL, COMANDANTE DE TREBLINKA - Gitta SerenyGitta Sereny (1921-2012) periodista, historiadora de origen húngaro pero nacida en Austria, vivió parte de su juventud en Londres completando su educación en Francia; es en este país donde le sorprende la Segunda Guerra Mundial, en concreto en su capital París. Sin dudar un instante se incorporó a la Resistencia rápidamente, ofreciéndose como enfermera voluntaria e intérprete en la Francia Ocupada. Al final de la guerra trabajó en campos de desplazados en Alemania donde pudo comprobar con sus propios ojos la maldad del sistema nazi. Gracias a todas sus experiencias decidió acometer el estudio de este perverso sistema sufrido en Europa. Destacados son algunos de sus trabajos más importantes como una biografía de Albert Speer y su análisis de la vivencia desde el punto de vista germano de la guerra en El trauma alemán: testimonios cruciales de la ascendencia y caída del nazismo, publicado por Península en 2005.

Antes de comenzar la reseña habría que preguntarse quién era Franz Stangl, aquel austriaco que fuese un día comandante de los campos de exterminio de Sobibor y Treblinka. Como he mencionado, este miembro de las SS nació en Austria. ¡Cuántos austriacos se incorporaron a la maquinaria genocida nazi!… Se incorporó a la policía austriaca en 1931. Por tanto, cuando se produjo el Anschluss él ya era un miembro de las fuerzas de seguridad del país uniéndose al partido nazi. Desde entonces comenzó a ascender y progresar hasta el punto de verse empleado en el famoso Programa de Eutanasia vulgarmente conocido como T4; con este pasado no se tardaría mucho en pensar en él como un hombre válido para los campos de la muerte que se estaban empezando a crear en Polonia, siendo nombrado comandante en jefe de Sobibor a primeros de mayo en 1942 donde desarrolló su labor con gran eficacia. Sin duda, estaba predestinado a asumir grandes responsabilidades en esta rama de las SS, de ahí que al final fuese nombrado comandante en jefe de Treblinka, donde industrializó la matanza de judíos hasta límites desconocidos hasta entonces. Allí permaneció desde septiembre de 1942 hasta agosto de 1943. Alrededor de un millón de personas serían asesinadas entre ambos campos bajo el mando de Franz Stangl. Después de la guerra huyó a Brasil, siendo detenido en 1967 y extraditado a Alemania: juzgado por sus crímenes de guerra fue sentenciado a cadena perpetua.

Nos situamos ya en abril de 1971, Gitta Sereny decide abordar la figura de este SS y acomete su entrevista con variados encuentros entre los meses de abril y junio de ese mismo año. Fruto de estos encuentros nació este trabajo titulado Desde aquella oscuridad. Conversaciones con el verdugo: Franz Stangl editado por Edhasa en 2009.

¿Qué podemos esperar de esta obra? En primer lugar, y para todos aquellos a los que nos interesa el estudio de la Shoah, intentar seguir buscando respuestas hacia algo que continúa siendo inexplicable e inconcebible. Esto es así , eso es lo que realmente queremos averiguar al igual que la gran Gitta Sereny, ¿quién o quiénes eran esas personas que encabezaron las grandes matanzas? ¿Eran personas normales? ¿Por qué lo hicieron y qué suponía para ellos en su interior llevar a cabo tal desastre humano?… Cuántas preguntas que siguen buscando respuesta… todavía hoy…

Entrando ya de lleno en el análisis de este trabajo, habría que comentar como aclaración que no es una entrevista al uso, es decir, el libro no es una mera transcripción de las palabras de Franz Stangl, es a través de este personaje y de sus afirmaciones desde el que se construye el relato. Estamos pues ante un estudio transversal de lo que fue Treblinka y sus ramificaciones en todo orden, desde la posición tomada por la familia de Stangl (la mujer es entrevistada paralelamente sin que su marido fuese consciente) hasta su mujer e hijas, cómo vivieron el papel representado por su marido en la maquinaria genocida nazi y qué representó para ellas esta participación. Entrevistas a compañeros de Stangl que sirven en ocasiones para afianzar sus declaraciones o a veces todo lo contrario, el papel de la Iglesia a través de relatos de sacerdotes que estuvieron en contacto con Pio XII y su controvertido papel en el Holocausto, y sobre todo, ese análisis íntimo de un personaje clave en el genocidio en donde podemos observar su defensa ante su papel como director-ejecutor de la muerte de al menos un millón de personas.

No nos puede sorprender el pretexto tantas veces mencionado de auto justificación de la “obediencia debida”, de ese miedo a negarse a entrar en esa máquina infernal sin que supusiese un peligro para su vida y la de los suyos. Franz Stangl nos es ajeno a estos argumentos y así lo hace saber a Gitta Sereny. Había que hacer un trabajo y había que hacerlo bien, y eso es lo que hizo sin desear personalmente la muerte a ninguna persona… la empatía más alejada de cualquier atisbo humano en su máxima expresión. Gran éxito cuando consigues deshumanizar al prójimo, todo resulta más fácil, todo es ajeno a ti, y así lo vivió Franz Stangl. Estamos pues ante un servidor eficaz del régimen nazi, un hombre que no se planteó excesivamente el porqué ni las causas que condujeron a eliminar físicamente a millones de seres humanos. Tal vez, y esto no puede servir de descargo, su anterior trabajo de policía le sirvió como escudo eficaz para no plantearse otras alternativa que no fuese cumplir la ley. Obedecer sin cuestionar a tu superior es clave en la jerarquía militar o policial y, aunque personalmente sufriese dudas internas en alguna ocasión, siempre prevaleció su obediencia debida.

¿Se arrepintió? ¿Da muestras de ello durante el relato? A veces deja entrever que estaba arrepentido de haberse implicado tan activamente en esa labor, pero principalmente por el daño que eso ocasionó a su familia a la que estaba íntimamente unido, sobre todo a su mujer. Podemos extraer en consecuencia de la lectura del libro que, y esta es una opinión muy personal, fue más un arribista que alguien comprometido o excesivamente influido por la política nacionalsocialista, la manera en la que aceptó los puestos mencionados anteriormente así lo justifican, no era un personaje implicado excesivamente en la doctrina nazi como componente político sino una pieza eficiente que llevó su tarea hasta la máxima culminación, que no fue otra que la matanza de al menos un millón de judíos. Y, puede que precisamente por esto mismo, sea todavía más difícil de entender. ¿Hay justificación alguna para obedecer órdenes asesinas? ¿Todo vale con tal de cumplir la ley? ¿Se puede ser un eficiente servidor de un régimen como el nacionalsocialista y no cuestionarte ni un atisbo de humanidad? Franz Stangl es un ejemplo de todo esto, un personaje que decidió participar voluntariamente en la maquinaria genocida nazi sin plantearse cualquier consideración moralista sobre si lo que hacía estaba bien o no. Gitta Sereny consigue magistralmente con sus entrevistas ofrecernos respuestas a estas cuestiones, nada más y nada menos que de la mano de Franz Stangl, el verdugo de Treblinka. Impresionante relato que todo interesado en el Holocausto Judío debería leer.

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10 comentarios en “DESDE AQUELLA OSCURIDAD. CONVERSACIONES CON EL VERDUGO: FRANZ STANGL, COMANDANTE DE TREBLINKA – Gitta Sereny

  1. Farsalia dice:

    Espléndido (y espeluznante) libro, muy interesante no sólo por cómo Stangle se va “soltando” y entabla una cierta intimidad con Sereny, lo que da pie que poco a poco cuente sus “experiencias” en los campos de exterminio en los que estuvo (Treblinka, especialmente), sino también por cuestiones como su huida y captura, el programa T4, el papel mediador del Vaticano en la huida de criminales nazis, etc.

    ¡Buena reseña!

  2. David L dice:

    Gracias farsalia, de nuevo nos enfrentamos ante la banalidad del mal, por mucho que sigo leyendo sobre el tema sigue sorprendiéndome la frialdad de hombres como Franz Stangl.

    Gitta Sereny ya se hacia cargo en su momento( estamos hablando de los primeros años 70) de la difícil comprensión de conductas como las reflejadas en este trabajo, además volvía a repetirse la tan manida autojustificación y el intento de borrar las huellas de sus experiencias como genocidas. Y algo que me ha agradado sobremanera en este libro es la manera con la que Gitta Sereny quisó conocer al personaje, un método que buscaba acercarse al personaje de una modo indirecto, si se me permite la expresión, es decir, descubrir todos los elementos externos que rodeaban la vida de Franz Stangl, aquí entra de lleno su familia la cual alcanza protagonismo por sí misma.

    Saludos.

  3. Sila dice:

    Es un libro tremendo que ayuda a entender, si es que esto es posible, el camino que condujo al exterminio. Personalmente me impresionó el final, cuando Stangl muere una vez que llega a asumir su culpa en la última conversación con Sereny. Recuerdo que me impactó mucho este pasaje, y como el libro en su conjunto me despertó muchas emociones, comparables a lo que sentí con “Aquellos hombres grises”, de Browning, otra obra inquietante.

  4. Rodrigo dice:

    Coincido con ustedes, reseñador y comentaristas.

    Libro estremecedor, ejemplar en su género, insoslayable entre las aproximaciones testimoniales al fenómeno del Holocausto. No debía faltar en la Papri. Enhorabuena pues, David.

  5. Arturus dice:

    Un libro a tener en cuenta sin duda para los interesados en el Holocausto. Es curioso cómo Stangl, al igual que otros famosos SS como Höss (tremendo también su libro “Yo, comandante de Auschwitz”) o Eichmann, alega las mismas o parecidas razones para justificarse. En breve dispondré de la nueva obra de Laurence Rees sobre el tema, pero este me lo apunto.
    Buena reseña, David.

  6. José Sebastián dice:

    ¡BRAVO por la reseña David!

    Finalicé la lectura de esta IMPRESCINDIBLE obra en enero de 2010 y, a pesar de haber transcurrido ya casi 8 años, aún recuerdo como si fuera ayer el tremendo desasosiego que me ocasionó – superior, incluso, a la lectura de “Esto es un hombre” de Primo Levi -. Similar al desasosiego al causado por “Aquellos hombres grises” – como apunta Sila – o por “Amos de la muerte” de Richard Rhodes.

    La genial y lúcida Sereny – También de lectura obligada “El Trauma Alemán” – coge al lector de la mano y le guía en un espeluznante – muy acertado el adjetivo, Farsalia – descenso a los infiernos donde te cuesta hasta respirar – imposible entender tanta maldad -.

    Esta extraordinaria obra te plantea las eternas preguntas: ¿Cómo pudo suceder? ¿Cómo se pudo llevar a hombres a cometer los actos que se cometieron? y ¿Cómo pudo el resto del mundo dejar que sucediera? – Sereny aborda la inacción de los aliados tras conocer a a finales de 1942 el genocidio del pueblo judío y el nefasto papel del Papa Pío XII y del Vaticano, que primero calló y después ayudó a criminales nazis a huir – el propio Stangl utilizó la Ruta Vaticana de huída para llegar a Damasco y desde allí marchar a Brasil -.

    Como manifiesta la propia autora “Esta obra no pretender ser un informe del horror ni la tentativa de comprender a un solo hombre. Pretende ser una demostración de la interdependencia fatal de todas las acciones humanas y una afirmación de la responsabilidad del hombres sobre sus propios actos y las consecuencias de los mismos”.

    Las últimas palabras de Franz Stangl a la autora fueron: “Mi conciencia está clara acerca de lo que hice. Nunca lastimé a nadie intencionadamente. Pero yo estuve allí. De modo que sí, en realidad comparto la culpa”.

    Aún hoy, al coger el libro para repasar los apuntes que efectué tras su lectura -una peculiar costumbre que me acompaña en mis lecturas – un escalofrío me recorre todo el cuerpo.

    Para finalizar, permitidme citar de nuevo a Vladimir Jankélévitch: ” Hoy día, cuando los sofistas nos invitan al olvido, señalaremos nuestro horror mudo e impotente ante los perros del odio; pensaremos con fuerza en la agonía de los deportados y de los niños pequeños que no han vuelto, pues esa agonía perdurará hasta el fin del mundo”

  7. forestry dice:

    Gracias David, gran reseña, lo apunto a la lista sobre libros del tema, parece muy recomendable, especialmente en tiempos donde la gente parece hacer cosas simplemente porque alguien lo manda sin plantearse las consecuencias. Me recuerda un poco a entrevistas de Nuremberg de Leon Goldensohn.

  8. David L dice:

    El problema en Franz Stangl no sólo radicaba en el hecho de no plantearse cuestiones morales, es que además estaba convencido de su trabajo hasta el punto de conseguir la máxima eficacia en su desarrollo, la amoralidad llevada hasta las últimas consecuencias.

  9. Rodrigo dice:

    Precisamente, el de Strangl es un caso ilustrativo de cierta mentalidad predominante en aquel contexto histórico, como de ciertas mecánicas sicológicas y sociales que facilitaban la adaptación del individuo a las circunstancias extremas que lo configuraban. En este sentido, no difiere mucho de un Eichmann o un Rudolf Höss, que también se escudaban en el pretexto de la eficiencia profesional y el deber de cumplir las órdenes. Resulta pues de lo más pertinente contrastar –o más bien complementar- estos casos con el de aquellos individuos (Oswald Pohl y otros) cuyo desempeño analiza Michael T. Allen en Hitler y sus verdugos, o el de los combatientes estudiados por Neitzel y Welzer en Soldados del Tercer Reich. El que la guerra, la matanza y la explotación de mano de obra esclava fueran concebidos como sendos trabajos, sujetos como tales a las exigencias de la eficiencia técnico-laboral y la postergación –cuando no total prescindencia- del cuestionamiento moral, abona en cierto modo la tesis arendtiana sobre la banalidad del mal.

  10. David L dice:

    No hace tanto leía una entrevista al historiador alemán, Peter Longerich, autor de sendas biografías de Himmler y Goebbels editadas en castellano por RBA, donde se refería al analizar la personalidad de estos genocidas con una frase que impresiona por su sencillez y, a su vez por su contundencia, decía así Longerich: “Los nazis eran seres humanos, ése es el problema”. Y yo añadiría: Unas personas que se adaptaron al universo moral creado por la ingeniería nazi sin prejucio alguno.

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