CRÓNICA DE LOS X ENCUENTROS HISLIBRIS DE LITERATURA HISTÓRICA (Madrid, 14 y 15 de junio de 2019)

NUEVA CITA HISTÓRICA: MADRID 2019, X ENCUENTROS HISLIBRIS

«Envíen crónica del X Encuentro Hislibris —STOP— Recréense en detalles —STOP— Los que no pudieron asistir la esperan –STOP– Fervientemente. —STOP— Fdo: Celedonio».

«Recibido. —STOP— Enviamos crónica —STOP— Iñigo Montoya y el Gato cubren los actos —STOP— Fdo: Hislibris Estuvo Allí».

Viernes 14 de junio

Ya de buena mañana hubo Hislibreños que llegaron a la capital: Nausícaa y Lucie entre las primeras, y que aprovecharon para charlar y visitar la Feria del Libro de Madrid en su último fin de semana. Tras la comida y un receso para descansar y refugiarse del sol, Lucie y el Gato (Farsalia), que había llegado a primera hora de la tarde (y también tuvo su periplo libresco en la ineludible librería Marcial Pons y en La Central de Callao), se encontraron en esta última plaza y bajaron hasta las cercanías de la Puerta del Sol para tomar un café, compartir impresiones sobre libros adquiridos (ha habido casi tantos libros comprados como jarras de cerveza, copas de vino y latas de Cola Zero consumidas a lo largo del Encuentro, pardiez): cómo no, tratándose de las obsesiones de ambos, fueron volúmenes sobre mujeres de la Roma imperial (a cargo de Guy de la Bèdoyère) e infamias y crímenes romanos (por parte de Jerry Toner), respectivamente; en cierto modo, la cosa no dejaba de ser una continuación de la charla hasta las cinco de la mañana que ambos ya habían mantenido al final del Encuentro de 2018 en plena Gran Vía (!), y que los volvió a platicar sobre lo humano —Ovidio, Jérôme Carcopino y los neopitagóricos en la Roma de Augusto (!!)— y lo divino —el sacrosanto concurso de relatos y los arcanos del mismo, entre otros temas igual de santos para esta casa—, antes de reunirse con Nausícaa en la Plaza Mayor y seguir con la conversación.

Pero no había tiempo que perder, pues a las ocho de la tarde estaban convocados los Hislibreños en los salones de El Hortera (incalificable local que hace honor a su nombre, en el número 12 de la calle de la Bolsa) para asistir a la primera Mesa Redonda del Encuentro bajo el tema «Grecia contra Grecia», acto que acogió también la presentación de El llanto inconsolable de los cuervos (Ediciones Evohé) de Juan Luis Gomar Hoyos (nuestro Calibán) y que reunió a este gran contador de historias con Arturo Gonzalo Aizpiri (nuestro Arturo) y Oscar González Camaño (Farsalia o el Gato). Para cuando llegamos al local (en serio: inefable), ya había Hislibreños ilustres presentes: Íñigo, recién llegado; Koenig y su esposa, Patricia; Juanrío y su partenaire, Carmen; Javi Baonza, Nuru, Calibán, Arturo, Mr. Gado, Akawi y Argonauta, así como Hislibreños de adopción como Jaime Alejandre, su señora, Pilar González Serrano, y Fulgen y Delia, que se encargarían del ágape posterior y hacen que esta «familia» no pare de crecer.

La charla fue amena, pues se introdujeron diversos temas, como la complejidad política de la Grecia del período de la guerra del Peloponeso —la novela de Caliban se ubica en los años 423-422 a. C. y es continuación de La isla de las sombras. La batalla de Esfacteria (Ediciones Evohé, 2017)—, las diferencias entre póleis como Atenas y Esparta, el rol de Tucídides como autor y testigo de unos hechos o las fake news entre los autores de la antigüedad (¿es Tito Livio un creador de las mismas?). Se habló largo y tendido de estos temas y muchas derivaciones, se presentó la novela y el autor destacó aspectos de su proceso de «fabricación», se comparó a Brásidas con Lawrence de Arabia, hubo intervenciones por doquier y la cosa estuvo la mar de interesante, sin faltar, por supuesto, la mención al mythos y el lógos en la creación del relato (ya es un clásico de los Encuentros) a cargo de nuestro Javi.

A continuación, tuvo lugar, allí mismo, ya entrada la noche, el primer ágape hislibreño: una cena con marco de dinamización gastronómico a cargo de El obrador de Delia – Talleres de Cocinoterapia, y que contó con la colaboración de algunos de los presentes. Delicias con diversos orígenes y técnicas que llenaron, y muy bien, por cierto, nuestros estómagos. Reunimos las mesas y gozamos de las recetas de Delia, bien acompañada por Fulgen, y charlamos de diversos temas, como, por ejemplo, la publicación de Caballero Jack. Los diarios de Anne Lister (Ménades Editorial), que ha coincidido con el estreno de la serie homónima a cargo de BBC y HBO, que ha cosechado un enorme éxito en televisión. La cosa terminó ya de madrugada, pero algunos hislibreños se tomaron la última copa y le siguieron dando a la sin hueso en una terracita de la plaza Jacinto Benavente. Algunos durmieron poco aquella noche…

Sábado 15 de junio.

Me llamo Íñigo Montoya, no viniste al Encuentro, prepárate a… que te lo cuente.

Los Hisbrileños de pro estábamos convocados casi al mediodía para asistir a la segunda mesa redonda histórica, titulada «El cómic histórico», y que tuvo lugar en la vetusta y habitual sede de algunos actos de anteriores Encuentros: la Asociación de Escritores y Artistas Españoles. Llegué pronto, como casi siempre. Menos mal que Javier Gómez Valero y Alberto Pérez Rubio (dos miembros del triunvirato fundador de la revista y editorial de Historia Desperta Ferro y a los que conocía por foto), llegaron poco después. Muy bien acompañados, por cierto, de Pedro Cifuentes, Premio Nacional de Educación para el Desarrollo y autor de Historia del arte en cómic. El mundo clásico quien demostró que sabe tratar con adolescentes (lo digo porque es profe y porque captó la atención de una sala muy concurrida en la que no perdimos palabra), ni imagen, claro, ya que el autor dibujaba mientras Oscar González Camaño (Farsalia o el Gato) moderaba con acierto la mesa.

Os puedo asegurar que la hora y media larga que duró la mesa redonda se me pasó volando. Reconozco que un tanto embobado sí que estuve, y ¡quién no!, escuchando a unos verdaderos pioneros de la divulgación histórica. Tan distendida fue que la formalidad de estos encuentros quedó diluida nada más empezar, como si se tratase de una charla entre amigos en cualquiera de las tabernas chulapas que salpican nuestra querida ciudad. Fíjate que hasta sentí que estaba en la taberna del foro.

Sobre la una hicimos una pausa. ¡Con qué ganas se esperan esas pausas! Todos hablando con todos, presentaciones por aquí y por allá. En el encuentro iban entrando los nuevos, Hassah, al que le tenía muchas ganas; Calinca, sorprendido al descubrir mi condición de fémina; y los de siempre: mi simpática Nausícaa; el mejor embajador de Hislibris, Iñigo; el encantador Calibán, con su hijo Joaquín, tan despierto como un ratón de biblioteca; la arrolladora Lucie; Atenea, a quien puse por fin rostro después de años de conversaciones en Facebook; el tan atento Farsalia, Nuru, Javi, Rosalía, Leandro, Juanrío y su mujer, que me caen fenomenal; Pamplinas, recién llegado desde Valencia; Arturo y me olvido de alguno, seguro…

Y así, sin comerlo ni beberlo, me vi arrastrado por el poder de persuasión de Iñigo para, a continuación, sentarme en la mesa del jurado (parte del mismo) del IX Concurso de Literatura Histórica, un clásico hislibreño, y cuyos finalistas ya eran conocidos por todos. Me tocó entregar el Premio al Mejor Autor Novel, claro que no me costó nada: me declaro fan incondicional de la pluma de nuestro Hassah (Adonis Sánchez), que ganó el premio por su novela De los antiguos usos, editada por él mismo). Y así, Iñigo fue presentando a los ganadores del Celedonio correspondiente: el premio a Mejor novela histórica se fue para La sinfonía del tiempo, de Álvaro Arbina (Ediciones B), de la que el jurado destacó la fuerza de su prosa y el portentoso entramado narrativo e histórico; como Mejor Autor Español ganó nuestro Arturo González Aizpiri, por La cólera de Aníbal (Ediciones Evohé), el broche de oro a su trilogía sobre la Iberia en el período de entreguerras púnicas; como Mejor Ensayo Histórico, Teenage. La invención de la juventud, 1875-1945, de Jon Savage (Desperta Ferro Ediciones), que recogió Alberto Pérez y agradeció el galardón a un libro que había sido publicado como apuesta personal suya desde que leyera la edición original, un libro extraordinario sobre la adolescencia y su construcción como «nueva» etapa vital, previa a la adultez, y con el desarrollo de la cultura de masas en la sociedad contemporánea; el premio a Mejor Cómic Histórico fue para El fotógrafo de Mauthausen, de Salva Rubio, Pedro J. Colombo y Aintzane Landa (Norma Editorial), que destaca la historia de Francesc Boix; y el de Mejor Cubierta para El taxidermista, de Juan Manuel Sainz Peña, con diseño de Ismael Rojas Pozo (Editorial Anantes), y que destaca por la combinación de elementos en la imagen de portada de la novela (la calavera rota, los naipes, una llave). Llegaron los premios especiales: el Gato presentó el premio para Alianza Editorial como Mejor labor editorial, destacando su labor desde que fue fundada en 1966 y, en especial, su prestigiosa colección de bolsillo; y Juanrío anunció a Koenig (Javier Veramendi), que ni se lo olía, como el agraciado con el galardón honorífico, más que merecido.

Y todos a comer a La Pecera del Círculo de Bellas Artes (comida que perdí, ¡pardiez!). Me cuentan que hubo una mesa dispuesta para el acto, al que en tandas (tras el paseo desde la Asociación de Escritores y Artistas Españoles) llegaron los hislibreños, que conocieron a otra de sus miembros, nueva en estas lides en vivo y en directo: Garnata, acompañada de una amiga. Comida amena y amenizada con buenas viandas y mejores charlas a lo largo de la mesa. Llegado el final, unos cuantos Hislibreños tentaron a los calores del buen tiempo y se acercaron a la Feria del Libro en el parque del Retiro, otros descansaron un rato en sus alojamientos.

El reencuentro se produjo en María Pandora a las siete de la tarde para presentar la antología de relatos del XI Concurso de Relatos Históricos Hislibris, Ser el mejor de los hombres, Flores que el río lleva, y otros relatos (Ediciones Evohé). Y allí, de nuevo sorpresón: Garnata, una mujer llena de alegría a la que me encantó conocer. Creo que antes no mencioné a Argonauta, mis disculpas, pues ya es un clásico entre los autores que participan en las antologías del concurso. Nos faltaron algunos que regresaron a su tierra antes de escuchar a Lucie y a Calibán codo con codo en la mesa de presentación flanqueados por Javi y Juanrío, flamantes jurados, mientras nos desvelaban el secreto de cómo escribir un relato a cuatro manos y no morir en el intento, y encima llevarse el gato al agua un año más. ¡Monstruos!, pedazo de escritores. A la palestra subieron Farsalia, Garnata, Tadeus Calinca, Argonauta y un servidor, Iñigo Montoya. Entre los asistentes, un Javier Lacomba simpatiquísimo, autor de El cuarto disparo (Ediciones Babylon) y que fue uno de los finalistas en la categoría de Mejor Autor Novel en los premios entregados por la mañana, y algunos familiares Hisbrileños. Y así, entre dedicatorias, cañitas y risas nos despedimos. Los más afortunados continuaron fiesta en la cena. Y yo, que me retiré tempranito, por aquello de conservar la destreza de la espada, me fui con una sonrisa bobalicona entre los labios y el corazón ligero y un tanto ñoño porque eché de menos a muchos Hisbrileños de años anteriores como Ave o Hahael, y a los que Calinca denomina con acierto «sombras en la red», Akane, Capitán, mi Kemen, María Lozano, el león, Kelin, ADSO, Irene Adler, Likine, Telcar, Sciurus, Cavilius, Pedrillo71, Aquitannia, La dama del perrito, Dave, Cristina CM, angelhospvet y tantos otros.

La cena posterior, que la cuente el Gato, que yo no pude quedarme.

Pues prácticamente todos los asistentes a la presentación de la antología de relatos (se unió también la encantadora esposa de Arturo) nos trasladamos, algunos en taxi (cargados de libros) y otros a pie hasta El obrador de Delia, en la calle Huertas número 43, en el Aula Acyre (de la Asociación de Cocineros y Reposteros de Madrid). El plan era una cena-taller de cocina romana clásico, siguiendo el recetario de Apicio (adaptado, claro está, a los tiempos modernos en cuanto a algunos ingredientes y su preparación previa).

Delia y Fulgen no se limitaron a darnos de comer, sino que nos enrolaron como pinches de cocina para participar en la elaboración de las recetas, que incluyeron (a ver si lo recuerdo todo) una pátina de anchoas (al estilo de un hummus), lonchas finas de mojama y almendras saladas, delicias de calabaza y pollo sobre pan, albóndigas de carne con manzana y acompañamiento de cortezas, una crema de queso fresco con miel, especias y aceite de oliva sobre regañás de pan, aceitunas, y un postre a base de membrillo, queso fresco, compota de fruta, miel y un punto de azafrán. Delicioso y muy romano, pues Delia también nos deleitó con sus conocimientos sobre cocina romana. Todos nos fuimos acercando a los fogones y disfrutamos, con otros participantes, de un apasionante taller culinario. La cosa se alargó hasta pasada la medianoche, con charlas en corrillos y un muy buen ambiente, y, cómo no, unos cuantos irreductibles resistieron en la misma terraza de la plaza Jacinto Benavente de la noche anterior. Nausicaa, Lucie y el Gato aún estuvieron de palique de camino a sus alojamientos hasta cerca de las cuatro de la madrugada. Y es que, si de palique va la cosa, deberías cantar, oh diosa, cómo los tres vieron a un tipo pedalear en una bicicleta estática ante la entrada de un local de estriptis y que Pamplinas, entre otras hazañas, durmió esa noche en una silla en la estación de Atocha…

Ya el domingo por la mañana los Hislibreños que no residen en Madrid regresaron a sus lugares de origen y empezaron a correr fotos y comentarios en los grupos privados de redes sociales. Y es que el mono de Encuentro era muy fuerte y los buenos ratos pasados en ese fin de semana no se olvidan sin más. Por ello, gracias a todos los asistentes, a los amigos de Desperta Ferro Ediciones, a la Asociación de Escritores y Artistas Españoles y a El taller de Delia. Y a Hislibris por seguir siendo tan grande en todos los aspectos.

¡Nos vemos en el XI Encuentro, en 2020, que será en…!

Hislibris Estuvo Allí.

     

12 comentarios en “CRÓNICA DE LOS X ENCUENTROS HISLIBRIS DE LITERATURA HISTÓRICA (Madrid, 14 y 15 de junio de 2019)

  1. juanrio dice:

    ¡Gran fin de semana! Buenos libros, buena conversación, buena comida, buenos amigos ¿Qué mas se puede pedir? El próximo año nos volvemos a encontrar ¿Quien sabe dónde?

    1. Mr. Gado dice:

      Completamente de acuerdo. Unas horas deliciosas.
      Por otro lado, muchas gracias por la crónica y las fotos. (Me encanta esa del descanso de las mesas del sábado en la que estoy hablando y todos los demás fingen que digo algo interesante, ja ja.)
      Sigamos con nuestras vidas y hazañas hasta que nuestros destinos vuelvan a cruzarse. Abrazos y besos.

  2. Iñigo dice:

    Bravo!!!!!

  3. Farsalia dice:

    Qué finde, señores…

  4. atenea dice:

    Me siento una privilegiada por haber podido disfrutar un trocito de este maravilloso junte de personas majas. ¡gracias cronistas! impagables, como siempre.

  5. Valeria dice:

    Muchas gracias por el reportaje y, sobre todo, por las fotos. A los que conozco, deciros que os conserváis tan bien que da gloria veros, igual de mozos y mozas que siempre. Y a los que no conozco, os voy poniendo cara.

    (Qué malos sois, que le dejasteis a Farsalia el gorro más pequeño….Y vaya melena que te gastas ahora, India).

    Muy guapos todos.

  6. Arturo dice:

    ¡Fantástica crónica a varias manos! Muchas gracias a los cronistas, a los jurados, a Delia y Fulgen, a Javi y Sandra, a Juan Luis, a Farsalia, a los amigos de Desperta Ferro y a los hislibreños en general. Es un lujo formar parte de un grupo tan extraordinario como este. ¡Nos vemos pronto!

  7. Nausícaa dice:

    Mil gracias por ser y por estar. Otro fin de semana mágico que se hace más corto cada vez. Vuelvo con las pilas recargadas a tope y con la ilusión recuperada. Estas cosas no se olvidan.

  8. cavilius dice:

    Se nota que lo pasasteis estupendamente, ¡bien por vosotros!

  9. Davout dice:

    ¡ Qué envidia ! Magníficamente relatado. Prometo volver.

  10. Nausícaa dice:

    Y, aunque no se me vea, porque los premiados tenían una altura considerable que no paliaba ni los dos escalones a los que nos habíamos subido el jurado, una, como es bajita, quedó totalmente eclipsada por los flamantes ganadores. Felicidades, y cómo se nota que le disteis al petisuí de pequeños.
    Ja, ja, ja.

  11. Iñigo dice:

    En la foto que tengo preparada para la crónica de los premiados sí que te ve guapa!

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