BANDERAS LEJANAS – Fernando Martínez Lainez y Carlos Canales Torres
«Allí donde un español no llega con la mano, llega con la punta de su espada.»
(Embajador español en la corte de Luis XIV, salvando el honor de España ante una afrenta.)
Cuando a una persona cualquiera se le pregunta por algún símbolo de la Conquista del Oeste, seguro que enseguida le viene a la cabeza imágenes de largas caravanas de carros recorriendo las grandes praderas más allá de la última frontera, o la siniestra y enigmática figura de un indio a lomos de un caballo en lo alto de un peñasco desierto en las márgenes calurosas del Río Colorado. En cambio si a la misma persona le decimos igualmente que haga memoria y piense en símbolos de la Conquista de America seguro que nombrará a bote pronto a Colón, Cortés, y si es algo culto el nombre de algún Adelantado y sus hazañas en frondosas selvas plagadas de peligrosos aztecas, o entre escurridizos incas en los Andes. Por eso sí la persona encuestada es algo avispada y te inquiere el motivo de estas preguntas, y le respondes que también hubo grandes descubridores y exploradores allá por la Florida, norte de Nuevo México, California e incluso la inhóspita Alaska, entre otros muchos lugares, se quedará asombrado por la noticia en sí. Tocado por el asombro, la incertidumbre, y la incredulidad. Es en este momento cuando has de desempolvar ante sus ojos una vieja historia… una historia de olvido y valentía.
Para el gran público no ha habido más Conquista del Oeste que la que aparece en las películas de Hollywood. Pero la construcción de ese enorme país, tan grande como un continente tuvo primeramente unas bases fuertes y sólidas. Unos pilares que se alzaron con las aguerridas manos de los españoles. Sí, el Imperio Español ya estuvo allí durante 300 años y esta permanencia en las grandes llanuras fue toda una gran aventura llevada a cabo con una dura defensa efectuada con escasísimos recursos. Toda una heroicidad. Los encargados de desenterrar esta historia, ahora políticamente incorrecta debido al buen maridaje político que existe actualmente entre España y Estados Unidos, pero queha de ser recordada con justicia universal, han sido dos escritores Fernando Martínez Lainez, y Carlos Canales Torres en un libro conjunto titulado Banderas Lejanas. El primero es reportero, guionista, columnista de ABC e Historia y vida, autor de obras como Tras los pasos de Drácula, Escritores espías, El Rey del Maestrazgo, El Enigma de la Gioconda y director de la colección literaria de género negro La Casa Ciega de Edaf. Y el segundo, Carlos Canales Torres, es abogado, escritor, con obras como Seres Mágicos de España, La primera guerra Carlista, Breve Historia de la Independencia o Las compañías olvidadas y miembro del equipo radiofónico del programa La Rosa de los Vientos que trabajó con el añoradoJuan Antonio Cebrián en Onda Cero.
Haciendo historia… ¿cómo es posible que los españoles llegaran a la zona del Norte de América si estaban inmersos en un gran periodo de conquista en el Sur del Continente? Antes de contestar a esta pregunta, es necesario comenzar no por una respuesta sino por otra pregunta ¿Cómo es que no llegaran antes al Norte de América? La respuesta la tiene un mineral, el mineral que tantas alegrías y desgracias ha llevado a la Humanidad durante siglos: El Oro. Esta piedra amarilla, brillante y deseada fue uno de los grandes motores de la conquista, pero por desgracia no había suficiente oro para todo el mundo que se presentara a la aventura en los enigmáticos límites de América. Por ello, se empezó a vislumbrar nuevas vías y alternativas para contentar a los cientos de Adelantados que pisaban las playas de La Española, auténtica lanzadera hacia América. El foco se centró por tanto en el norte del Golfo de Mexico y hacia alli empezaron a navegar grandes aventureros como por ejemplo en unprincipio Ponce de León, o Lucas Vázquez de Ayllón, a quien se debe la fundación del primer asentamiento europeo en los Estados Unidos, San Miguel de Guadalupe. Es en estos momentos cuando comienzan a aparecer los asentamientos españoles en zonas de La Florida o Carolina del Sur.
Esto fue solo el comienzo de la gran aventura. A partir de aquí se inicia la gran gesta de la colonización interior hacia el Oeste y Norte de Nuevo México hacia zonas de Texas (nombre que significa «Bienvenidos» en el idioma de los oriundos de allí), California y más allá, plus ultra, al Noroeste más gélido… Alaska (1603). Todo ello rodeado de grandes peligros y acechanzas no solo de las grandes tribus indígenas de la zona como apaches, comanches (los más peligrosos), shoshones, mescaleros… entre otros, sino también por otras potencias enemigas que querían parte del pastel americano como Inglaterra y Francia. Y he aquí que bandera, tras bandera, conquista tras conquista, y gloria sobre gloria, aparecen grandes hazañas y nombres en esta segunda fase más decisiva de conquista y exploración: Pánfilo Narváez recorre la Florida y el Sureste de America; Alvar Núñez Cabeza de Vaca recorre gran parte del continente americano en un peregrinaje mítico tras su desastrado naufragio; Vázquez de Coronado hace la primera exploración europea de lo que hoy son los estados sudoccidentales de Estados Unidos; Los hombre de García López de Cárdenas, son los primeros hombres europeos que hollan con sus pies las profundidades del majestuoso Gran Cañón del Colorado… Nombres y nombres se amontonan. Cientos de voluntariosos guerreros dejan la marca española en aquellas tierras infinitas para la mayor gloria de España… esa ingrata España que les olvidó durante cientos de años después.
Pero no quisiera terminar este pequeño marco histórico sin olvidarme de otro elemento también colonizador. El elemento religioso. Al igual que los romanos que traían tras sus conquistas la cultura, los conquistadores tras la imposición de las banderas en tierras descubiertas traían consigo a la religión cristiana apostólica romana para hacer proselitismo de su religión entre los indígenas conquistados. Estos asentamientos americanos son en muchos casos misiones sobre todo de jesuitas y franciscanos. Estas misiones se propagaron especialmente por la zona de la Baja California. En este punto no hemos de olvidarnos de la controvertida figura del jesuita Junipero Serra y su duro programa evangelizador. Muchas de estas pequeñas aldeas serán el germen de grandes ciudades con nombres puramente españoles como son Los Ángeles, San Francisco o Sacramento, entre otras muchas.
Toda esta gran historia de valentía, descubrimiento y exploración es la que nos ofrece en más de 500 hojas el libro Banderas Lejanas. ¿Qué hace a este libro tan valioso en nuestro tiempo y que merezca tanto ser leído y recordado por las futuras generaciones? Varias razones. La primera de ellas es que, a parte de pequeñas misceláneas históricas ya desfasadas y tergiversadas, es un libro que aporta por vez primera una visión general y coherente del proceso de exploración, conquista y defensa a cargo de España en ese inmenso, hostil y con frecuencia desértico territorio que se extiende desde Río Grande hasta las gélidas costas de Alaska, como nos indican los autores. La segunda de estas razones es que este libro, por fin, desentierray saca del olvido no solo uno de los episodios fundamentales de la Historia Española, sino incluso también de la Historia de los Estados Unidos de América, ya que esta colonización de su, actualmente, territorio patrio, proporcionó base a su propia Historia como país. Un americano de cualquier clase y posición sólo tiene que andar por los territorios del Oeste, Suroeste y Sureste para darse cuenta de la huella hispana con ingentes nombres toponímicos puramente españoles e incluso con tradiciones que no son puramente estadounidenses sino arraigadas en el acerbo español más arcaico. A la vez este libro, y esperemos que a raíz de este vengan muchos más, este libro también tiene la misión, y esta seria una tercera razón, de reconocimiento ya que España fue junto a muchos otros países, y otros muchos emigrantes, uno de los fundadores de esa nación transoceánica, ya que por ejemplo sin gran parte de nuestra ayuda en contiendas como La Guerra de la Independencia no se habrían como formado como país. Recordemos en este punto a personajes como Juan de Miralles, amigo íntimo y espía de George Washington, o al afamado Bernardo de Gálvez en su enfrentamiento épico contra los ingleses. Recalco este último punto para que gracias a libros como Banderas Lejanas, se olvide el silencio que el gobierno americano ha llevado a cabo con respecto ala aportación española en su historia, y de esta manera exorcizar la desdichada Leyenda Negra que sobre nuestra historia ha caído gracias al mundo anglosajón.
A pesar del precio del libro, el cual no considero caro debido a su magnifico planteamiento editorial a base de conjugar texto e imagen, y a la aportación de excelentes mapas desplegables que ayudan a seguir las aventuras hispanas por todo el continente americano, recomiendo este gran libro que reseño humildemente no solo como lectura sino como libro ejemplificante y esencial en cualquier estantería de cualquier persona interesada en saber que su país no solo tuvo una conquista transoceánica en el Sur del Continente americano y central, sino que también pisó con sus pies gloriosos las tierras más allá de los aztecas, muy al norte a una gran tierra de oportunidades llamada Nueva España contribuyendo a crear un país, Estados Unidos,a base de leyendas, mito, valentía, y conquista más allá de cualquier limite inimaginable.
Gloria y honor a aquellas banderas… aquellas Banderas Lejanas.
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3 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 14:04 pm
Yo me lo apunto pero que ya Balbo.
Gracias por la estupenda reseña y la recomendación.
Hoy día le preguntas a muchos americanos del norte si saben que su adorada california la poblaron los españoles y se quedan mirándote sin saber qué decir. Les preguntas.. ¿sabes por qué Los Ángeles se llama Los Ángeles? Se lo cuentas y se creen que es mentira. En fin…
Ojalá algún día la leyenda negra se vaya volviendo un poco más transparente…
3 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 16:47 pm
Gracias por la reseña, Balbo. Yo diría que en EEUU hay un lento proceso de comenzar a reivindicar el papel de España en la fundación del país. A ello no es ajeno que destacados políticos hispanos reivindican precisamente ese legado. El Secretario del Interior, Ken Salazar, anterior alcalde de San Antonio, es un buen ejemplo.
También son llamativos algunos detalles simbólicos. En el Capitolio hay una sala que contiene una estatua de un “padre de la patria” donada por cada Estado de la Unión. Curiosamente, la estatua donada por California es de Frai Junípero Serra.
España está intentando, y debe hacerlo aún más en el futuro, potenciar el reconocimeinto de ese legado.
3 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 17:14 pm
Si no entendi mal y corriganme, este libro trata sobre como los españoles vinieron, conquistaron, mataron, violaron y robaron a los nativos no solo de America del Sur que hoy en dia seguimos pagando bien caro esa conquista sino tambien la de America Central y Norte….
3 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 19:50 pm
Si Bruno. Pero te ha faltado mencionar a todos los que nos comimos con patatas. Un gran descubrimiento la patata, si.
3 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 20:38 pm
Oye, Bruno:
¿Hasta cuándo tú y los tuyos van a seguir echándole la culpa de nuestros males actuales a algo ocurrido hace quinientos años? O ¿es que no te has dado cuenta que llevamos doscientos años como naciones independientes y que todo lo que nos ocurra en ese lapso de tiempo es culpa exclusivamente nuestra? Ni los vietnamitas están con esas necedades a pesar de que su guerra terminó hace poquísimo tiempo: ellos lo que piensan es en el futuro.
3 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 20:43 pm
“este libro trata sobre como los españoles vinieron, conquistaron, mataron, violaron y robaron a los nativos no solo de America del Sur que hoy en dia seguimos pagando bien caro esa conquista sino tambien la de America Central y Norte”
Pues sí, trata de eso; pero también tienes libros de como los romanos violaron y robaron a los nativos de Europa occidental, de como los persas robaron y violaron a los jonios y griegos que pillaron, de como los macedonios robaron y violaron a los habitantes del imperio persa, además de libros donde se nos muestra los brutales actos de los aztecas masacrando y oprimiento a otras tribus mesoamericanas y de incas esclavizando a otros pueblos andinos, etc…
Vamos que tienes muchos libros de violadores y ladrones imperiales no sólo españoles…ah no, que es verdad, que los españoles eran todos unos psicópatas y los demás lo hacían por civilizar el mundo; XD lo que hay que oir.
3 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 23:49 pm
Bonita y apasionada reseña, Balbo. Tengo el libro en el montón. Este libro desvela unos hechos históricos olvidados u ocultados; es necesario y además se ponen al alcance de cualquier interesado.
Dices que revelar estos hechos no es políticamente correcto; yo creo que sí, pues que mejor momento que este en que hay buenas relaciones con EEUU. y además allí la comunidad hispana autóctona y alóctona está reclamando esa herencia.
Bruno con todos los respetos; no se puede tener en mente sólo el pasado más lejano, hay que mirar el presente y hacia el futuro, como indica @lfredo.
Aquellos españoles cometerían muchas barbaridades y algunas bondades, pero lo que más hay en Iberoamérica es mestizaje, lo que significa riqueza humana y cultural. En la América anglosajona los nativos americanos no tienen rencores, no hay mestizaje… porque apenas hay indígenas.
Saludos cordiales.
3 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 23:54 pm
¿Pero para que le quitais la ilusión a Bruno?. Además de sus palabras se deduce que es descendiente de esos brutales invasores,y posiblemente solo pretenda emplear el libro para maldecir la memoria de los antepasados en cuyo idioma sigue expresándose.
Que malos soís.
Por lo demás yo querría decir que el norteamericano medio tendrá la misma idea de porque L.A se llama L.A como de porque N.Y se llama N.Y o porque Carolina, Maryland o Virginia se llaman como se llaman.
Y de New Jersey no hablemos.
4 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 0:20 am
¡Vaya una reseña más cautivadora!
Balbo me has convencido hasta a mí, que como ya te comenté no terminaba de cogerle el hilo.
Es un tema apasionante, sin embargo lo poco que leí del libro no me enganchó. Demasiadas fechas, barcos, naufragios, nombres, fuertes y navegantes, pero tengo que reconocer que es un libro muy interesante, tendré que darle una nueva oportunidad.
Muchas gracias por todo.
4 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 3:01 am
¿ la historia es novelada?
4 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 3:13 am
Yo coincido con la opinión de Akawi, demasiadas fechas, nombres, lugares que se suceden sin parar…
Pero también coincido con que el tema es realmente apasionante, que el libro aunque cueste, se puede leer y no te dejará con mal sabor de boca! Eso sí, el peso y el precio me parecen excesivos…
Fantástica reseña Balbo, me han dado ganas de volver a leerlo y me lo terminé hace cosa de un mes.
4 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 12:08 pm
Balbo, gran reseña para un libro que tengo en casa pendiente de lectura y que con tu descripción no has hecho más que aumentar las ganas que tengo de leerlo.
Sobre el proceso de exploración y colonización de California durante el último tercio del siglo XVIII, en el postrero esfuerzo descubridor hispano, leí hace poco una novela “La última conquista”, de Ramón Vilaró. Aunque me defraudó desde el punto de vista literario porque la construcción de la trama y los personajes me pareció un tanto pobre, me resultó interesante desde el punto de vista histórico, permitiéndome acercarme desde un punto de vista novelado al titánico proceso llevado por los españoles en pocas décadas, con unos medios paupérrimos, tanto humanos como materiales, en un territorio inmenso y enfrentados a todo tipo de penalidades y factores en contra. La novela se centra bastante en las figuras de Fray Junípero Serra y de Perè Fagés, oficial de los Voluntarios de Cataluña primero y posterior gobernador del territorio, y de las constantes tensiones surgidas entre ambos, puesto que no compartían la misma visión del proceso colonizador y sus prioridades, entre otros aspectos que enfrentaban a los dos hombres. Uno de los hechos que mejor recoge es precisamente el de la fundación de los presidios (palabra genuinamente española que nada tiene que ver cárceles, como se pudiera pensar) y misiones (algunas de ellas ya habían sido fundadas por los jesuitas antes de su expulsión), que con el tiempo llegarían a ser las ciudades que habéis aludido.
5 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 1:22 am
Espero comprarlo en breve. Un grande Carlos Canales. Y una pena que ya no esté en La Rosa de los vientos.
6 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 2:36 am
no, no es novelado. es un ensayo.
bruno, cachondo, dime por qué probablemente no tienes apariencia europea como la inmensa mayoría de los estadounidenses. ¿por qué casi todos los hispanoamericanos tienen rasgos indígenas si los españoles masacraron a los pueblos precolombinos?
maldita gentuza inculta y adoctrinada…
6 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 9:44 am
Apasionante reseña, Balbo. Tomo nota del libro, que parece muy interesante.
6 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 13:58 pm
Siempre es interesante poner en valor nuestra historia. Es curioso como los españoles nos alejamos de la épica a la hora de recordar las que fueron verdaderas hazañas e insistimos en el acercamiento crudo a los acontecimientos, algo que la mayoría no puede soportar.
Lo triste de comentarios como el de Bruno no es la ignorancia que se adivina si no el discurso victimista y débil que les hunde en la mediocridad.
Me apunto el libro. Uno más.
6 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 18:13 pm
Solo di mi opinion, mi punto de vista no quise ofender a los españoles ni a España en si.
El ultimo comentario que dijo Urogallo me parecio de lo mas inoportuno, una falta de respeto, y si tengo antepasados españoles y italianos y no maldigo para nada mi historia a mis descendientes ni siquiera a la lengua que hablo.
Exprese una opinion que muchos tienen, de que los conquistadores vinieron y hicieron un desastre pero OBVIAMENTE ellos no son los culpables de la crisis que existe hoy en dia en toda America del Sur pero fue el principio…
6 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 19:25 pm
El problema tuyo no es, Bruno, si ofendes a los españoles actuales que en su mayoría jamás han estado o vivido y quedado aquí (por cierto, soy sudamericano) sino porque en realidad ofendes a los españoles (que sí se quedaron) que son antepasados de la mayoría de los hispanoamericanos, y de paso estás con el mismo discurso victimista de echarle la culpa a los demás, en especial a algo ocurrido hace mucho tiempo, de nuestros problemas post-independencia, por cierto liderada no por indígenas sino por blancos criollos cuyos antepasados también eran españoles. Una vez un escritor mexicano dijo que “Mexico fue conquistado por los indios e independizada por los españoles”. Y tiene toda la razón, pues en ese país los auxiliares y soldados más fieles a Cortés eran los tlaxcaltecas y otras muchas etnias indígenas, mientras que Morelos e Hidalgo, héroes de la independencia, eran ambos de origen español; lo mismo puede decirse de la mayor parte de la historia de la conquista de lo que en adelante sería la América española y su posterior independencia; por ejemplo en mí país, de no haber sido por la ayuda de la etnia tocuyo (que le dio su nombre a una ciudad venezolana) jamás se hubiera conquistado el valle de los caracas. ¿Y de dónde venía los antepasados de Bolívar y otros próceres de la independencia de mi país? ¿De la luna?
6 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 20:17 pm
Alfredo, vaya contigo mi aplauso.
6 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 22:26 pm
En España los primero pobladores (por empezar por algún sitio) fuero Íberos y Celtas. Después pasaron por aquí los fenicios, cartagineses, romanos, suevos, vándalos y alanos, más tarde los Godos y los musulmanes. ¿¿??
¿A quién debo echarle la culpa de la crisis actual y de la cantidad de parados que exisen?
7 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 11:21 am
va, va, que no se está hablando del libro y yo he entrado aquí a hablar del libro ;)
canales y láinez no ocultan el destrozo que en muchas ocasiones hicieron los conquistadores y colonos castellanos, pero la historia negra del imperio español se ha encargado de magnificar estos hechos que ni fueron tan numerosos ni tan frecuentes como la gente cree.
la corona de castilla ejerció un papel de evangelización y culturización de los pueblos precolombinos antes que cualquier otra cosa, y no se debe olvidar que no pueden extrapolarse las connotaciones sociales de los siglos xvi y xvii al mundo actual. es decir, lo que hoy podemos ver como un genocidio en su época era moneda corriente en el devenir de los acontecimientos siempre que dos culturas diferentes convergían en el espacio.
7 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 18:29 pm
Gracias Balbo, me ha gustado tu reseña, se trata de un libro que me gustó mucho en su momento, y que supone un gran elogio a nuestra extensa y valiosa historia.
7 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 18:57 pm
# Bruno Dice:
…. este libro trata sobre como los españoles vinieron, conquistaron, mataron, violaron y robaron a los nativos no solo de America del Sur que hoy en dia seguimos pagando bien caro esa conquista sino tambien la de America Central y Norte….
Bruno, tendrás que preguntarles a tus ascendientes que cruzaron el charco, y alli se quedaron, los míos no salieron de España ;)
Vamos no me eches la culpa de lo que hicieron TUS abuelos, ya tengo yo bastante con los que hicieron los míos…
Aparte de esto, buen libro este de Banderas Lejanas, donde se comentan unas aventuras que si se hubiesen hecho hoy en día coparían las portadas de todos la prensa….
Debemos sentirnos, a fin de cuentas y en ese sentido, orgullosos de esos, NUESTROS ABUELOS, vuestros y nuestros ;)
8 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 14:12 pm
Bruno, y que decir de los romanos que vinieron aquí, nos esclavizaron, y se llevaron nuestro oro. No escucho nada de esto por España, y en América sin perjuicio de las cosas mal hechas por los españoles que sin duda fueron muchas, que hay que poner en clave de su tiempo, no observo que los rituales de los indios se le tache de salvajismo. No sé, coger a un individuo, abrirle en canal y sacarle el corazón debe ser una forma de cultura a respetar. Son cosas de la leyenda negra; a los estadounidenses o australianos no les escuchó decir nada malo de sus antepasados, ah, pero se me olvidaba, que fue porque ellos eliminaron a los nativos, y que por eso no se le les ve caminar por las grandes ciudades. Saludos
8 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 20:06 pm
Si es que los romanos estaban locos…ya lo decía Obelix ;-)
9 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 17:29 pm
Me acabáis de dar una idea. A partir de ahora, cada vez que me cruce con mi vecino italiano le diré: “vosotros los romanos nos invadisteis, violasteis y robasteis nuestro oro”. Y cuando vuelva al restaurante libanés que frecuento, les recordaré las tropelías de los fenicios.
9 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 18:45 pm
O cuando veas por la calle a un tunecino le reprochas la destrucción de Sagunto por Aníbal ;-).
9 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 20:55 pm
“O cuando veas por la calle a un tunecino le reprochas la destrucción de Sagunto por Aníbal ;-).”
O por los crímenes de Amílcar Barca contra las tribus hispanas que se oponían a su dominio, ¿quién sabe?, a lo mejor acusamos a Amílcar de genocidio y pedimos resarcimiento por ello con acceso gratis a las playas tunecinas ;-)
9 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 21:24 pm
Josep,aprovecha el momento en que te pida perdón avergonzado por el alcance de su culpa para solicitarle un descuento en la minuta. Como descendiente de fenicios no habrá mayor acto de contricción posible.
10 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 14:37 pm
También me gusta la comida japonesa. Los culparé de lo de la embajada española en Manila durante la IIGM.
10 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 16:05 pm
Siempre y cuando no reclute una panda de mercenarios para que te den una soberana paliza en un oscuro callejón y recuperen su dinero; ya se sabe que no se puede fiar uno de la perfidia púnica.
PD: Como ha degenerado el tema…para variar.
11 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 9:40 am
yo en cuanto vuelva a suecia me pasaré por la isla de gotland para pedir daños y perjuicios por la invasión de suelo patrio de los godos, quienes arrasaron a sangre y fuego la península ibérica durante largos años antes de asentarse.
a ver quién tiene algo de responsabilidad en el lugar y es capaz de concederme un par de minutos para que yo proteste firmemente.
11 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 9:54 am
Hola Balbo, una reseña magnifica. No he leido el libro pero pienso hacerlo ya que el tema exploraciones y descubrimientos me ha interesado desde siempre. Conozco algo de la vida de Bernardo de Galvez al que nombras en la reseña y es extraordinaria. Solo decirte pues no se si viene en el libro, que la ciudad que fundo Galvestown continua existendo, y que su contribución a la independencia de los EEUU fue tan relevante, que cuando celebraron la victoria con un desfile en la nueva capital, lo hizo a caballo encabezándolo el a la derecha de G. Wasington.
11 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 22:15 pm
Está claro que a los nativos americanos les robaron, exterminaron y en algunas ocasiones esclavizaron los españoles y colonos europeos.
Quien lea el libro podrá aprender el origen de los belicosos comanches, cómo entraron los indios a montar a caballo, peripecias de viajes de miles de kms y años en tierras salvajes y hostiles…
La realidad superando a la ficción
14 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 10:48 am
Hola Balbo, repito una reseña magnifica. Este comentario es acerca de la frase que encabeza la reseña, ya que la recordaba de pequeño por haberme contado mi padre el suceso, y lo tenía olvidado. Según he averiguado, esta sacado de un poema de Gregory Chavarri que se llama “La rosa de Versalles”. En esencia parece un lance galante, donde, durante una fiesta un invitado sugirio al embajador español, que era de corta estatura, que agasajara con una rosa, que estaba a bastante altura en un rosal trepador, a una dama alli presente. Ante tal sugerencia, nuestro embajador, tiro de espada cortando la rosa, y sin dejarla caer al suelo, la cogió, se la ofreció a la dama en cuestión, y entonces le dijo al provocador “donde no llega la mano de un español, llega la punta de su acero toledano”.
15 dUTC Septiembre dUTC 2010 a las 9:10 am
Yo acabo de leerme por segunda vez “Malinche” de Edward Rosset y estoy muy emocionado con las gestas de nuestros valientes capitanes y hombres de armas. Por cierto, la reseña está al caer.
Se diga lo que se diga por culpa de la maldita leyenda negra creo que al final quedarán el espíritu y la impronta de estos grandes hombres que, sin discusión, estaban hechos de otra pasta.
Tengo el de Tercios de España de los autores. Me pareció estupendo por lo divulgativo del libro. ?Sigue este en la misma tesitura?. Es que me da la impresión de que quizás es más pesadote de leer?. Lo digo por algunos de los comentarios…
Saludos
28 dUTC Octubre dUTC 2010 a las 14:48 pm
USA lo colonizaron los ESPAÑOLES DE EUROPA desde La Florida hasta Alaska!!!
http://www.rtve.es/mediateca/audios/20101024/espacio-blanco-24-10-10/910156.shtml
28 dUTC Octubre dUTC 2010 a las 20:48 pm
¡Hala, que exagerados! ;-)
30 dUTC Abril dUTC 2011 a las 8:44 am
Apenas iniciado el libro ya estoy cabreado de pensar cómo se nos oculta nuestra historia. Pobres los que dejaron sus vidas en el intento. Cortés sólo hubo uno pero nadie se acuerda de los que quedaron en el camino. Por lo leído hasta ahora es un gran libro y es una pena que estos hechos no los haya conocido antes. Gracias por la reseña amigo.
2 dUTC Noviembre dUTC 2011 a las 19:47 pm
Sí, lamentablemente hay muchos libros caros en España desde hace más de una década, que yo recuerde. Lo malo es que vas a comprar un sábado al Corte Inglés y hay slips Punto Blanco, que resultan hasta incómodos, pero es una prenda que no se puede descambiar por 21,50 euros de nada. Banderas Lejanas me ha costado 30 euros, tiene tapa blanda y algunas erratas a pesar de ser una edición revisada, y hasta he usado con cuidado una cuchilla para despegar el mapa final. Por no hablar de algun otro defecto. Un sintonizador tdt, que duran dos años y hay quien se gastó 1800 euros en un televisor de marca y tuvo que acabar comprando un sintonizador externo porque el del televisor no sintonizaba varias cadenas, entre 20 y 50 euros, y eso de la tdt normal, no la de alta definición. Este es un país de especuladores. Pero es cierto que los americanos no tienen historia, se la inventa Hollywood, y así ensalzan sus victorias y callan sus derrotas, excepto cuando uno de sus historiadores dice la verdad en un buen libro. Y si tienes suerte lo puedes encontrar por tan solo 8 euros. Una ganga. Que los españoles mataron en América… Y algunos españoles, soldados o no sufrieron en sus carnes a manos de indios, corsarios, piratas, filibusteros, bucaneros, traidores, soldaditos ingleses, americanos, franceses. Cuando un presidente americano dijo “América para los americanos.”, un cachondo tuvo que haberle replicado: ¡Pues devuélvesela a los indios! Y no que fueron minoría las voces que se levantaron en contra de la guerra contra los indios de las praderas para expulsarlos de las montañas negras. Al final ganaron los malos: los yanquis. Eso sí, los indios le dieron la del perro a Custer y a casi la mitad de su regimiento, la otra mitad se salvó. Más tarde se vengaron, matando a Caballo Loco, a Toro Sentado, y varios indios en una reserva varios años después. No son buenos soldados los americanos, excepto la intervención en ambas guerras mundiales, no han ganado prácticamente una guerra con honor. Expulsaron a España de sus territorios, y luego aislaron a Cuba. Y en una película el guionista pone en boca del protagonista (interpretado por Gene Hackman), que los españoles en Cuba crearon un escudo humano con los civiles cubanos. ¿De verdad? En esa época no existía Internet, así que no sé si fue o no cierto. Pero en la Colina de San Juan a los americanitos, soldados negros incluidos, les costó sangre, sudor y lágrimas vencer a los españoles, que estaban en franca desventaja, le duela o no al señor Tom Berenger en la película Rudos jinetes, o miniserie, en la que se nota que los extras que hacen de soldados españoles, todos morenos, qué casualidad, estaban bien alimentados para la época. Estos yanquis… y encima nos endilgan su puñetero Halloween. Que en realidad es de origen europeo, al igual que las casitas que tan bien lucen en las pelis americanas.
2 dUTC Noviembre dUTC 2011 a las 23:31 pm
¿Hay guerras ganadas con honor?, la primera noticia que tengo.
Por cierto, los españoles también hemos tenido nuestra cosecha de piratas, negreros y corsarios.
13 dUTC Febrero dUTC 2012 a las 20:03 pm
Antes de comprar el libro, he preferido tomarlo prestado de una biblioteca. Ahora sé que no me gastaré en él los 30,00€. Mi primera reflexión, terminada la lectura, ha sido una frase/suspiro: “¡Qué pena!”
Es evidente que los autores están bien documentados, y que la editorial no ha escatimado en gastos: más de 500 páginas, ilustraciones en B/N y banderas y mapas en color. Pero hacía tiempo que no sufría tanto con una lectura. Quizá el tema de las erratas es el más visible: el 50% de las tildes gráficas están mal, sistemáticamente te encuentras con la forma “envío” cuando el contexto es de “envió”, “píes” por “pies”, etc. Para algunos será soslayable, a mí me hiere la vista.
En cuanto a los contenidos, los exponen de manera tan desordenada (creo que se emborracharon de cortar y pegar hasta que se perdieron) que los propios autores llegan a confundirse (nombres de fuertes: “San Mateo” por “San Marcos”, “este” por “oeste” p.e.). Hay páginas contiguas que repiten la misma información, volviendo atrás en el tiempo (pp. 160-161), faltas de estilo (p.e. “Unidos a los comanches depredaron el centro de Texas desde sus bases en el oeste, actuando a menudo en alianza con los comanches.”), párrafos en los que faltan líneas enteras (p.327). En el pié de la página 237 te encuentras con una nota que hace referencia a un párrafo de la 239.
No hay análisis, ni sentido crítico. Muchos nombres de participantes en cada expedición de conquista, e interminables detalles sobre las acciones bélicas, pero casi nada referente a la organización política, social y económica del territorio. Los mapas apenas indican las trayectorias de los principales exploradores, pero se echa en falta uno que indique las subdivisiones administrativas de la época. Con tanto desbarajuste no me extraña que el propio autor de la reseña para Hislibris se haya liado tanto como para hacer del franciscano Junípero Serra un jesuita.
A pesar de basarse en un buen material y una excelente idea original, es un texto atropellado e inaprovechable. Eso sí, hagiográfico hasta el fin, y cito: “Supo morir fiel al código de honor que representaba ser un soldado español”.
14 dUTC Febrero dUTC 2012 a las 8:20 am
““Supo morir fiel al código de honor que representaba ser un soldado español”.
¡Preciosa frase! ;-)
14 dUTC Febrero dUTC 2012 a las 13:44 pm
Puede, pero como dice chantos poco realista y demasiado ñoña.